10 ago 2026

Idiotas morales

Simón se acercó enojado. Machuca, hoy me he cruzado con un idiota moral de cuerpo entero. Explica, explica. Nada, el típico individuo que no sabe distinguir entre el bien y el mal, que convierte cualquier cabronada en una anécdota intrascendente, que cuenta sus fechorías como gracias para luego reírse y presumir delante de sus amigos, que hace oídos sordos a las penas ajen... Pero, Machuca interrumpió para poder entender algo, ¿qué te ha pasado? Que me han robado las chancletas. El amigo del alma no aguantó la risa, aunque sabía que iba a aumentar su enfado. ¿Dónde? Mira he estado en la piscina haciendo unos largos y, cuando he salido, ¡no estaban! O sea, te han robado. Eso mismo. Y ¿qué has hecho! Dos cosas, mirar a todo el mundo a los pies durante media hora e ir a protestar. ¿Resultado? Nulo. ¿Valían mucho? ¡Qué va! ¿Cuánto? Ni 5 cervezas. Ya, tú siempre recurres a la moneda de cambio internacional, comentaba entre risas Machuca. Pues he ido descalzo hasta el vestuario y las duchas, exponiéndome a infección de hongos. No creo, hoy no hay quien se te acerque. ¿Eran nuevas? Del siglo pasado. Pues ya es hora de que cambies, cómprate unas de color fucsia, nadie se atreverá. La mirada de Simón fue fulminante y dio por cerrada la conversación con la imprecación de las grandes ocasiones. ¡Mecagüën los imbéciles morales!

7 ago 2026

Crudo oeste

Llegó el deshielo y los caminos se llenaron de barro, pero no importaba, él siempre iba en una carreta tirada por un mulo de aquí para allá, ofreciendo sus servicios. Aquel invierno había sido muy duro y esperaba encontrar clientes. El primero fue un hombre fornido que presentaba un flemón tremendo. Le arrancó la muela sin miramientos, tirando de un alicate que antes esterilizó quemando pólvora negra en un yunque. Ante los gritos de la víctima hizo dos cosas. Su ayudante tocó con un cornetín una marcha militar que había aprendido en su juventud y, segundo, le ofreció una botella de ron que lo dejó borracho y manso sentado en el suelo. La siguiente fue una niña frágil que mostró una muela desgastada que claramente estorbaba en su boca. En este caso fue más delicado y primero le dio un trago de ron que la dejó anestesiada. No hizo falta la música militar. Cuando despertaron se sintieron mejor y pagaron sin rechistar. El siguiente fue el pastor de la iglesia que era abstemio. Dijo que ofrecía su sufrimiento para salvar a los pecadores del pueblo. Y se puso a rezar a gritos. El sacamuelas le dio un perolazo que lo apaciguó. Al despertar pidió permiso para enterrar las tres muelas, porque así las podrían recuperar el día de la resurrección. Tuvo que esperar a tres pacientes más para poder ir al cementerio. Cobró 50 centavos por cada extracción, aunque perdonó al pastor para calmar a su esposa, pues se quejó a gritos de que el caballo se había comi
do sus flores. Y cambió de pueblo.

5 ago 2026

El insomne feliz

Una racha de calor desbocado hizo que don Víctor estuviera asomado a una ventana a las 6,30 de la mañana. Mientras disfrutaba de la brisa mañanera que le barría el sudor de la frente se entretuvo observando una paloma que andaba buscando qué comer en la terraza vacía de un bar. Le sacó de ello el ruido de la puerta vecinal que acababa de cerrarse con estrépito. ¿Quién será? Enseguida vio avanzar al vecino del 3A camino del trabajo. En la mano llevaba una bolsa de basura que no depositó en el contenedor, sino en una papelera de la acera. Mira qué cívico es. Ya me gustaría decirle cuatro cosas. Sonó de nuevo la puerta y esperó a ver aparecer al causante. Era la pareja del 5F que se despedían con un tierno beso e iban en direcciones opuestas. Mira qué enamorados. Claro, son jóvenes y no les falta ilusión. Al poco otro golpe seco le hizo fijarse en la acera. Allí apareció la señora del 1B, que dejó que su perro se desahogara en el árbol de al lado mientras ella prendía un cigarro. Pronto empieza la fresca de ella, pensó don Víctor. Luego encontraremos la colilla en la puerta. Por la plazoleta se acercaba un hombre haciendo eses. ¡Ahí va, si es el del 4C! Menudo golfo tenemos en la escalera, je, je. No le gustó verle con el periódico en la mano. Seguro que ha abierto el paquete y lo ha robado antes de que llegue el quiosquero. Así estuvo un rato más pasando revista al barrio hasta que empezó a sentir frío. Me voy, se dijo a sí mismo, esto del insomnio me gusta, mañana repito, ¿no?

NOTA: Texto presentado en  el concurso de Creatividad Literaria, modalidad  "cuento breve", del mes de junio. Condiciones: Entre 1000/1500 caracteres, incluidos espacios, y "héroes cotidianos" como tema. Finalista y GANADOR.

3 ago 2026

Cruzada permanente

Al vendedor del quiosco le llevan los demonios cada vez que ve un perro en el jardín de la plazoleta. Hay un cartel que indica claramente la prohibición de acceder a los canes, pero es inútil, pues decenas de ellos hacen “sus cosas” por allí ante la indolencia de los dueños. Pero son inofensivos, suele decirle su mujer. ¿Sabes que fui 20 años jardinero? Por eso tiene colocado en secreto un ahuyentador electrónico que aleja a los chuchos, no a sus clientes. Me gusta ver flores, comenta sonriente.
NOTA: Texto finalista presentado en el concurso Creatividad Literaria del mes de junio de 2026. Condiciones: No más de 500 caracteres, incluidos los espacios, y "calzando tus zapatos aprendí" como tema. 
___________

31 jul 2026

Pocos ven cuándo llega el momento de envejecer

Al pie de la obra un peón, a todas luces emigrante recién llegado, escuchaba órdenes de un veterano albañil. Sube tú estas cosas al piso cuarto, que eres joven. El chaval inició el ascenso por el andamio, dejando un comentario estimulante para su compañero. Tú viejo no, tú tienes mucha correa. Ya, le respondió el otro; yo ya soy viejo y estoy jugando la prórroga.
__________

29 jul 2026

Okupa con razón


Revolvió en su bolso buscando una moneda inexistente. Pero era tanto su empeño y obcecación por dar una limosna al mendigo que le entregó las llaves de casa. Ningún juez encontró delito en ello.
___________