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Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
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23 oct 2026
Cavilaciones de un escritor animoso
Machuca, ayer me encontré con Badaya y estuvimos hablando un rato. ¿Qué cuenta? Nada, dice que su vida es rutinaria. ¿Qué tal le van las ventas? Mal, vende pocos libros de "El árbol de las confidencias". Se quejó de que la culpa es del algoritmo de Amazon, que es donde publica. No entiendo. Pues que los lectores no le escriben reseñas y la IA de marras no le da importancia y no le promociona. ¿Y de eso se quejaba? No le da vueltas, que le da igual, decía. Que pasará lo mismo que en el blog ese donde dice que doma dinosaurios, como Monterroso. ¿Qué pasó? Pues que antes tenía diariamente pocas entradas y ahora raro es el día que no supera las 500 entradas. ¡Joder, qué de seguidores! Alucina, tiene visitas de Singapur, Hong Kong, Brasil, India, EE. UU., Bangladés, Pakistán, México, Filipinas, Argentina, Sudáfrica... Más de 50 países, oye. Es un escritor exitoso, ¿no? Con el blog sí. Pero ¿tan buen escritor es? Mira, dice que él preguntó a la IA a qué se debía su éxito en el extranjero y no le convenció la repuesta. ¿Qué le dijo? Pues que en esos países hay una colonia de hispanohablantes que pueden estar interesados, que hay centros de aprendizaje de castellano, que estos textos narrativos y breves se adaptan bien a gente extranjera, que en el trabajo hay una oportunidad rápida de visitar textos cortos, que en el propio blog ofrece un traductor a otros idiomas... Pero, Simón, ¿los que entran son robots o personas? Bueno. asegura que de vez en cuando encuentra entradas de boots afincados en Alemania, que lo sabe porque de repente recibe 2000 visitas de golpe y de madrugada. Sin embargo jura que entran personas, porque hay pausas entre visita y visita y se mantiene un ritmo pausado durante el día. Aunque nadie cuelga comentarios, si lo hicieran podría saber más. Bueno, pues hay que reconocer que tenemos un escritor en casa, hay que animarlo. Eso, le proponemos que este invierno publique otro libro. Pues ya sabes, le haremos nosotros la mitad del trabajo, como siempre. Lo negociaremos. ¿Pedimos un porcentaje en ventas? La carcajada cerró la conversación.
21 oct 2026
Rebelión en el teclado
Abrió el ordenador y se desplegó una página en blanco donde caprichosamente aparecía escrita la letra "e". ¿Qué hago con esto? Añadió una "r" y milagrosamente el texto predictivo completó una palabra, "érase". Vaya, me invitan a contar un cuento, pensó; y se puso a ello. En poco tiempo creó una situación absurda con un problema irresoluble, así que quedó atascado y sin musas. El cuento era tan malo que lo borró de un plumazo, como hacían antaño los escritores de papel, tinta y pluma. Pero allí seguía en el fondo blanco del ordenador la "e". ¿Qué pasa? ¿Eres inmortal? Ni le respondió. Molesto decidió seguir en el juego y añadió una "s". El texto predictivo fue contundente y dejó claro su enfado con un término ofensivo: "Estúpido". Aquello parecía una rebelión de las máquinas. Cerró el ordenador y no lo abrió en una temporada. No me atrevo ni a preguntar a la IA, decía a los amigos. Creo que es una venganza de ella, porque el otro día le dije que era una sabionda y que se equivocaba. ¡Uf, qué soberbia!
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14 oct 2026
Filosofía e infancia
A Davicín le contaron de niño que la vida es el período que transcurre entre el nacimiento y la muerte. Le pareció una idea muy precisa, aunque había muchas cosas más que explicar. Tú quieres hablar de filosofía, le dijo su maestro. Pero que sepas, todos los seres vivientes, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Uf, esto aclara un poco más las cosas, decía Davicín. Pero la vida es algo más, ¿no? Eres muy pequeño todavía para pensar en esas cosas, no te devanes los sesos. O sea, que tengo que ser tonto desde niño, protestó. ¡Ay, Davicín! Eres como una mosca cojonera. ¿Y eso qué es? Vale, mañana te cuento lo que dijo el filósofo más famoso de Grecia. Al día siguiente el niño no le dejó empezar la clase sin que el maestro contara lo que había prometido. Mira, curiosón. Sócrates dijo que la vida no es simplemente estar vivo, sino con eudaimonia que en griego es felicidad, que es lo mismo que actuar con justicia, rectitud moral y virtud. Davicín abrió la boca para preguntar algo más, pero le cortó el docente poniéndose el dedo índice en los labios. Apunta, que la felicidad es actuar buscando el bien. Te lo piensas. ¿Puedo hablar? No, los filósofos piensan mucho antes de hablar, mañana seguimos. Davicín le dio muchas vueltas al mensaje, tantas que tuvo tiempo de pintar en su cuaderno un rótulo con aquella palabra extraña que tan bien sonaba y que había quedado escrita en la pizarra. No lo olvidó. Aquel maestro dejó huella.
