Vengo
a inscribir a mi hija en el registro, dijo el señor del Gremio. El
escribiente abrió el libro correspondiente, buscó la hoja
correspondiente y empezó a escribir lo que correspondía, nombre de
progenitores, lugar, sexo, día y hora de nacimiento de la criatura.
Y también hizo lo que no correspondía, dejar en blanco el año de
nacimiento. El resultado fue que la niña, María Ángeles del
Gremio Nuestro apareció en este mundo con una identificación
precisa, pero con una edad incierta. Ahí quedó el asunto, que nadie
se dio cuenta, ni le dio importancia. Hasta que llegó el día de
solicitar la jubilación. Tráigame la partida de nacimiento para
verificar que está usted en edad de ingresar en el colectivo de
Clases Pasivas, le dijo un día una funcionaria. No consta su edad,
le advirtió un segundo día. Tendrá que aportar documentación que
la acredite fehacientemente, le exigió un tercer día. Lo siento, no
puede usted jubilarse, afirmó un cuarto día. Y así transcurrió un
tiempo, hasta que alguien pudo aportar la prueba definitiva: un
análisis de carbono 14 que evidenciaba que la momia de María
Ángeles del Gremio Nuestro, superaba los 122 años, semana arriba
semana abajo.
_____ o _____
NOTA:
Basado en hechos reales. Los nombres y el desenlace son ficticios.