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24 mar 2023

El reincidente

Por cosas que pasan en la vida, yo mismo tuve que pasar una larga temporada en la cárcel. Eran motivos políticos y al sátrapa de turno le convenía tenerme más callado que libre. El caso es que por cuestiones técnicas me tocó permanecer mucho tiempo en un módulo de presos comunes. No fue mala experiencia, allí aprendí mucho y me hizo tomar la vida con más calma e interés. Hice amigos con más humanidad de la que esperaba encontrar. Ellos me enseñaron mucho sobre filosofía de la vida y me dieron un punto de humildad del que no andaba sobrado. Allí parece que todo cobra sentido. Recuerdo especialmente a un colega muy apreciado que cada vez que abandonaba la prisión, me tocó despedirme de él más de una vez, siempre se iba con un hasta luego. Tan convencido estaba que su sitio estaba allí y que no era mal lugar para vivir. No sé cómo se las apañaba, pero era, digamos, fijo en el módulo que compartíamos los que estábamos, decían, fuera de la ley. 

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2 nov 2022

Pantanos sin secretos

Cuando las aguas del pantano bajaron de nivel por culpa de la sequía, los vecinos de Nuevo Muriel de la Sierra no se lo podían creer. Delante de sus ojos fueron apareciendo poco a poco las ruinas del pueblo sumergido donde vivieron sus antepasados. Rascaron en sus recuerdos y trataron de identificar sus casas, sus cuadras, sus huertos y sus tierras de labranza. Fueron días trepidantes donde los recuerdos se adueñaron de todas las conversaciones. Algunos callaban. Todos se indignaban y más de uno no quiso ni mirar. Cuánta emigración trajo este pantano, se quejaban unos. Encima, expropiaron todo por cuatro pesetas, se lamentaban otros. Y nos quitaron el modo de vivir, protestaban muchos. El viejo cura organizó una misa en recuerdo de los que se fueron, al otro mundo u otras tierras. Un abogado, hijo del pueblo, inició una recogida de firmas exigiendo una compensación justa a aquel pueblo víctima del desarrollismo de antaño, un rapero voluntarioso organizó un concierto en la antigua plaza del pueblo que acabó bañada en lágrimas, hubo discusiones y desencuentros en muchas de las tertulias espontáneas que surgían en Nuevo Muriel de la Sierra. Cuando ya en otoño, por fin, empezó a llover y las aguas volvieron a su cauce, nunca mejor dicho, el tío Juan dejó la frase con la que todos estuvieron de acuerdo. Esto ha sido lo peor de la sequía.


22 abr 2022

Qué es ser raro

El Tío Machuca sacó la conversación. No veas lo raro que me he sentido en el vagón del metro. ¿Pues? Nada, que entro, busco asiento, no lo encuentro, me coloco en una esquina, levanto la vista y veo un montón de gente joven que iban de góticos y raros de verdad. Todos me miraban a mí, como si fuera un intruso. El abuelo Simón esboza ya una sonrisa y pregunta, como haciéndose el ignorante. ¿Todos vestidos y calzados de negro, con cadenas plateadas y pelo y ojos maquillados en azabache? Eso, tal como lo dices. Y ¿qué pasó? Pues que todos me miraban a mí, conste que entiendo que más por curiosidad de ver un bicho extraño que por atemorizarme. Claro, tú eras el raro, se reía el Abuelo Simón. Así será, porque lo de raro debe ser pura estadística, ¿no? Todos iban "así y yo asao". Amigo, los viejos empezamos a despertar curiosidad cuando nos metemos en espacios juveniles. Somos invasores. Inoportunos, impropios. Atípicos, desubicados... Joder, no nos pongamos más adjetivos que nos querrán cobrar impuestos. Mira, en eso damos ejemplo. Siempre, somos ciudadanos raros.