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7 oct 2026
Historia posible, ¿por qué no?
El mundo se vino abajo el día que se borraron todas las cuentas corrientes de los bancos por un ataque en cadena de las IAs que tiranizaban el planeta. Dejaron de funcionar poco a poco las gasolineras, el celular, las televisiones, radios y periódicos, los trenes, la luz eléctrica y hasta los grifos pararon de manar. Fue un gran problema, porque despareció la policía, a los trabajos no acudía nadie, faltaba el suministro de alimentos y la sofisticada sociedad del momento colapsó. Llegó la hambruna, la desesperación y la muerte, llegó la destrucción y el caos, desapareció el mundo de los humanos. Se desvaneció la IA en todas sus versiones. Y quedaron unos pocos reductos de seres escondidos en las selvas profundas o en lugares remotos que desconocían la hecatombe y que vivían en total autarquía subsistiendo por completo de lo que daban el entorno y sus manos. Es así como el mundo volvió a empezar de nuevo sin que hubiera nadie que mantuviera la memoria de lo ocurrido ni dejara descrita la hecatombe.
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5 oct 2026
Enamoradizo compulsivo
Aquel hombre tenía un mecanismo con vida propia que no se sometía al control de su conciencia y menos al rigor de su mente: Se enamoraba todos los días varias veces. Cuando una mujer captaba su atención era capaz de imaginar las cualidades que la adornaban, su carácter encantador, su deseo de tenerlo a su lado y hasta la felicidad que les esperaba a ambos. En vano sus amigos le decían que todo eran fantasías, que confundía deseos con realidad, que era inmaduro, que no tenía los pies en el suelo. Al final lo llevaron a un gabinete psicológico. La profesional que lo atendió se sintió muy halagada por aquellos ojos húmedos que la observaban y no se dejó engatusar. Se lo devolvió a los amigos con un consejo: Es tan simple este señor y tiene un pensamiento tan poco riguroso que mejor que siga así, que sueñe y no se despierte nunca. Va para 82 años, ¿no?
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2 oct 2026
Regalo valioso
Sobornó al carcelero ofreciéndose a escribir las cartas a su novia. Lo debía hacer muy bien, porque el guardián se lo agradecía trayéndole comida, ropa y algo para leer. Pero un día le pidió algo imposible: Quiero un espejo pequeño del tamaño de una cuartilla. Está prohibido, te podrías autolesionar, le argumentó. Pues no le pediré más besos a tu novia. Al día siguiente tenía el pedido en la mano. Siguió redactando cartas, tiernas y empalagosas, pero con lo que más disfrutó fue con el regalo. Porque colocó el espejo entre las rejas del ventanillo elevado de su celda y un rayo de sol le acariciaba el rostro cada mañana y la luna le acompañaba al anochecer.
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14 sept 2026
Tutoriales para todo
Encendió una cerilla y se quedó absorto en la contemplación de la llama. Hasta que se quemó. Soltó una imprecación aprendida del abuelo Simón: ¡Cagüen el fósforo! Acudió a Urgencias y le recomendaron un tutorial divulgativo sobre daños ocasionados por el fuego creado en el Parque de Bomberos.
