Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
31 ene 2025
El secreto de la infelicidad
10 dic 2021
Padre audaz donde los haya
Señor
maestro de mi hijo Javier:
Meice el hijo que las mandao escribir bien, sin faltas dortografía. Te aviso que al chaval le cuesta la ostia y me llora tos los dias dimpotencia. Además meice que las dicho que si le firmo este papel lautorizas a escribir a su gusto, como él sabe y sin regañarle al pobre. Pues así va ser. Mesplico. En mi familia tos hemos sido unos paletos incultos, como me se ve a mi por lo escrito. Y nos va bien en la vida que yo empece dalicatador y mira ande he llegao. Así que pa quel crío no sufra, y como la ortografia no vale pa na hoy en día con los moviles masivos y la Internet, te pido que le dejes escribir como un paleto, que no pasa nada. A los demas alunosles lees esta carta pa que vean que lautoriza su padre y le dejen en paz. Espero que no te disgustes, que lo hago por el bien del hijo. en cuanto que te vea te lo esplicaré mejor y tinvito a un tinto, que me caes bien. Eso sí, de cuentas no le bajes lasijencia que eso si que vale pal futuro.
Ya hablaremos en cuento te vea por ahi.
Javier Mostenco
padre de Javier Mostenco
A Arnaldo López de Basagoiti, profesor con 10 años de experiencia enseñando lengua castellana, la carta le sorprendió por su forma y contenido. Iba al grano directamente y respondía al reto que dos días antes había lanzado a su alumno Javier, un adolescente que no paraba de protestar por las convenciones de la escritura. Aún recordaba su argumentación.
- Esto no sirve para nada, te puedes defender en la vida sin saber de ortografía, los correctores informáticos te hacen el trabajo en el ordenador y, además, yo ya me entiendo escribiendo como sé.
- Pero -le razonaba el docente con la mejor voluntad- no te van a entender los demás y harás el ridículo...
- Me da igual -replicaba-. Hoy todo se hace por teléfono.
- Pues, bueno -le propuso el joven profesor-. Trae una autorización paterna para poder escribir sin criterios ortográficos y te quedas exento de la obligación... La discusión quedó zanjada con el silencio del alumno y la plena convicción en el adulto de que el supuesto planteado nunca llegaría a materializarse. Y se equivocó. En sus manos tenía la argumentada autorización del progenitor. Aquello no tenía pies ni cabeza y debía reconducirlo de algún modo. Llamó al chaval y le presentó la carta. Javier Mostenco, hijo, se quedó mudo, impotente ante la inesperada y sorprendente reacción de su padre que, eso estaba seguro, no era tan paleto como parecía. Se puso nervioso ante la posibilidad de que los compañeros de clase pudieran leer la carta y abrió la boca únicamente para pedir a Arnaldo por favor, con la angustia de un desesperado, que guardara la carta y no dijera nada a nadie. Con miedo en los ojos se separó del profesor, convencido de que él no estaba destinado a ser un solemne paleto. Por la noche encontró en su padre una sonrisa sospechosa.