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10 ene 2022

Postureo de toda la vida


Inmaculada de la Mancha sufría mucho con las injusticias de este mundo, con los desheredados de toda fortuna, con los nacidos en la pobreza que acabarían muriendo irremediablemente en el barrio de la escasez. Sufría mucho, sí. Pero algo no cuadraba. Porque a nadie contaba que entre sus antepasados había un esclavista que hizo rica a toda la familia allá por el S. XVIII, un prestamista despiadado que aumentó la fortuna en el siglo siguiente y dos o tres corruptos más en los tiempos que corren. En mi familia, decía sin embargo, hay curas y frailes, monjas y hasta una abadesa. Mucho filántropo. ¡Cuánto hemos hecho por la humanidad! Y en ello estaba ella, sin cejar en el empeño de mantener el estatus desigual que disfrutaba. Sin pestañear, claro.

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30 ago 2021

Leyes no escritas en el mundo laboral

El pintor movía la gruesa brocha con lentitud, pasando repetidamente por el mismo sitio. En !os bordes de la pared trabajada con mayor precisión y paciencia. Que no lo hagas tan bien, porque ni te lo van a pagar mejor, ni te van a llamar en 20 años, le explicaba un amigo que le acompañaba en la tarea. Que hay que hacerlo, insistía, como los aparatos modernos con obsolescencia programada. ¿Qué es eso? Preguntaba el de la brocha. Pues que los cacharros se joden al cabo de poco tiempo para que tengas que comprar otro. Ya. Osea, que tengo que pintar esta pared para que dure poco, ¿no? Tú lo que quieres, se defendía, es que te llamen a ti el año que viene, no te jode. Pues no me importaría, je, je.

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7 ago 2020

Robo frustrado


El ladrón se apostó en una esquina del parque, estudió a los paseantes y eligió a su víctima. No era la más débil ni frágil, pero parecía ser la que más dinero podía llevar encima. Se acercó sigiloso por la espalda, agarró el bolso, pegó un tirón y echó a correr hacia el bosque. Pero vio un brazo amenazador a su espalda que le perseguía y optó por soltar la presa y ocultarse en la espesura. Desde allí miró hacia atrás y no observó nada inquietante. Bueno, a lo lejos había un señor que gritaba mientras se sujetaba el hombro derecho con la mano izquierda y pedía que le devolvieran, al menos, su brazo ortopédico.
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27 jul 2020

Con bozal


Absorto en mi móvil y alelado por carácter, no he podido evitar chocar en la acera con una mujer. Su mirada ha sido furiosa. Mi sonrisa ha servido de disculpa, pero no me la ha aceptado. Maldita mascarilla.


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26 jun 2020

Lecciones de la abuela Elu


Acaban de anunciar en la radio, que la abuela tiene puesta a todo volumen, que en el municipio se organiza un curso para emprendedores. Se trata, dicen, de promover la iniciativa entre los jóvenes y marcar pautas para dinamizar la economía local. La madre de mi madre ha preguntado inmediatamente a ver qué es eso de emprendedor, que no vaya a ser que ahora también hay que enseñar a los jóvenes a encender el fuego. ¿De dónde se saca usted eso del fuego? Pues de prender, hacer lumbre, coña. Si ahora no hay más que chimeneas esas que arrancan con una pastilla. Si fuera como en nuestros tiempos que teníamos que hacer la comida en la chapa con viento, nieve, lluvia, soplar y venga soplar entre leñas hasta que hacíamos llama. Aquello sí que era un arte, hacer el tiro enseguida hasta que aparecían la llama y las brasas. ¡Qué tiempos aquellos, que todo se aprendía en casa y no como ahora, que te llevan a la Universidad para aprender a prender, ¡Lo que hay que oír, Eleuteria!
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8 jun 2020

Ganarse la vida, o lo que sea


Ignacio Zuloaga - Cabeza de mendigo
Joseíto era un mendigo fijo en el barrio y nunca le pregunté por qué había elegido esa forma de vivir. Parece que se la encontró al nacer y no se preocupó nunca de cambiar el modus vivendi. El caso es que, tras un estudio sesudo del mercado, decidió comprarse una flauta y poder atraer así mayores ingresos en limosnas. Y lo consiguió de inmediato. Sonaba tan mal su flauta que todo el mundo estaba dispuesto a darle una monedas para que cesara en su estridentes y desacompasadas melodías. Y vivía mejor. Ya sólo toco, me decía, cuando tengo hambre, me falta tabaco o quiero una cerveza. Y es que Joseíto entendía el mercado. O a sus vecinos de toda la vida, no sé.
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16 mar 2020

