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Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
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25 ago 2025
Y, sin embargo, se hace
Un día el niño gafoso que sufría bullying en la escuela recibió la nota de un trabajo de redacción que había corregido su maestro con un bolígrafo rojo. Tienes un 6’30 puntos sobre 10. El niño se atrevió a preguntar por qué. Es lo que me ha parecido objetivo viendo tu desempeño y resultado. Y eso que parece tan medido, se atrevió a preguntar el niño, ¿cómo se mide? El maestro se sintió incómodo, no tenía ganas de explicarlo. Pero quedó atónito con el razonamiento del niño. Supongo que usted es un 7’56 de simpático, un 5’32 de destrezas conducir, un 8’35 de paciente y tiene un sentido del humor de 6’99. Rio el maestro. Bueno, te subo la nota a 8’59. Esto parecen los precios de una gasolinera, protestó. No, esos van con milésimas de euro, replicó el niño. Bueno, ya te subo nota en la redacción, veo que eres ocurrente, me gusta tu forma de razonar. Y a mí no me gusta su forma de evaluar. Es mejor apreciar aprendizaje que calificarlo, me dices. Claro. Lo intento, verás. Aquel día ambos se hicieron más amigos.
15 ago 2025
Historias que soñamos
A medida que se le acumulaban los años una preocupación creciente se abría sitio en su cabeza. ¿Cuándo me haré viejo? Llegó a la jubilación y se sentía fuerte, sano, lleno de vitalidad, caminaba, leía, su visa era mental y socialmente activa y se decía a sí mismo que él todavía no era viejo. Leyó que, según estudios, la etapa de vejez biológica es más evidente a partir de los 78 años. Eso le supuso un consuelo, pues aún se sentía lejos. Y como los años van y vienen, pues a él también le atropelló el tiempo y, tuvo suerte, pues cuando llegó a esa frontera, justo la noche anterior al cumpleaños, perdió la memoria y nunca más supo ni su edad ni si tenía algún problema. Y vivió más feliz que antes.
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23 jul 2025
La curva praxiteliana no vale para cualquiera
Un día más tarde el abuelo Simón y el tío Machuca tuvieron un paseo entretenido de nuevo a cuenta de Praxíteles. He leído, decía este último, que, a Praxíteles, el más famoso escultor de la Grecia clásica no se le conoce ninguna escultura, todas han desaparecido, que nosotros hablamos de él haciendo caso del enorme prestigio que tuvo entre los griegos y los romanos en los siglos posteriores. Estos sí que conocieron sus obras. Cuentan, decía su amigo, que los arqueólogos sueñan con encontrar alguna vez una pieza suya, su última esperanza está depositada en el fondo del mar, en algún naufragio de aquella época. Fíjate, dicen que la más famosa de sus obras, Afrodita la de Cnido, desapareció en el S.V d.C. en Constantinopla. No podían aquellos ojos puritanos soportar un desnudo tan logrado. ¡Qué sabrás tú! Desapareció en un incendio. Eso se cuenta. Él inició el desnudo como arte, algunos no lo digerían. La verdad es que el marcó un estilo que todos los escultores posteriores copiaron. ¿Sabes qué es la curva praxiteliana? Explica, explica. Mira en los desnudos, lo cuerpos apoyan el peso en una pierna y flexionan ligeramente la otra, y de manera sutil curvan el cuerpo y vuelven sutilmente la cabeza al lado contrario, dando sensación de movimiento y naturalidad imprimiendo una belleza sublime. Espera, le comentó el abuelo Simón que se paró e hizo una pose que quería imitar exactamente, eso dijo, a la Afrodita de Cnido. Anda ya, viejuno, no te pases.
