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24 ago 2020

Mendigos


Alfonso Carlos del Real y Romanones alardeaba de nobleza. Será en el nombre, porque los agujeros del bolsillo dicen lo contrario. Soy noble venido a menos. ¡Qué pena! No, la nobleza va en la sangre. Anda, pásame la mortadela.
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20 sept 2019

Homeless

Rebuscó en su bolsillo, hizo cuentas y respiró. ¡Uf, tengo para un café y dos churros, hoy desayuno! Su colega de fatigas le dio un manotazo y se quedó con todas las monedas. ¡Eh, ladrón! De nada valió su grito, que el colega ya entraba en una taberna. No olvides, le amenazó, que soy bipolar. La víctima se encogió de hombros. Nada podía hacer con mendigos tan ilustrados en el campo de la psicología. Bueno, se consoló, por la noche, cuando esté borracho, le volveré a hurgar en el bolsillo.
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4 mar 2019

Cómo vivir con una pensión

El abuelo Moisés hace las compras tres veces por semana con la bolsa de asas grandes que le ragalaron por puntos conseguidos en el supermercado. Los otros tres días de la semana va al parque, coloca la bolsa tumbada en el suelo con la abertura abierta y echa pan a las palomas. Cuando una incauta entra en la bolsa, la cierra rápidamente y regresa a casa. Proteinas, dice. Así compensa la flaca pensión que recibe. ¡Ah! Los domingos descansa.
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20 jun 2016

Indigencia


El cartel que acompañaba al mendigo contenía en sí mismo toda una historia. Decía: 
Una ayuda, por favor. Duermo en el cajero del banco, reciclo comida del contenedor y encima, me roban las pinturas.
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21 dic 2015

Radiografía de un sin techo


El ayuntamiento ha hecho un censo de pobres en el que figura Gustavo del Curro, un indigente instalado en la Travesía de los Derechos Humanos. Allí mendiga, duerme y da conversación a cuantos se le acercan. Un día le preguntaron por ingresos y bienes.
-Las limosnas, no más. Pero bienes tengo en abundancia, más que usted, señorita -le dijo a la entrevistadora.- Que se sepa, tengo salud, tiempo de sobra, sueños en los que malgastar toda mi fortuna y amigos para conversar.
-¿Y de que qué medios de vida dispone? -le insistió.
-De mi corazón, de mis pulmones, de mi estómago, vista, olfato, oído... Ellos me bastan para vivir.
La entrevistadora no apuntó estas respuestas, tenía datos de sobra para catalogarlo como indigente, sin casa y sin secuelas aparentes de drogas o alcohol. Pero algo había que no encajaba en aquel perfil, parecía un hombre sin necesidades aparentes. Bueno, una sí tenía.
-¡Eh! ,señorita, no se vaya -le pidió al despedirse-. ¿No quiere quedarse a conversar conmigo?
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8 jun 2015

Dignidad

Contreras era un hombre con un alto concepto de la dignidad. No estaba dispuesto a perderla ni en los momentos de adversidad, los más abundantes en su vida. Prueba de ello era su casa, en la que se cobijaba con escaso bienestar. A los que se acercaban a visitarle les aturdía el desorden y las pocas energías gastadas en mantenimiento, confort y limpieza. Pero a todos los recibía con un trago de vino peleón servido en elegante copa de cristal fino.
-Si el vino se bebe de cualquier manera se acaba perdiendo la compostura -justificaba el bueno de Contreras, que remachaba su idea con otro argumento-. La dignidad es lo último que nos queda a los pobres.
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20 may 2015

Gente de categoría

Tuvo tanto empeño en afirmar su distinción y autoridad frente a sus empleados que se olvidó de cumplir los objetivos de empresa. Así que ante la evidente ruina del negocio fue despedido y, ¡oh paradojas de la vida!, abocado a la ruina y, peor aún, a la indigencia. Hoy es un mendigo al que nadie entiende.
La verdad es que nunca se desenvolvió a pie de calle. 
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4 may 2015

Maldita crisis (IV)

Rompió a llorar delante de sus compañeras de trabajo y no tuvo más remedio que confesar su inquietud.
-Mi hija anda con zapatos rotos, no puedo comprarle unos nuevos.
Sus colegas acabaron pronto de enterarse de su dramática situación.
-Alquilo mi piso para poder pagar la hipoteca y nos vamos a casa de los suegros, a una buhardilla en la periferia. Corremos peligro de embargo.
Brotaron lágrimas compasivas y de inmediato se formó una caravana solidaria hacia la zapatería más cercana. Aquel día una niña recibió un regalo gracias a la solidaridad de gente con más corazón que dinero. También sellaron un pacto.
-Aquí se cuentan todas las penas -le dijeron-. Son más fáciles de llevar
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2 feb 2014

Pobre vocacional

En la administración de lotería nª 4 de la calle Lindo don Diego, de Alpargarete, ha tocado un premio gordo de la lotería. Dicen que tres millones de euros. En el establecimiento llevan esperando más de dos meses sin que nadie se presente a reclamarlo. Es más, ni siquiera hay una solicitud hecha mediante terceras personas. Al Organismo Nacional de Loterías el asunto les suena a repetido y, desde luego es muy ventajoso. Primero, porque se quedan con el dinero y segundo, porque tienen publicidad garantizada durante un tiempo y, de seguro, una subida en las recaudaciones venideras.
Pero al que no le da igual es al lotero que regenta la administración de lotería nº 4 de la calle Lindo don Diego de Alpargarete, que ha contratado a un detective profesional para que localice al comprador y poder cumplir así su misión de repartir suerte entre sus convecinos. Ha puesto a disposición del sabueso las imágenes grabadas de su cámara de seguridad en la que se ven los clientes adquiriendo los boletos de la lotería. Y tristemente, el colega de Sherlock Holmes ha claudicado hoy, justo cuando quedan 10 minutos para que expire el plazo para cobrar el premio.
-He fracasado -es lo que ha confesado a la puerta del establecimiento de lotería-. Es más fácil encontrar una aguja en un pajar...