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11 sept 2026
El secreto de la confesión
Cuando Moisés recibió en el Sinaí “Las Tablas de la Ley”, regresó muy feliz con sus gentes. Aquí os traigo el decálogo con las normas que todo seguidor de Yahvé deberá cumplir. No hizo falta argumentar más, todos lo aceptaron, porque todos tenían miedo de ser condenaos al infierno, que no era cuestión de jugar con el destino. Pero se abrió un debate espontáneo sobre la dificultad de cumplir aquellos mandamientos. Les pareció que no era difícil honrar y respetar a Jehová, a los padres y al prójimo. Eso era de cajón, pensaban. Pero lo de no matar era complicado, porque a menudo entraban en guerra con los vecinos y no había más remedio. Lo de robar estaba bien, pero más de uno se preguntaba qué podían hacer si pasaban hambre o se quedaban desamparados. ¿Y no mentir? Vaya, era una forma inocente de librarse de problemas, argumentaban otros. Más complicado fue lo de no fornicar. Jopé, con lo que nos gusta, comentaba la mayoría. Mira que ponen condiciones, se quejaban los jóvenes. Y no tener deseos ni pensamientos lujuriosos ¿por qué está prohibido? Aquello amenazaba rebelión, pensó Moisés abrumado por lo que veía venir. Bueno, les dijo. Dios perdona los pecados siempre que los confeséis, os arrepintáis y prometáis no reincidir. ¿Cuántas veces nos perdonará? Las que haga falta, no seáis desconfiados. ¡Ah, exclamaron todos aliviados! Y así hasta hoy.
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9 sept 2026
El eclipse
Y llegó el 12 de agosto de 2026 de la era cristiana. Parece que una estrella llamada Sol se estaba aburriendo de tanta monotonía gravitacional y de estar en mitad de la galaxia dando luz y calor al planeta Tierra, tanto que pensó en una broma. Voy a dejar que Luna se me ponga delante y les voy a confundir con una mininoche de poco más de un minuto a ver qué pasa. El satélite lunar colaboró y por un momento deleitaron a los humanos llenos de espíritu científico y abrumaron a los supersticiosos. También provocó que las aves se pusieran el pijama antes de tiempo y que se montara una orquesta de grillos con una sinfonía brevísima. Los árboles liberaron oxígeno a trompicones y los topos obviamente siguieron a lo suyo. Cuando todo pasó, el sol se rio un buen rato. Qué de gente rara he visto con gafitas ridículas por ahí abajo. Pues a algunos le has dejado cegatos, comentaba incrédula Luna. Mira que hay estúpidos. ¿Y tú qué?, preguntaba el astro rey. Bien, me has dejado calentita lo que nadie ve, confesaba Luna. Pillina, le respondía, Sol. Qué bien nos enrollamos tú y yo, ¿eh? Otra vez no, que me has dejado la popa al rojo vivo. No era mi intención, perdona. Bueno, nos acoplaremos más veces, tranquilo. Habrá que preguntar a los astrónomos de ahí abajo cuándo nos toca. Lo haré yo, que estoy más cerca. ¿Sabes? Hay cohetes de un tal Elon Musk que me rondan a menudo, ellos lo sabrán. Eso. Y se desperdigaron felices y con orden por lo profundo de la galaxia con un beso sideral que no tuvo más trascendencia que unas cuantas tormentas de truenos interminables de los que no se percataron los terráqueos curiosones.
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7 sept 2026
Suerte dispar del Picudo Rojo
Paseaban por un parque inaugurado en la ciudad apenas dos años antes. El abuelo Simón de extrañó de ver las palmeras con unas bolsitas cosidas al tronco. Se acercó al árbol, se ajustó las gafas y leyó el nombre del departamento de control de plagas de la ciudad. Tratamiento fitosanitario contra el Picudo Rojo, leyó. ¿Y eso? Machuca enredó en su teléfono e hizo una llamada. Llamo al nieto que está preparando oposiciones. No le distraigas. ¡Qué va! El abuelo Simón se encerró en sus pensamientos. Este árbol, meditaba, no sirve ni para hacer leña, ni para producir madera, ni siquiera flota; es útil solo para dar sombra, cosa que los calvos agradecemos, je, je. Le sacó su amigo de sus cavilaciones. Que dice el chaval que el picudo rojo es un escarabajo que deja cientos de larvas que se comen las entrañas del árbol y lo matan, que es una plaga terrible que ataca a palmerales enteros. Y dice que me manda ahora mismo unos enlaces para que sepamos más. Se quedaron sorprendidos cuando abrieron la información. Simón, que dice que en Vietnam sus larvas se comen como si fuera un manjar, que se consumen vivas con salsa de pescado. Simón ya empezaba a poner mala cara. Y Machuca a lo suyo. Que en el África subsahariana es el escarabajo más consumido, que unas veces se cuecen, otras se tuestan, se fríen o cocinan al vapor acompañando a menudo los platos de arroz, que este insecto es tan nutritivo como la leche o las legumbres... Se oyó un ruido raro. Era del bastonazo que el abuelo Simón había propinado al tronco de la palmera. Pero ¿qué haces? Los estoy repatriando, los declaro ilegales, espero que se vayan volando. Pierdes el tiempo. Verdad es. No se puede luchar contra las fuerzas de la naturaleza. ¡Pero te juro que no los pienso probar!