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14 jul 2025
Por qué lucha un soldado
El comandante del batallón preparó el asalto de la colina dando órdenes claras a cada soldado de la misión que debía cumplir. Crawford y Fox cargaron su fusil de cerrojo sistema Máuser y calibre 7 mm a sus espaldas y dudaron un momento. Se miraron, ambos sabían dos cosas totalmente ciertas. Una era que aquel día iba a haber muchas bajas en su bando. Otra era que a sus espaldas quedaba un pasillo libre de fuego enemigo que podían desandar y seguir vivos. El comandante blandió su sable y arrancó el primero. Los soldados le siguieron oyendo silbar las balas por todos los lados. Crawford lo tuvo claro. Esto o la ignominia de por vida, exclamó antes de emprender con decisión el camino del frente. Su amigo le siguió. Uno de ellos no volvió.
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9 jul 2025
¿A quién creer?
El volcán soltó un rugido e hizo saltar la lava amenazadora a mucha altura en el cielo, acompañándola de una intensa humareda. Los habitantes, alertados ya por las autoridades estaban lejos, pero aún seguían huyendo como ratas algunos de los más rezagados. Pronto la oscuridad y el olor a azufre invadió todo el espacio y comenzaron a desaparecer muchas casas, huertos y haciendas aplastados por la lengua humeante de lava que ocupaba los calles y arrasaba todo hasta detenerse en el mar donde moría con un estertor vaporoso. Los medios de comunicación no dejaron de informar de lo ocurrido, ni de dar consejos a la ciudadanía de cómo proceder. Y llegaron también los titulares. El obispo pedía arrepentirse de los pecados y ponerse a bien con dios, explicando que esto no era más que un castigo divino por nuestro mal comportamiento. El funcionario de turno en el Instituto Vulcanológico, que monitorizaba aquel evento geológico, explicó a su manera el fenómeno. Se trata, dijo, de erupciones volcánicas a partir de la comprensión de la generación, almacenamiento y propagación de magmas en la litosfera terrestre, que tienen una duración probable de no más de 3 meses, pues se trata de volcanes de conducto cerrado, es decir, el magma va creando su propio conducto al subir a la superficie y es controlable. Pocos le creyeron. Hubo mucha más gente que confió en la versión del obispo, aunque les entró algo de duda cuando el volcán cesó en su actividad a los 89 días.
18 jun 2025
Así volvieron los ratones a casa de la marquesa
El gato abusón tenía bien marcado su territorio, pues todos los días recorría el jardín de la señora marquesa y depositaba una buena porción de orines en su perímetro. Era la señal para que ningún otro minino se adentrara en sus dominios. Pero como el susodicho no conocía nada de los títulos de propiedad se ponía furioso cada vez que la marquesa aparecía por allí en sus vacaciones, más si traía a su mascota, Michifú, un gato caprichoso y desnaturalizado que no sabía ni pelear por la raspa de una sardina. Y pasó lo que tenía que pasar. No hubo pelea entre ellos, no. Lo que hubo fue una escabechina que un veterinario pudo arreglar en un mes. La orden fue tajante, pena capital para el agresor. Se encargó don Manuel, el jardinero. No fue nada sofisticado, colocó veneno y se dedicó a esperar. Las dalias, no castigadas ya por los orines, brillaron mucho más, el césped dejo de mostrar calvas por la ausencia de deposiciones y, esto es lo peor, aparecieron ratones por el garaje, por la cocina... ¡!Ay! Se lamentaba don Manuel. ¡Qué bien vivíamos con el gato abusón!
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11 jun 2025
Las reglas de la guerra
Machuca, estoy leyendo un libro que tiene base histórica. Los protagonistas existieron de verdad y vivieron la última guerra civil española en persona. ¿Quién lo escribe? Javier Reverte, que se ha documentado muy bien. ¿Y qué cuenta? La cruda realidad de la guerra. Aparece un fascista, torero famoso en su momento, que se dedica a extender el terror entre la población adepta al Gobierno de la República. No veas qué crueldad, qué falta de humanismo, qué bajo llega a caer el ser humano cuando estalla una guerra. Con el enemigo vale todo, hasta lo más abyecto. Y el otro es un inglés, biznieto de Darwin, soñador y comunista que se une a las fuerzas internacionales hasta acabar muerto con 21 años en Jaén. Mira, te voy a leer un párrafo que te va a dejar helado. El tío Machuca era todo oídos. A un periodista que le preguntó al fascista por las ejecuciones sumarísimas en el campo de batalla le explicó que “nosotros somos España; ellos, la anti-España. Nosotros estamos fusilando a muchos, es verdad, pero confesándolos y comulgándolos, y ellos, no. Ya ve usted la diferencia”. Con este argumento despachó el asunto. Y dejo aparte el modo de eliminar enemigos porque es escalofriante. No digo más que algunas veces usó el método del rejoneador, pues abatía a sus víctimas desde un caballo y con una garrocha. Se hizo el silencio. Ya digo yo, interrumpió Machuca, qué suerte tenemos de no haber sufrido ninguna guerra en los últimos 80 años. Creo que somos la primera generación que no ha padecido una puta guerra en este país. Oye, le reprendió el abuelo Simón. Habla bien que esto se escribe.
