11 feb 2026

Bala perdida

Salí disparada por el cañón de un fusil de asalto girando sobre mí misma para mejor perforar el aire y llegar muy lejos. Mi destino era alcanzar el corazón de un hombre que estaba escondido tras un árbol y que no dejaba de atosigar a mi dueño con sus disparos. Atravesé veloz la distancia entre ambos y pasé de largo, perdiéndome en la campiña, lejos de la vista de todo el mundo. Quiso mi destino que fuera disminuyendo altura y velocidad según avanzaba y acabé cayendo en un sitio indigno y sin brillo, exactamente en una boñiga de vaca, con perdón. ¡Plaf! La vaca autora de mi tumba miró sorprendida hacia atrás y se despidió de mí moviendo el rabo con desdén e indiferencia. Entonces me acordé del lema de la fábrica donde nací que estaba pintado en un muro con letras doradas y que estaba dirigido a mí y a todas mis hermanas por aquello de recordarnos nuestra alta misión en este mundo: “Tecum hostes debelamus”. Me sentí muy frustrada y de muy dentro me salió una queja en voz alta. ¡Conmigo no han destruido un ejército más que de moscas! No oí ni el eco, ni todos los ruidos y gritos que surgían en el fragor de la batalla lejana en la que había tomado parte aquella misma mañana. Si algún día investigan sobre el terreno quizás llegue a posar, para más escarnio, en la vitrina de un museo donde cuenten esta estúpida guerra y ensalcen mi insulso papel, en vez de glosar mi convicción de que con la violencia no se logra nada, más bien el deshonor, como es mi caso.

NOTA: Texto presentado en el concurso e Creatividad literaria, en la modalidad de cuento breve en el mes de diciembre de 2025. Condiciones: Entre 1000-1500 caracteres y contendido fantástico. Finalista.
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9 feb 2026

El soldado que siempre disparaba al aire

Fue movilizado contra su voluntad como soldado raso en la guerra civil de aquel país fratricida en la que su propio hermano, el mayor, llevaba ya dos años alistado. Le instruyeron en lo más básico y pronto lo llevaron al frente, donde penó como un fantasma en una trinchera llena de agua y barro. Un sargento le arrestó cuando se percató de que siempre disparaba al aire. Le hicieron consejo de guerra. Mi hermano está en el otro bando, fue lo único que alegó en su defensa. Lo fusilaron sin piedad.


NOTA: Texto presentado al concurso Creatividad, en diciembre de 2025. Condiciones: No más de 500 caracteres, incluido espacios, y  "Así te lo cuento" como tema. GANADOR entre 34 finalistas
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6 feb 2026

Candidez

Andresín colocó una cuerda de nylon atada entre dos sillas para averiguar a qué hora repartían los reyes los regalos y descubrirlos in fraganti. Pero no funcionó, porque su sueño era muy profundo. Al día siguiente, entre tanto regalo no dejó de contar sus penas. ¡Jolín, otro año sin ver a los Magos de Oriente! Su padre, que llevaba un brazo en cabestrillo, se atrevió a hacer una sugerencia. María, el año que viene se lo decimos. Déjalo, pedía la madre, me encanta su inocencia.


NOTA: Texto presentado en el concurso mensual de El muro del escritor en diciembre de 2025. Condiciones: No más de 500 caracteres, incluidos espacios, y "Cuento de Navidad" como tema. Finalista.
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4 feb 2026

Complicidad

No te cases nunca con un hombre tan machista como yo, me dijo una vez mi padre. Lo miré con los ojos bien abiertos. Él se rio. Perpleja, se lo conté a mi madre. Bueno, ese es mi reproche diario. No le gusta que se lo digas a la cara, es orgulloso. Pero, añadió sonriendo, hazle caso. Meses más tarde mi madre confesó algo. ¿Sabes? Tu padre está cambiando, me trata mejor ¿qué le has dicho? Ahora sonreí yo: Le paso a diario sugerencias por WhatsApp, al parecer soy muy convincente. Me dio un beso.

NOTA: Texto presentado en el concurso Letras como espada en el mes de diciembre de 2025. Condiciones: No más de 500 caracteres, espacios incluidos, y  "Al calor de la risa" como tema. MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO entre 30 finalistas.
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2 feb 2026

De armas tomar

La mujer traspasó la puerta de su zaguán, seguido por una sombra que se coló tras ella. Al poco salió un hombre cojeando, probablemente con un brazo roto y un buen escarmiento en el corazón, que a duras penas emprendió el camino a su guarida de malhechor. Por lo menos tenía un par de meses para reponerse. Maldijo su mala suerte mientras se fijaba en el cartel de la puerta: Toña la Tapatía. Escuela de Lucha Libre.

NOTA: Texto presentado en el concurso de diciembre de 2025 en Mundo escritura. Condiciones: No más de 80 palabras y "casa de muñecas" como tema. Finalista.
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30 ene 2026

La historia del bien y el mal interiorizada

Cuando murió el Cid Campeador, me contaban de niño, ganó aún una última batalla. Le colocaron encima de su caballo Babieca, colocaron como pudieron su espada Tizona ceñida en el flanco derecho y lo hicieron cabalgar por fuera de las murallas de la ciudad de Valencia que los almorávides tenían sitiada. El enemigo, al verlo, huyó despavorido haciendo posible que las tropas castellanas de Alfonso VI escoltaran a doña Jimena, la viuda, y se libraran del asedio aquel que tuvo lugar en el año 1102. Y siendo niño, confieso, quedé impresionado de tal manera por aquella hazaña que cada vez que veía un western de John Wayne, Henry Ford o quien fuera, siempre veía la misma historia, la de cómo los buenos siempre “pueden” a los malos. Creo que así sigo, lo tengo muy interiorizado. 
Hasta deseo que el futbolista que simula un penalti se encuentre con un rival justiciero que le rete, le haga un “caño” que le humille, le ponga en su sitio y le haga quedar como un villano. Je, je, se ve que no tengo remedio.
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