Al darse la vuelta, el frustrado detective tropieza con el mendigo que, sentado en la acera, pide limosna diariamente y rueda por el suelo con gran estrépito. Confuso, trata de incorporarse pidiendo disculpas al atropellado. Sin embargo, no ve en su ojos un reproche o queja, más bien una sonrisa burlona que le espolea el orgullo y le hace refunfuñar algo intraducible. Se aleja mosqueado.
El mendigo se levanta lentamente, dobla la manta que le sirve de cobijo, guarda sus pertenencias en una mochila y la arroja a un contenedor cercano. Sin más, entra en la administración y presenta el boleto premiado al sorprendido, y a punto de desmayarse, vendedor de lotería,
-He disfrutado mucho estos tres meses haciendo planes de futuro -le comenta al lotero-. Nunca he sido tan feliz, ahora empiezo una vida jodida, llena de preocupaciones...

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13 dic 2013

¿Pobre?

Es un hombre de pocos recursos que se mueve por la vida con resignación y cierto orgullo. Oficialmente es pobre. Cuando los amigos le comentamos lo duro que está siendo esta crisis, que cada vez nos empobrece más, él contesta de esta guisa.
-Yo no soy pobre, lo que me pasa simplemente es que no tengo dinero.
Y es verdad. Es un hombre rico en el mejor sentido de la palabra, perfectamente preparado para disfrutar de la vida, de su hogar, de sus libros, de la música que suena incesante en su casa, de su tiempo, de su soledad, de los amaneceres, de un reposado paseo por el campo, de sus amigos...
-Tengo recursos para vivir -nos asegura.
Y es verdad, lo reitero.
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3 dic 2013

Escuela de Zaajari

-Queridos alumnos del campamento de refugiados de Zaajari. Hoy hablaremos del famoso sabio griego Arquímedes, descubridor de un principio físico que muestra por qué flotan los barcos.
-¿Cómo es eso?
-Sí, sí, explícanos.
-Pues resulta que todo cuerpo sumergido en el agua desplaza exactamente su volumen...
-¡Uf, qué difícil hablas!
-Bueno, vamos a poner un ejemplo. Malika, trae el gato y lo vemos.
-Está dormidito.
-Mejor.
- ¿?
- Si se introduce a Tarik por el rabo en el puchero lleno de agua a rebosar, vemos que sale una cantidad de líquido que equivale al volumen del gato. Y si el agua pesa más que el gato, éste flota. No se hunde.
-¡Uy, señorita! ¡Si el agua estaba hirviendo! ¡La ha palmado!
-¡No me he dado cuenta! ¡Qué pena, niños! Ahora habrá que comerlo...
-Bueno.
-Sí claro.
-Yo no digo que no.
-Ni yo...

NOTA: Este texto se presentó en el concurso a partir de una imagen en Octubre, en Triple C.
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22 jun 2013

Richar

Mi amigo, el mendigo del barrio por más señas, anda apretado de dinero y me aborda en la calle para contarme su historia, totalmente veraz y no falta de coherencia.
-Unos tíos que han estado en el talego 8 años me pidieron ayer 30€ -me dice-. Decían que era una deuda que tenía con ellos desde entonces. 
-¿Y eso?
-Pues debe ser verdad
-¿Y cómo se acuerdan?
-En la cárcel le das vueltas a todo con lo que entras -me explica-. Y hay cosas que no se olvidan...
-¿Les soltaste la pasta?
-¡Hombre claro, que estos tíos son muy chungos! -y me añade-. Me amenazaron con que me venían a dar una paliza allí donde estuviera durmiendo, que ellos se enteran fácil de todo...
-¡Joder!.
Y ya, mirándome a los ojos, me pide un favor.
-Jefe, ¿tiene una monedita?
Yo miro mi cartera y extraigo un billete pequeño.
-Toma, el dinero en papel pesa menos.
Se va riendo. Es un perdedor con encanto. El único que me trata de usted en el barrio.
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3 mar 2013

El superviviente

Logra introducirse durante unos minutos en su casa, el tiempo necesario para despistar al policía que le persigue. En realidad la vivienda es de otros, pero es cuestión de disimular. Se hace pasar por un nuevo inquilino que camina despacio escaleras arriba haciendo tintinear unas llaves que le sirven de coartada. Al llegar a la azotea estudia los sumideros, la cubierta, los desagües..., todo vale con tal de despistar a los vecinos curiosos que le observan desde los cálidos interiores de sus apartamentos. De paso, observa si está despejada la zona de retirada.
Es otro día más, piensa, en el que ha sorteado la humillación de la autoridad que en cuanto lo encuentra le recrimina sin miramientos su miseria con frases de manual.
Ideal.es
-Ser un mendigo es muy fácil. ¡No haces nada! ¡Parásito!
-Y ¡una mierda! -le contesta ofendido-. Ya quisiera verte a ti en mis condiciones -le espeta para acabar echándole en cara un insulto que no se había escuchado jamás-. ¡Acomodado!
Respira aliviado, hoy ya se librará de la retención, del interrogatorio. Camina ya por la calle en dirección a su aposento, una suite con cartones de primera categoría (grandes, apilables, modulares y secos) que le cobijarán durante la noche, en un puente de la circunvalación donde todavía le queda pelear por ser alguien entre los sin-techo.
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