FUENTE: Javier Reverte, Banderas en la niebla. Ediciones Debolsillo. 2017.
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6 jun 2025
Frikis por todas partes
Yo empujaba una silla de ruedas camino del Centro de Salud. En medio de la ruta encontré un ascensor que nos elevaba más de 50 m. Hubo que hacer cola y esperar. Frente a mí un hombre estrambótico, vestido de negro, botas verdes, cabeza rapada, salvo la zona de la coleta, que por lo menos alcanzaba los 40 cm. A su lado un tipo joven, de negro riguroso, botas militares con 5 cm. de suela, la cabeza semirrapada con un tatuaje que le ascendían más arriba del cogote y un aro en la nariz que me dio que pensar en cómo se limpiaría los mocos, con perdón. Yo empujaba la silla de ruedas de una anciana que no sé qué pensaría, pero yo sí que me dije que menudo par de frikis tenía de colegas en el ascensor. Cuando llegamos al fin del trayecto, 50 m., sería porque ya estábamos más cerca del cielo, se me aclararon las ideas y pensé que el friki era yo: Vestido de negro también, con zapatos, pantalones, gabardina y txapela negra, o séase boina, y saliendo con una chavala de 92 años protegida por una manta gris, oh qué fallo, sobre ruedas. Todo es relativo, carajo, me dije.
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2 jun 2025
Hay que apoyar a las familias
Cuando una madre pato se puso a cruzar la autopista con sus doce patitos en fila india, el tráfico se detuvo, los coches pusieron en funcionamiento las luces de emergencia y más de un voluntario salió de su vehículo a detener el tráfico o a inmortalizar el momento en fotos y videos. La comitiva la cerraba el papá pato que fue el último en abandonar la vía. Menuda ovación se llevó el progenitor.
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19 may 2025
Biritxi
El masajista del equipo de fútbol era amigo de mi padre y a mí me conocía. Por eso me atreví a pedirle que nos dejara pasar a ver el entrenamiento del equipo. Sí, pero tiene que ser en aquella portería, así hacéis de recogepelotas. Más contentos que unas pascuas nos colamos los cinco amigos a ver el entrenamiento y disfrutamos como niños, lo que éramos, mirando, aplaudiendo y animando a nuestros ídolos del balompié. Al entrenador, que vio que aquel día no iban a faltar balones para chutar, se le ocurrió ensayar una retahíla de remates inacabable. Nosotros disfrutamos mucho, pero sudamos de lo lindo corriendo detrás de todos los balones que se escapaban de la portería. Al final, entrenador, auxiliares y jugadores nos aplaudieron. Bueno, todos menos el portero que nos chocó la mano uno por uno y nos dijo muy serio. No volváis más por aquí que estoy muerto, estos cabrones me han fusilado hoy sin balas. Biritxi, el masajista, sonreía y nos regaló un refresco. Ese día mi padre se me acercó sonriente, me dio orgulloso un golpe en la espalda y me echó un piropo. ¡Chavalote! Mi madre no entendía nada, pero también sonrió al verme comer con tanto apetito.