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15 feb 2021
El hijo del ferroviario
Al hijo de ferroviario le explicó una vez su padre que las vías del tren de su ciudad tenían siempre la misma anchura, exactamente 1'668 m, algo más que los trenes del resto de Europa que usan el llamado ancho internacional de 1'4351 m. Tanta precisión dejó atónito al chaval, hasta el punto de pasar horas en la estación mirando con atención los raíles y midiéndolos a escondidas entre tren y tren. Una noche, cenando en familia, el hijo hizo alarde de sus conocimientos. El ancho de vía se mide desde la parte interior de los raíles. El padre le miró, se quedó sonriendo y añadió. Claro, las ruedas se acoplan con pestañas por dentro para no salirse de la rodadura y descarrilar. Eso ya lo sabía. ¿Y sabías tú por qué es distinto el ancho de vía español? El chaval respondió como un rayo. Para evitar invasiones de ejércitos extranjeros con sus trenes llenos de cañones y soldados. Y añadió un comentario. Para eso era mejor la vía estrecha, gastarían menos en túneles y no entrarían los trenes de nadie. El padre se relamió de gusto. Razón tienes, se lo contaré al jefe. Aquella noche el hijo del ferroviario durmió convencido de que el jefe le llamaría para hablar. Y así ocurrió. Le invitó a un helado en la cantina de la estación y hablaron sobre trenes. Así el hijo del ferroviario se enteró de que la medida del ancho de vía proviene de las unidades de medición de los ingleses, pioneros en el ferrocarril. En la península se optó por distanciar los raíles 6 pies, porque en un país montañoso, explicaban, es mejor disponer de locomotoras grandes con una caldera que produzca mucho vapor y puedan arrastrar los vagones. En el resto de Europa, que es más llano, se conformaron con el ancho estándar de 4'85 pies. Entonces ¿no se hizo, preguntó el chaval, para evitar invasiones? No, qué va. Un tren de vía estrecha siempre tendrá locomotoras con menos potencia sencillamente por el menor tamaño de la caldera. Ya sé, continuó el chico, que los trenes de vía estrecha tienen casi siempre un ancho de 1'000 m. ¡Uf! exclamó el jefe de estación, mal para un caballo. El hijo el ferroviario abrió mucho los ojos. Sí, las vías se hicieron para que los caballos pudieran arrastrar los vagones de la minas de carbón inglesas, por eso se decidió la anchura que conocemos. Pues menos mal, explicó el hijo del ferroviario que no probaron con una pareja de bueyes, porque el ancho de vía hubiera sido de más de 10 pies... El jefe de estación se quedó atónito. Allí había un ferroviario en ciernes. Desde entonces hizo todo lo posible por encaminar al chico en su oficio. Años más tarde, se hizo famoso un maquinista que conducía los trenes sin levantar la vista de las vías. Nunca se distrae, decían sus compañeros, ¿por qué?
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4 sept 2020
Misterio de Casanostra
8 jul 2020
Hace 2260 años, por lo menos
12 jun 2020
Influencers de antaño
20 mar 2020
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26 feb 2020
Argumentos peregrinos
21 nov 2018
Inocente y culpable
3 ene 2018
Cuando todos éramos unos inconscientes
3 nov 2017
Greconostalgias
-¡Uf! Ese sí que hablaba con toda la libertad del mundo.
-Si no que se lo pregunten al mismísimo Alejandro Magno que se llevó un rapapolvo por dar sombra a aquel hombre que vivía en un tonel cuando fue a ofrecerle sus favores.
-O al rico comerciante que le reprochó que escupiera en el suelo y se encontró con un, perdón, escupitajo en la cara bajo el argumento de que razón tenía, que su cara era el sitio más sucio que se podía encontrar.
-Por cierto, Alejandro le preguntó a ver si no le temía y el filósofo le hizo una pregunta más. ¿Te consideras un buen o mal hombre? Como el rey optó por la primera propuesta, escuchó un “por eso no tengo temor alguno”.
-Leí también que iba a los baños públicos y saludaba a un citarista del que los atenienses se burlaban por tocar y cantar fatal. Diógenes le llamaba cariñosamente el gallo y lo trataba con afecto. Cuándo el artista le preguntó el porqué del apodo, no pudo dejar de ser sincero. Le explicó que “eres como un gallo, cuando cantas levantas a todos" .
-No se callaba con nadie, era burlón y sarcástico, un auténtico filósofo cínico.
-¡Qué lejos estamos de él! Sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, bueno, hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él.
-Despreció siempre las comodidades...
Se hizo el silencio entre los dos amigos, sin duda recordando otros muchos detalles de la biografía del sabio griego que habían leído en una tertulia literaria en la que solían participar. Finalmente rompió el silencio el abuelo Simón.
-Cada vez que oigo mencionar eso del síndrome de Diógenes se me revuelven las tripas. ¡Mira que asignar el nombre de este gran filósofo a un trastorno de conducta...!