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2 sept 2026
Historia olvidada
Revisando el viejo desván de la casa familiar encontré una rueca apolillada. De primeras no supe qué era, me lo aclaró un vecino ya mayor. Antaño, dijo, en todas las casas se trabajaba la lana. Primero se esquilaban las ovejas, se lavaba y secaba el vellón. Luego, una vez seco, se cardaba y salían hebras que se convertían en hilo con ayuda del huso o la rueca. Así se fabricaban las madejas que servían para hacer ropa. Eran trabajos duros, sí. ¿Lo hacían las mujeres? ¿Quién va a ser si no? Nosotros somos unos inútiles.
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24 ago 2026
La Perejila
Así se llama la vendedora del puesto de legumbres de la plaza de San Fernando. Es el nombre que ha heredado de su madre, su abuela y de no se sabe cuántas antepasadas. Su puesto se compone de una silla donde asienta sus posaderas, unos sacos siempre abiertos donde muestra su mercancía y una lona que, atada por un lado a las cartolas de un carro y por el frente a una farola de la calle, protege a la mercancía y a ella del sol y de la lluvia ocasional. Tiene una lengua muy suelta y una cabeza ocurrente, por lo que no faltan curiosos y compradores en el puesto. Ayer, por ejemplo, me acerqué allí y vi cómo separaba los garbanzos negros de un saco y se los tiraba al burro que tenía detrás ramoneando en un arbusto. Un paisano no pudo resistir la curiosidad. Perejila, falta le hacen al pollino, que lo tienes muy flaco. Bien listo que se ha vuelto, respondió. Pocos garbanzos te dieron de pequeño, ahora te vendría bien a ti para mejorar tu inteligencia, que tu familia... Para, para, se defendió el aludido. Dame un kg. Las risas acompañaron la venta, pero todos acabamos comprando algo ante la amenaza de La Perejila. El que no me compre garbanzos se queda tonto para toda la vida, si no, fíjense en el burro. Todos miramos al asno y, oh sorpresa, vimos que llevaba puestas unas gafas que parecían, por lo menos, graduadas. De verdad, parecía un CEO.
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19 ago 2026
Unas ven otros no ven
La mujer salió al balcón y estuvo un rato disfrutando del paisaje, las montañas, los árboles y el río esquivo que apenas se dejaba ver. Se sintió sumida en una paz reconfortante. Al volver al interior de la casa se quedó sorprendida al ver un mosquito aplastado contra el dintel de la puerta. Juan, gritó, ¿has visto este cadáver? El marido se acercó curioso. Sí, es un mosquito que aplasté con la zapatilla una noche. ¿Hace cuánto? Una semana, creo. Y ¿no lo has visto desde entonces? Todos los días lo veo. ¿Y no se te ocurre quitarlo de ahí? Se encogió de hombros, se quitó la zapatilla de andar por casa, la restregó con toda su buena voluntad en la madera y se la calzó de nuevo. ¡So cerdo, sacude por el balcón la zapatilla! El hombre se encogió de hombros, lanzó lo que quedaba de mosquito a la calle y se metió en casa a ver un partido del mundial de fútbol. Ella se acodó en la barandilla y trató de recuperar la paz perdida.