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16 may 2025
Juicio a una vaca inocente
No quiero decir ni mu, le dijo la acusada al juez. Sin embargo, él insistió, usted, a sabiendas y por propia voluntad, dejó sin conexión a Internet a todo el valle de Carranza. Me niego a declarar, me importa un cuerno, protestaba. ¿Está usted diciendo que con los cuernos realizó su fechoría? No, señor juez, yo pacía sin más y paseaba mi hocico por el césped. Todo lo demás es un invento suyo. ¿Usted no acepta, insistía el letrado, que arrancó y se llevó arrastrando todos los cables? Mire, yo soy una vaca pacífica que me dedico a dar leche, que llevo los cuernos por obligación y que topé con un obstáculo impensable en un mundo tan organizado como el suyo. El responsable será el que tenía los cables caídos, a pesar de que debían estar colgados a cierta altura, ¿no? No pensará que yo tengo que pastar con los ojos vueltos hacia el cielo, ¿no? El juez cedió. Era una vaca inocente. Y la despidió con bastante empatía. Muuuuuuchas gracias, pacífica y honrada vaca, le dijo, retírese.
9 may 2025
El poder de Cupido
Yo soy muy inseguro y tengo miedo de quedar mal, le explicaba Ricardo a su novia. No puedo llegar tarde a ninguna cita, no puedo descuidar mi atuendo o peinado, no puedo sacar malas notas, no puedo meter la pata en ningún lado. Pero, preguntaba ella, ¿por qué? No quiero que me pillen o quedar en mal lugar, me hieren las críticas o las burlas, el fracaso. Eso no lo aguanto. Y ¿conmigo? Me siento mejor, es que tú me quieres y me aceptas moco soy. Anda, ¿eres también disléxico? Se hizo el silencio. Contigo, musitó, no me importa.
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7 may 2025
La fuerza de la naturaleza
En mitad de la pradera se celebró una conferencia de paz entre dos bandos, los violentos y autoritarios que usaban la fuerza para sacar ventaja y los demócratas que mordían la hierba para engordar y no se metían con nadie. Siempre salimos perdiendo nosotros, protestaban los herbívoros. Y nosotros obedecemos a la Madre Naturaleza que nos hizo carnívoros, para vuestra desgracia, argumentaban los depredadores. Jolín, se quejaba un ñu con gafas de progre, ¿por qué no os hacéis veganos como nosotros? Se abrió un tiempo de reflexión donde cada cual trató de ser razonable. Pero las cosas pronto volvieron a su ser. En la siguiente asamblea de habitantes de la pradera tomó la palabra el león. No veáis el hambre que he pasado, decía en nombre de los predadores, se nos van los ojos detrás de vuestros lomos, zancas, jamones y vísceras. La cebra que tenía que intervenir, entendió la indirecta tan directa, miró a sus colegas, frunció el ceño, levantó el rabo y salió al galope buscando el río Masái Mara en el Serengueti y así ponerse a salvo. Una gacela de Thomson, que no paraba de correr, se consolaba. Estos carniceros no saben nadar, decía. Y un ñu experimentado le aclaraba que los cocodrilos se ponían las botas comiendo cadáveres de animales ahogados. No presumas, le corregía, de que sabemos nadar, anda ya. Aquella experiencia parlamentaria de los animales de la pradera no sirvió de mucho, porque al final de temporada atravesaron en dirección contraria las procelosas aguas del Masái Mara y volvieron en procesión migratoria al cráter de Ngorongoro y, dicho sea de paso y sin malicia, volvieron a las andadas siguiendo una voz interior que les pedía hacerlo.
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28 abr 2025
Debates de actualidad
Los plátanos habían subido 90 céntimos de un día para otro en Viuda de Díaz, la tienda del barrio. Soy una pensionista, protestó doña Rosa, no puedo aguantar que se suban los precios porque sí. Y yo soy viuda y no puedo hacer caridad con mis clientas, protestó la señora María. A mí me suben el precio en el Mercado Central y no puedo regalar los plátanos, añadió. Y ¿quién tiene la culpa? Los aranceles de Trump, respondió la dueña. Y ¿quién es ése? Un hombre muy malo que es el mandamás en Estados Unidos. ¿Uno con flequillo de color plátano? Ése. Ahora me lo explico. Está loco de remate.
