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Juan Badaya, domador de dinosaurios
Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
26 jun 2026
El día que llamaron maleducado al abuelo Simón
Llegó al bar, se aceró a la barra y esperó a que el camarero acabara la conversación con un cliente. De repente se dirigió a él con una sonrisa preguntándole qué deseaba. Un café cortado, dijo. El cliente de al lado se giró hacia él. ¿De dónde es usted? De aquí mismo. Y tuvo un subidón inesperado. “Buenos días, me sirve un café, por favor...”. Así es como se pide, le adoctrinó. Le miró de arriba abajo. ¿Y de dónde es usted? De Venezuela. ¡Huy! Allí son muy educados y amables, es cierto. Aquí no hay educación, aseguró el maestro inesperado. Aquí somos más secos, no usamos sus modales, pero educación no nos falta, no confunda. Y siguió hablando conteniendo la ira. Yo, por ejemplo, educadamente no he interrumpido su conversación y he esperado a que el camarero, que no me ha saludado a pesar de ser su compatriota, me haga la comanda. Se calló él. Pero no el abuelo Simón. Mire, yo no dejaría nunca encima del mostrador la gorra y la carpeta que ha dejado usted, está invadiendo un espacio de trabajo ajeno. Para mí eso es también educación. Se hizo el silencio. Aquel día, Machuca, te lo juro, no hice amigos.
24 jun 2026
Simón y Machuca publicistas (II)
Simón, ayer empezó la venta del ebook de Juan Badaya. Poco movimiento en ventas, dicen que esto sube lentamente. La verdad es que nuestro amigo tiene más paciencia que ambición. Para nosotros es como un juego en el que esperas alguna sorpresa. Sí, esperar y esperar, porque la vida sigue igual. Ya, oye Simón, me llama la atención que en los enlaces que nos pasa Badaya para el libro electrónico, aparece uno para Europa y otro internacional, menudas ínfulas que se trae el escritor este. Pero tiene su explicación, Machuca, porque repasando las entradas del blog, Badaya asegura que todos los días ve que los seguidores, aunque hay bajones, pertenecen a unos 40 países y que en la primavera han empezado a llegar a los 400 diarios. ¡Ahí va, que aceptación tiene! Y le han recomendado que se publicite con un link internacional que es el que pone. Nos está saliendo listo... Me contó ayer que ha sudado para conseguir los enlaces, mover los precios, las fechas de promoción, darse de alta como autor... Y que gracias a la IA ha resuelto las dudas. Pues va a aburrir a la IA. ¡Qué va! Dice que ella es muy amable y que tiene batería para rato. ¿Y está contento Badaya con su nueva "amiga"? Sí, mucho, dice es un apoyo seguro. Pero, también cuenta que le "da mucho jabón". O sea, que Badaya recibe alabanzas por doquier. Sí, se reía el abuelo Simón. ¡Cualquiera le aguanta al escritor novel! Se va a creer nobel, ja, ja, ja. Oye, al grano que hoy sale a la venta el libro de tapa blanda. Pues pasamos el enlace, ¿no? Es pronto y todavía no se puede configurar lo del enlace universal. Lo pasaremos en cuanto se pueda. Aparece en Amazon, eso sí, basta con poner el título y aparece el tapa blanda. Bueno, a ver si mandan pronto la primera reseña, que le ha dicho su "amiga" que las valoraciones estimulan las ventas. Ánimo, amigos. Y amigas, Machuca, amigas.
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22 jun 2026
Simón y Machuca publicistas (I)
¿Sabes que esta semana Juan Badaya publica su primer libro de relatos? Claro, Simón, "El árbol de las confidencias", en Amazon. Tiene narices el Badaya. Le tuvimos que convencer para publicar algo, le seleccionamos los 62 microrrelatos, hemos sido el hilo conductor de todo el libro y él, tan pancho, sin decir nada. Al final tenemos que ser nosotros los que lo publicitamos. Este no vende ni un ejemplar. Si no es por nosotros... En fin vamos al grano. Venga. La versión ebook sale al mercado el martes 23 por 0,99 € durante 3 días, luego lo subirá al precio marcado de 2,99 €. ¿Y la versión en tapa blanda? Sale el miércoles 24, un día más tarde. ¿Ese es el que vale 9,99 €? Sí, aunque tenemos que mirar a ver si durante 3 días se puede promocionar más barato, hay que decirle todo. Joder, hablando mal y pronto, se lo tenemos que hacer todo nosotros. ¿Y dónde lo pueden encontrar los lectores? Tienen unos enlaces que ahora busco en el móvil... Mira, que pinchen estos enlaces que Badaya ha tardado una tarde en armarlos y que van seguidos:
19 jun 2026
Mendigo con ideas
En mi barrio lleva tiempo instalado un mendigo que come, duerme y, en definitiva, vive en la calle. Acumula toda clase de trastos que lleva en un carro de supermercado y que cuida su perro. La gente le ayuda a vivir a su manera, aunque no hay forma de que cambie de rumbo. Ayer le oí hablar en alto y capté una frase desconcertante: “Las camas deberían tener amortiguadores”. Sic. Se lo conté por la tarde a mi amigo Simón. Y esto es lo que me dijo: “Para uno que duerme en el suelo esto se llama pensar en los demás”.
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17 jun 2026
El dolor del silencio
Fueron amigas, muy amigas, mientras fueron jóvenes. Pasados los 20 sólo una de ellas sabe qué pasó. Parece que hubo una ofensa imperdonable que la dejó muy herida. Nunca lo contó a nadie, ni al narrador de esta historia, por lo que no se pueden hacer más que cábalas inútiles. La realidad fue que se distanciaron, rompieron todos los lazos y hoy apenas son, la una para la otra, una anécdota perdida en el tiempo. La peor parada es la que nunca supo cuál fue el motivo de aquel distanciamiento. Esta es la que más sufrió descifrando cada minuto pasado en común para saber qué encendió la mecha del olvido, del desprecio, del desamor.
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15 jun 2026
Cuando se ama la naturaleza
El abuelo Juan subió con bastante agilidad al campanario a dar cuerda al viejo reloj de la torre. En las empinadas escaleras se topó con un nido rudimentario y un huevo blanco en medio. Fue una sorpresa. Miró a todos lados y no vio nada. Mientras subía las pesas que movían la maquinaria pensó qué hacer. Llamó a un centro próximo dedicado a recuperar fauna salvaje y expuso su caso. No pasa nada, le explicaron. Si sube una vez cada 10 días, el ave se acostumbrará. No la incomode. Además, le aleccionó. Las lechuzas son escasas, viven con una pareja toda la vida y si muere uno de los miembros, el otro acaba siguiendo el mismo camino. Vale, le haré caso, contestó el abuelo Juan. ¡Ay! Ha pasado más de un año y la historia ha sido otra. El huevo sigue abandonado en el mismo lugar, la lechuza apareció muerta una mañana de agosto y no hay rastro del otro congénere, ni siquiera las egagrópilas, esos restos de comida que regurgitan y abandonan en mitad del campanario. El abuelo lo cuenta con pena. Esta familia se acabó. Estaremos otra temporada sin estos visitantes tan enigmáticos. Ya pasó cuando enterramos a la Irene. Volteamos las campanas con tanta fuerza que tardaron 5 años en volver.
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