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14 ago 2026
Meiying
El otro día, Machuca, Badaya me contó un cuento precioso. Y ¿no lo va a escribir en el blog? No, que dice él que no hace plagios. Explica. Pues resulta que es un cuento chino tradicional, de autor desconocido, y que no quiere presumir de lo que escribieron otros. Vale, vale, pero cómo es. Te lo resumo. Mira, era una vez un príncipe en edad de casarse que no tenía claro con quién. Le dio muchas vueltas y pensó que su prometida, además de guapa, sana e inteligente, debía poseer alguna virtud especial. Cuando lo vio claro citó en la corte a todas las mujeres del reino que quisieran “opositar”, o como se dice ahora, hacer un casting. Jopé, qué animado, decía Machuca. Pero no veas lo que hizo. Les dio a todas una pequeña maceta donde él había enterrado unas semillas y las citó de nuevo con esta promesa: Quién dentro de 6 meses me traiga la flor más hermosa, esa será la elegida. Entre las aspirantes a consorte estaba la hija de la cocinera real, era trabajadora, inteligente y muy humilde, quizás demasiado humilde. Esta chica puso mucho empeño en cuidar la maceta y no consiguió nada, allí ninguna flor asomaba la cabeza, por más que la cuidó y mimó. No me digas, Simón, que esta va a ser la princesa. Calla, no seas ansioso. Lo que pasó el día del encuentro fue que todas las candidatas llevaron flores hermosas hasta cansar la vista del príncipe que se paseó por delante de todas. Cuando llegó donde estaba la hija de la cocinera, se detuvo y preguntó: ¿Cómo no traes una flor? Entre lágrimas le confesó la verdad. Y ante el estupor de los presentes el príncipe la tomó del brazo y la subió al balcón del palacio donde explicó lo que todas las chicas presentes se estaban preguntando. ¿Por qué ella? Yo adoro la sinceridad y la honradez, algo que Meiying posee. Yo no puse ninguna semilla en las macetas, todas no escondían vida en su interior. La única que ha actuado con honestidad ha sido ella. ¡Viva la reina!, gritó el príncipe. En fin, Machuca, te puedes imaginar que solo los cortesanos aplaudieron. Todas las pretendientas lloraban y la que más, la humilde Meiying. ¿Te ha gustado el cuento que no quería escribir Badaya? Mucho, respondía Machuca con una sonrisa de oreja a oreja. Pero qué romántico eres, jubileta, se burlaba el abuelo Simón. Y ambos quedaron callados un buen rato envueltos en el suave rumor de las hojas temblonas del árbol de las confidencias.
NOTA: En chino mandarín Meiying es flor hermosa.
NOTA: En chino mandarín Meiying es flor hermosa.
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24 jul 2026
Alumno del doctor Bacterio
Llegaron fechas de calores extremos que obligó al gobierno a declarar alerta roja. Las gentes se encerraron en sus casas abrazados a botellas de agua y esperaron pacientemente a que volvieran los termómetros a recuperar el sentido común. Honorato puso en práctica la técnica alemana que había leído en prensa. Congeló 3 litros de agua en un botellón, antes añadió 4 cucharadas de sal para reducir el punto de congelación, lo colocó en la parte superior de un armario, encima de un plato y esperó a que fuera enfriando el aire del entorno y creara una corriente descendente que llevara el frio a sus pies. Añadió al invento un ventilador y así fue el hombre más feliz de su escalera. Durante un tiempo Honorato presumió entre el vecindario de sus mañas. El plato era para defenderme de la condensación y lo del armario para establecer corrientes de convección, porque, ¿sabes?, el aire frío baja hasta lo pies y el caliente sube al techo. Además, la sal, añadía, hace que el agua se hiele a –18 º C por aquello del descenso crioscópico y el enfriamiento dura más. Este hombre es un científico, comentaba la anciana del 1ºC. Si ya venía listo de pequeño, aseguraba la Sra. Teodosia. Es como el Elon Musk ese, decía su marido. Cualquier día sale en un cohete por la ventana. ¡Jesús!, exclamaban las mujeres a coro.
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17 jul 2026
Educando infantes
Quiero vivir bien, conocer mundo y ser feliz. Mira, eres un crío, tienes mucho que aprender. ¿Qué? Pues mira, necesitas una tierra que te dé de comer, una casa donde refugiarte y cuidar la prole, buena compañía y crecer y engordar, que es lo mejor que puedes hacer. ¿Y no puedo hacerlo solo? No, eso nunca. Mejor es vivir en grupo, estarás protegido y podrás dormir tranquilo. Pero es que a mí me gusta la libertad, hacer lo que me da la gana... Cállate tonto, que eres un suricata. ¿Y eso que es? Mira que eres tonto. Eres una mangosta que vive en el Kalahari, rodeado de unos animales que te comen de un bocado o te aplastan de un pisotón, de noche te metes en madrigueras que entre todos excavamos y que forman un laberinto subterráneo que nos protege y de día sales a comer insectos y pequeños invertebrados con unos colegas que vigilan al enemigo que llega por tierra y aire. ¿Te enteras? Ya, respondía el “suricatito”, cantan suavemente si no hay peligro o pegan unos gritos estridentes que nos pone a todos a correr hacia alguna entrada de la madriguera. Pues eso es vivir en la sociedad suricata. Aprende pronto que si no te arrepentirás. El pequeño preguntón se calló. Solo no eres nadie, zoquete, fue el último consejo que le dio su abuelo. Este sonreía cuando lo vio correr hacia sus hermanos y empezar a juguetear. El canto monocorde y suave de los vigías invitaba a ello.