Trauma compartido

El hijo del cura sabe de quién es hijo, pero no lo puede decir. Es el único que conoce el secreto mejor guardado de su madre. Te concebí el día de San Roque, le había contado, cuando el cura me trajo en coche a casa tras la procesión. Era un 16 de agosto para más señas. Se me insinuó y acabamos haciendo lo que nunca debí haber consentido. Él continuó haciendo su vida como si nada y yo, sin embargo, cambié por completo el rumbo de la mía. Un error, una desgracia. Tu padre hoy es obispo, que lo sepas, y ni siquiera se ha preocupado lo más mínimo por tí. El día que quieras hundirlo en la miseria sólo tienes que pedir una prueba de ADN. Te juro que lo derrumbas. Allá tú, que lo sepas, tienes el padre biológico más egoísta y cobarde que se puede tener. El hijo aprieta los puños, no sabe quién le enerva más. Si su padre natural, por todo lo dicho, o su madre que aún mantiene la herida sin cicatrizar, supurando día tras día. ¿Qué culpa tengo yo? Mejor si no hubieras nacido, le responde ella.
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2 mar 2020

Supongo

Vi una mujer al fondo de la calle que se movía con dificultad. Cuando conseguí ponerme a su altura comprobé que caminaba deslabazada por culpa de unos tacones que desafiaban las leyes de la Física. ¿Te ayudo? Su cara de absoluta suficiencia me disuadió de seguir la conversación. Unos metros más adelante paré un taxi, por cierto, conducido por una mujer, y le indiqué dónde encontraría un cliente seguro. No sé más. Me quedé contento. Aquello tuvo que ser un cuento con final feliz. Aunque vaya usted a saber, hoy en día los cuentos acaban de cualquier manera.
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13 sept 2019

La evolucion de los oficios

Mi abuelo era cartero, mi padre fue cartero y yo soy cartero. Nuestras reuniones familiares son de tema fijo, siempre hablamos de Correos. Mi hermana nos escucha y hoy nos ha dado una lección. El abuelo repartía alegría y tú, se refería a mi, eres triste, anodino y previsible. He querido protestar, pero me he tenido que callar. Tú eres un lacayo de los bancos, o un mensajero desagradable de la Administración. Tu abuelo, por lo menos, llevaba alegría y amor a las casas con cartas de novias, hermanos en la mili, tíos emigrantes o amigos lejanos. Llegaba el cartero, tocaba una corneta y le rodeaba medio pueblo a ver si les llegaban noticias. A ti yo creo que te miran con desconfianza, porque hasta repartes multas. ¿Y yo?, pregunta mi padre. Tú a medias, que en tu época no había Internet. Pues nos hemos callado, que mi hermana sabe lo que dice. 
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12 abr 2019

Trabajar en equipo

En el equipo de baloncesto de mi colegio juega Teo. Es un jugador importante y gracias a él metemos muchas canastas en los torneos que participamos. Teo padece Síndrome de Down, ya sé que esto es poco importante y que no debería decirlo. Pero bueno, sí, es un chico diferente. Ricardo es el que más cestas mete y gracias a él solemos ganar muchos partidos. Teo, por el contrario no mete ni una, pero no hay nadie que consiga hacer tantos bloqueos como él. Lo explico. Ricardo avanza botando el balón hacia un contrario y Teo busca posición. Ningún contrario le da importancia, pero cuando quieren detener a nuestro atacante, Teo pone todo su cuerpo delante y no deja pasar a nadie. Total que Ricardo hace canasta. ¡Qué bien compenetrados están! Siempre que esta maniobra sale bien todos felicitamos a Teo, que se pone muy contento. Yo que soy el pasador del equipo, ya me lo sé y monto el ataque casi mecánicamente. Pero una cosa, desde el campo observo a la gente y, por ejemplo, el público siempre acaba dándose cuenta de la importancia de Teo y aplauden. A más de un señor, hecho y derecho, le he visto secarse las lágrimas. Y también tengo que decir que alguna vez perdemos, pero nos da igual, que con Teo siempre nos reímos mucho.
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22 mar 2019