-El síndrome tendría que ver con el cinismo, no con un acumulador de basuras.
-Eso.
-Pues claro.
-¿Crees que si continuara en este en este mundo con un farol en la mano buscando a un hombre, como él decía, lo encontraría?
-¡Qué va!
-Ni aunque llegara al árbol este de las confidencias...
-Ni aquí.
4 ago 2017
Placeres mundanos en un convento
9 ene 2017
Hazañas bélicas
18 nov 2016
Psicología de hipermercado
8 ago 2016
Picias de internado
29 jun 2016
Dioses y narcisos
ducidos por la Gran Verdad. Y aquel movimiento místico captó tantos seguidores que se dejaban vaciar los bolsillos mientras contemplaban sus entrañas y las confundían con la magnitud del universo.
8 jun 2016
Explotación laboral
En este clima laboral el alma de la Turuleca fue haciéndose cada día más proletaria y rebelde, pero no acababa de estallar. Hasta que un día hizo tanto esfuerzo en cumplir el objetivo que acabó lesionando el orificio ponedor y tuvo que detener su tarea. El primer día el patrón la perdonó, pero el segundo día se paró ante ella, le auscultó palpándole el recto sin pudor y la dejó en la jaula donde permanecía estabulada con un mohín de desprecio. Mañana a ver si sueltas lo que tienes, amenazó. Viendo la Turuleca que se podía estar acercando su fin, entendió que su supervivencia dependía de su ano, con perdón, e hizo esfuerzos supremos para alcanzar su meta semanal. Hasta que se acabó rompiendo el periné gallináceo. A mí me aprecian por mi culo, pensó, esto es pura explotación.
30 may 2016
Meapilas de verdad
El primero en arrancarse a discursear fue el alcalde que antes tuvo que hacer una señal a la banda municipal de dulzaineros para que dejaran de soplar.
-Amén -gritó el público impaciente- amén.
11 may 2016
Como si Kafka usara móvil
1 abr 2016
Juego de roles
Esteban Lua es el encargado de mantener el orden y buen uso del manantial, por eso lleva una gorra con el anagrama de la aldea y sopla un silbato para marcar los tiempos de aprovisionamiento. Está orgulloso de ser la autoridad y hace uso de ella para atizar bastonazos a discreción en los altercados que suele haber.
Eulalia Sinde exhibe un embarazo evidente. Está orgullosa de su nuevo estatus de casada y de madre en breve, y parece convencida de que alrededor de su cabeza luce un aura que le abre todas las puertas, incluso le facilita el llenado de un cántaro que todos le ayudan a colocar en la cabeza.
El señor Hermes se sienta plácido a la sombra del árbol que él mismo plantó en su juventud. El ayudó a abrir el pozo, preparó el brocal y él mismo en persona colocó la polea que aún siguen usando. Cada vez que alguien hace asomar el balde lleno de agua, el abuelo Hermes se siente orgulloso. Él trajo el progreso a la comunidad.
Sony Butama es el enfermero del lugar. Él es el responsable de garantizar la potabilidad del agua y él es el que ha conseguido colocar un dosificador de cloro en la pared interior del pozo. Le costó mucho convencer al intendente y, precisamente por eso, está eufórico por su aportación a la comunidad.
Hasta el perro de Esteban Lua está contento, pues cumple muy bien el mandato de ahuyentar a todo animal de cuatro patas que confunde el pozo con el abrevadero que han ubicado a unos metros. Los visitantes del pozo se lo agradecen y le dispensan buen trato.
Como se ve es un pozo especial, tan singular que hasta él mismo es consciente de su peso en la comunidad. Por eso hace esfuerzos por atraer todo el líquido que circula por la capa freática circundante y dejar satisfechos a todos sus clientes. Si pudiera hablar pediría al intendente que colocara un rótulo que ensalzara su papel en la comunidad, por ejemplo, que dijera algo así como “Pozo de la Satisfacción”.