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10 jul 2026
Simón y Machuca publicitas (III)
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| Foto: Kontxi, una amiga |
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e-book "El árbol de las confidencias"
Promoción gratis: 14/15/16 de julio de 2026
https://mybook.to/9kV3BkU
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3 jul 2026
Tiempos de pan y circo
Llegaron los partidos del mundial de fútbol y mucha gente se atiborró de información. Era sorprendente el nivel de las conversaciones que se oían en la calle, había gente que parecía una enciclopedia. El abuelo Simón no soportaba el éxtasis de muchos aficionados. Machuca, decía, odio la industria del fútbol, es un invento desbocado que ocupa la cabeza y gasta las energías de la gente produciendo pingües ganancias a unos cuantos. Te veo cabreado, Simón. Estoy harto de ver cómo inunda las televisiones y la prensa, cómo la FIFA saca dinero a espuertas, cómo muchos países aprovechan la ocasión para lavar su imagen en estos eventos, cómo pasan a un segundo plano problemas muy serios que tenemos en el mundo... Es un analgésico social. Vale, vale, Simón. Estamos en el momento del “pan y circo” que utilizaban los romanos para calmar el descontento de la ciudanía, le consolaba Machuca. Se hizo el silencio. En el camino encontraron una lata vacía de una bebida energética de moda, con las caras de famosos futboleros. El abuelo Simón la sacó de la carretera con un taconazo digno de Messi. Su amigo sonrió. ¿Pero a ti no te gusta el fútbol? Mucho. Mira, tú tienes un nieto en juveniles con una zurda prodigiosa, toca el balón con mimo, qué gol de cuchara metió el otro día. Pues anda detrás de él un primera. No le dejes, primero que disfrute, que para eso es el fútbol. Ya veremos. Otro esclavo más, murmuró entre dientes el abuelo Simón.
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22 jun 2026
Simón y Machuca publicistas (I)
¿Sabes que esta semana Juan Badaya publica su primer libro de relatos? Claro, Simón, "El árbol de las confidencias", en Amazon. Tiene narices el Badaya. Le tuvimos que convencer para publicar algo, le seleccionamos los 62 microrrelatos, hemos sido el hilo conductor de todo el libro y él, tan pancho, sin decir nada. Al final tenemos que ser nosotros los que lo publicitamos. Este no vende ni un ejemplar. Si no es por nosotros... En fin vamos al grano. Venga. La versión ebook sale al mercado el martes 23 por 0,99 € durante 3 días, luego lo subirá al precio marcado de 2,99 €. ¿Y la versión en tapa blanda? Sale el miércoles 24, un día más tarde. ¿Ese es el que vale 9,99 €? Sí, aunque tenemos que mirar a ver si durante 3 días se puede promocionar más barato, hay que decirle todo. Joder, hablando mal y pronto, se lo tenemos que hacer todo nosotros. ¿Y dónde lo pueden encontrar los lectores? Tienen unos enlaces que ahora busco en el móvil... Mira, que pinchen estos enlaces que Badaya ha tardado una tarde en armarlos y que van seguidos:
17 jun 2026
El dolor del silencio
Fueron amigas, muy amigas, mientras fueron jóvenes. Pasados los 20 sólo una de ellas sabe qué pasó. Parece que hubo una ofensa imperdonable que la dejó muy herida. Nunca lo contó a nadie, ni al narrador de esta historia, por lo que no se pueden hacer más que cábalas inútiles. La realidad fue que se distanciaron, rompieron todos los lazos y hoy apenas son, la una para la otra, una anécdota perdida en el tiempo. La peor parada es la que nunca supo cuál fue el motivo de aquel distanciamiento. Esta es la que más sufrió descifrando cada minuto pasado en común para saber qué encendió la mecha del olvido, del desprecio, del desamor.
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