Opio del pueblo

El delantero centro recibió un balón lanzado desde el córner. Se elevó sobre el terreno, giró el cuello con la fuerza de un toro y asestó un cabezazo que se introdujo en la puerta como un obús. Todo el mundo gritó para celebrarlo y el protagonista entró en un éxtasis indescriptible. Creía ser un dios griego repartiendo felicidad entre los mortales. El árbitro no quiso hacer de aguafiestas e ignoró un placaje al portero, un agarrón al defensor, dos empujones del medio centro y un banderín del linier que indicaba algo fuera del reglamento. Al día siguiente la prensa fue implacable con el trencilla, se hablaba de robo. Y el 80% de la población entendió que aquella era la noticia más importante del día. 
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25 feb 2019

Maldita situación

Era de noche. Yo regresaba andando hacia mi casa y una chica caminaba unos 20 metros por delante, mirando hacia atrás nerviosa. Reduje el paso y cambié de acera. Sentí tristeza de que una mujer me temiera, mucha tristeza. Y callé, porque estaba seguro de que mi voz no la tranquilizaría nunca. Me fijé en qué portal se detenía, casi éramos vecinos. Me quedé con la cara. Al de dos días me la crucé a plena luz del día y le dije todo lo que me hubiera gustado decirle en la noche anterior. Me entendió. Desde entonces me saluda siempre que nos cruzamos. Y sonríe, que es lo que me satisface. 
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5 dic 2018

La rotonda de los olivos


Le pidieron a un escultor, hijo del pueblo, que creara una obra para embellecer una de las nuevas rotondas de la carretera de entrada y salida en la localidad. Debía ser hermosa y recoger el espíritu del pueblo, en pocas palabras, su identidad. El artista se lo pensó mucho. Se trataba de una tierra de viticultores que trabajaban de sol a sol en el campo. Así que preparó un botijo gigante que manaba vino. Bueno, agua tintada que se movía en un circuito cerrado. En la panza del botijo dejó escrito en cinco idiomas lo de "bienvenidos" por el este y "hasta pronto" por el oeste. Fue muy celebrada. Pero pronto hubo que tomar medidas, pues era motivo de despiste para más de un conductor que, embrujado por la obra artística, por los textos o por los supuestos vapores del vino que generosamente brotaba del botijo, tomaba la curva de mala manera y acababa descalabrado. El ayuntamiento decidió plantar olivos en su derredor, consiguiendo que la obra escultórica fuera visible únicamente para los viandantes. Hoy ya nadie habla de la rotonda del botijo, que ya le han cambiando hasta el nombre.
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12 nov 2018

El arte de lograr acuerdos

En Alpedrete era costumbre que todos los hombres adultos cubrieran su cabeza con una gorra y las mujeres con un pañuelo anudado. Pero, claro, los tiempos han evolucionado y los jóvenes ya son más partidarios de la visera, esa prenda tan actual. Pero ha surgido la polémica, pues en el cartel de fiestas aparece siempre la imagen del hombre más famoso del lugar, Pepín Malaespina, el cantaor de larga fama de mitad del siglo pasado. Dice la juventud que tanto Pepín en los carteles con la dichosa gorra da mala imagen de Alpedrete del Río que, ya de por sí, es un pueblo atrasado. La gente mayor, orgullosa de su paisano difunto y poco afectada por el culto a la imagen, se niega a cambiar el cartel. Y no hay forma de que cedan. El alcalde, Salomón Cuerdo, hombre pacíficador, ha propuesto una solución, hacer dos carteles, en uno aparecerá el cantaor y en el otro el delantero centro del equipo de fútbol de Alpedrete, Jesulín Malaespina, personaje muy popular en el pueblo y sobrino nieto del hombre más famoso del lugar. Y, ¡milagro!, todos están de acuerdo. Eso sí, éste aparecerá con visera. Pues bien, los carteles ya han pasado por imprenta y están ya prestos para ser colgados. Y es en este momento cuando el alguacil da la alarma. ¿Os habéis fijado? Jesulín Malaespina lleva la visera del Manchester United... ¿Y? Pues que la mitad del pueblo es fan del Manchester City... El alcalde, cómo decirlo, está que se tira de los pelos.
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29 jun 2018