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7 abr 2025
El lado humano del turismo
Pasamos unas vacaciones breves en una zona intensamente “turistizada” del Mediterráneo y alquilamos un cochecito para huir de las masas que tanto llenan hoteles, playas y espacios de ocio. Y nos fuimos a disfrutar de la naturaleza que, aunque no lo parezca, sigue existiendo por allí, al igual que las buenas gentes que se resisten a abandonar el modo tradicional de vida. El caso es que el coche fue nuestro amigo por unos días, tanto que nos dio pena despedirlo. Tiene mal el mando del aire, sólo funciona en el 4, le dije al empleado. Está bien saberlo, me agradeció, porque en verano será muy necesario. Además, me animé, parece que tiene dos tiros en el parachoques trasero. El hombre se quedó sorprendido y fue directo a comprobarlo. Eran dos orificios redondos que parecían hechos por bala. Se rio. Eso fue uno del IMSERSO (ya se sabe, turismo social para mayores) que dio marcha atrás para aparcar y no vio una barra que se lo impedía. Ja, ja. No paraba de decir que no había tenido un accidente en su vida. ¡Qué disgusto se llevó el hombre! Se tiraba de los pelos.
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4 abr 2025
Camareros irreverentes
Nunca me había percatado de lo que se puede cocinar en el interior de la una cafetería. Ocurrió que no había sitio en la terraza y tuvimos que acomodarnos dentro, cerca de la barra donde los camareros trajinaban con los pedidos. El ritmo era fulgurante y las conversaciones constantes. En la 8, decía una camarera, piden un café clarito, caliente, con leche de soja y sin espuma. Manolo, métele un cortado sin más. Y buscó mi complicidad con una sonrisa maliciosa. Yo andaba estupefacto, pero no acabaron ahí las sorpresas. Y Manolo, contaba, búscame un novio que yo regalo al mío un día de estos. Anda, engaña a un cliente, le proponía el colega, conmigo no cuentes. El jefe, andaba cerca de la caja y no seguía la conversación. La camarera salía y, viendo mi confusión, me lo aclaró. Es alemán y no entiende la mitad de lo que decimos; él se lo pierde. Yo seguía con los ojos a cuadros. Más aún, cuando regresó aquella activa mujer con un café en la mano. Que dice el gilipollas que está frío, Manolo. Yo le retorcería el pescuezo, dijo haciendo un gesto con las manos muy ilustrativo. Este sale hoy escaldado, contestaba Manolo, se queda sin lengua y tú sin novio. La camarera regresó de la terraza sin poder contener la risa. En el primer sorbo ha soltado la taza y tiene el café en la bragueta, ja, ja, ja. Dame el trapo mojado que hay que limpiárselo, ja, ja, ja. Hoy cae, se reía el compañero. Pagamos nuestra consumición y dejé una buena propina. El buen rato pasado lo merecía.
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2 abr 2025
Primera clase en la universidad
El profesor de Filología preguntó a sus alumnos cuál pensaban que podía ser el gentilicio de los habitantes de Singapur. Uno de Madrid dijo que singapureños, el de Córdoba que singapureses, el de Valencia que singapuranos, el de Santander que singapurinos, el de Villacencio que singapurunos... Vale, vale, les cortó el docente. Alabo su intuición y su fidelidad a los sufijos hispanos, pero siento decepcionarles. Allí se habla inglés, mandarín, malayo y tamil, que yo sepa. Y parece que se refieren a sí mismos como singaporean, 新加坡共和国 (chino) Xīnjīapō Gònghéguó Republik Singapura (malayo) சிங்கப்பூர குடியரசு (tamil). No me pidan que lea o explique lo que aparece en pantalla. Nuestro saber es limitado y éstas son cosas inextricables de las lenguas de este mundo poliédrico. Abran los ojos y disfruten de no entender ni pizca, pero eso sí, no seré tan condescendiente con sus conocimientos de la lengua en la que hablo. Y así quedó inaugurado el curso.