El chico raro

Los 25 adolescentes que estaban sentados en el parque se entretenían todos con un móvil en la mano. Menos uno. Reían, comentaban cosas, se mostraban pantallas entre ellos, de vez en cuando se arremolinaban alrededor de uno, otras veces se ensimismaban en sus cuentos. Menos uno. Éste observaba pasar la gente, miraba cómo se mecían los árboles al viento o cómo bailaban las nubes sobre sus copas, también miraba de soslayo a la chica que le gustaba y meditaba en la cabezonería de su madre que se negaba a que utilizara el celular como el cordón umbilical que lo mantuviera unido a la vida. Lo siento, recordaba que le decía, si te tienen por el amigo raro y anormal. La vida no se vive desde un móvil, ¿lo sabes? Salió de sus pensamientos cuándo todos los amigos interrumpieron su conexión con el mundo. Ha caído la red, no hay WiFi, exclamaron desolados. Y se miraron unos a otros sin saber qué hacer. El chico destecnologizado sonrió. Él sí sabía moverse en aquella situación. Siguió mirando a la chica que le gustaba, les mostró a sus 24 amigos cómo oscilaban las copas de los árboles, cómo los pájaros se afanaban en construir sus nidos, cómo las nubes iniciaban un baile caprichoso, cómo los bebés que paseaban en sus cochecitos abrían los ojos desamesuradamente para entender el mundo, cómo los ancianos apoyaban sus bastones para que sus pasos no vacilaran, cómo... Los 24 le miraron como si fuera un extraterreste. Para su suerte, la WiFi se reanudó. De nuevo el adolescente raro se quedó solo con sus pensamientos. Bueno, le quedó un consuelo, la chica que le gustaba le sonrió, se le acercó y le mostró el fondo de pantalla de su iPhone de última generación: era un gorrión llevando en el pico un trozo de musgo para construir su nido. 
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18 may 2018

La vida por un celular

El marqués de Malaespina estaba tumbado en la hamaca, bajo una sombrilla, remirando su móvil. En un movimiento inesperado éste se le escurrió de las manos y cayó a la piscina, siguiendo irremediablemente varias leyes de la Física, desde la Ley de la Gravedad hasta el Principio de Arquímedes. Desesperado por el terrible drama que se le avecinaba, nada menos que ver cercenado el cordón umbilical que le conectaba con el mundo real y virtual, se puso a gritar con grandes voces. Acudió presuroso Anselmo, el mayordomo, que a sus 96 años presumía de haber atendido a 4 generaciones del marquesado, y éste, consciente de problema, se lanzó al agua para rescatar la herramienta que mantenía unido al marqués con el mundo exterior. Al poco emergió con la pieza entre los dientes. El marqués, hecho un mar de lágrimas, acurrucó el celular en su pecho e intentó devolverlo a la vida con dulces besos y susurros cautivadores. Esfuerzo valdío, pues según los sanadores del ramo, allí mismo acabaron los días del iphone del marqués. Fueron momentos de duelo en el palacio de los Malaespina, de palabras a media voz y ventanas entornadas, de lloros apagados y de enorme pesadumbre. Al iphone casi le hicieron honras fúnebres. Al pobre Anselmo, el mayordomo que parecía eterno, nadie le acompañó en sus últimos días ni le consoló de la pulmonía que se lo llevó, tristemente, de este mundo.
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11 may 2018

Sospechas fundadas en la aldea

Las paredes del cementerio de mi aldea esconden muchos misterios. En su interior reposan decenas de cadáveres que se mantienen en silencio, muy a mi pesar, que me muero de curiosidad por conocer los muchos secretos que se llevaron con ellos. A mí, que soy el nuevo coadjutor de la parroquia, hay algo que me intriga mucho. Y es que todos los vecinos nos parecemos más de lo que los apellidos delatan. Sin ir más lejos, yo soy hijo de la señora Pilar, costurera, y del Ambrosio, el molinero. Sin embargo, todos dicen que yo me parezco mucho al difunto párroco. Me va a costar desenredarlo, que llevo seis meses dando confesión a los parroquianos y no le he sacado nada a nadie.
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