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14 mar 2025
Memoria de pícaros
Los dos viejillos paseaban por el paseo del río no sin dejarse llevar por la nostalgia. ¡Ay, aquellos tiempos en los me tocaba a mí conceder créditos en el banco! Casi creo que yo contribuí a urbanizar esta ciudad más que una docena de alcaldes. Pues yo me acuerdo a cuántos empobrecí mientras dirigía el casino. Conocí muchos dramas y, añadía, luego iban donde ti a pedir créditos. Parece que nosotros manejábamos la economía del pueblo. Desde luego yo, sonreía el banquero, me sabía bien cómo iban las finanzas de todo el mundo. Bueno, conocíamos las de los ricos o las de los bolsillos alegres, explicaba el del casino, porque mis padres sí que se sabían bien cómo iban las finanzas de los pobres. Eso no lo entiendo, preguntaba el banquero. Es fácil, mi madre era modista y mi padre zapatero remendón y ambos sabían que la economía iba muy justa cuando le dejaban a deber. ¡Uf, qué mal! Oía yo que les explicaban, que te pago cuando venda la ternera, o cuando me paguen la leche del ordeño, o cuando me para la cerda... Pero ¿pagaban? Sí, siempre, eran cumplidores, seguro que más que los clientes tuyos. El del banco fruncía el ceño y terminaba la conversación. Si yo te contara, sale aquí material para tres novelas con nombres y apellidos.
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5 mar 2025
En qué manos está el mundo
El abuelo Simón llega inquieto al paseo matutino. Mira, me tiene irritado ese individuo que se ha convertido en el hombre más rico del mundo vendiendo coches y liderando redes sociales donde se divulgan verdades y bulos a mansalva. Ya sé quién es, asiente el tío Machuca. Y me pone los pelos de punta su amigo, otro personaje que dice ser el hombre más poderoso del mundo por presidir un país opulento. Entre esos dos nos van a amargar la vejez, Machuca. Esos dos demuestran su valía, añade uno, a costa de dejar por debajo a los demás. Menudo ego tienen esos dos, se queja el otro. Son amorales. Y empezó una letanía de quejas que aumentó la tristeza de los dos viejillos. Entre ellos se acabarán destruyendo. O anulando, a ver si es verdad. Harán como Saturno que se comía a sus hijos recién nacidos para que no le quitaran el trono. O como Caín con Abel. Y tienen relevo, hay muchos seguidores. Son como la hidra de mil cabezas.
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14 feb 2025
Anonimato en lepidópteros
Soy una mariposa sin personalidad, bueno, sin identidad individualizada, quiero decir, no tengo nombre propio. Nací hace poco en una ortiga donde mi madre depositó en el envés de una hoja unos 200 huevos. Como para bautizarnos estaba ella. Al cabo de dos semanas toda la prole nos vimos la cara por primera vez y en pequeños grupos nos dispersamos por la planta. Éramos unas orugas pequeñas y negritas, llenas de espinas inocuas, que nos arrastrábamos por las hojas zampándonos las partes blandas. La ortiga ni se quejaba, conste. Al mes y medio todas nos separamos y cada cual montó su crisálida, colgándonos de donde pudimos, en una planta cercana, en la propia ortiga que nos dio cobijo o donde fuera. Y en dos semanas más, chan-chata-chan, salimos al mundo exterior convertidas en mariposas de diseño, según dicen bonitas hasta hartar. Yo, en mi inicial inocencia, volé por el nuevo mundo por puro placer y, aunque mi instinto me pedía posarme en una flor para libar su néctar, reparé en una niña pelirroja que pasaba por allí y me posé en su nariz. Ella se moría de risa y yo no salía de mi asombro. Aquello, por lo que vi posteriormente, fue muy impactante para la especie del homo sapiens. ¡Hasta me sacaron una foto que luego publicaron en las redes! Así me enteré yo que soy una aglais urticae, vulgarmente una mariposa ortiguera, joder, el mismo nombre para toda mi familia, sin personalizar en absoluto mi existencia. La culpa es de un tal Linneo que en 1758 descubrió a alguno de mis ancestros enredando entre ortigas y nos bautizó a todos de golpe con el mismo nombre. Me... en Carlos Linneo.
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