Una racha de calor desbocado hizo que don Víctor estuviera asomado a una ventana a las 6,30 de la mañana. Mientras disfrutaba de la brisa mañanera que le barría el sudor de la frente se entretuvo observando una paloma que andaba buscando qué comer en la terraza vacía de un bar. Le sacó de ello el ruido de la puerta vecinal que acababa de cerrarse con estrépito. ¿Quién será? Enseguida vio avanzar al vecino del 3A camino del trabajo. En la mano llevaba una bolsa de basura que no depositó en el contenedor, sino en una papelera de la acera. Mira qué cívico es. Ya me gustaría decirle cuatro cosas. Sonó de nuevo la puerta y esperó a ver aparecer al causante. Era la pareja del 5F que se despedían con un tierno beso e iban en direcciones opuestas. Mira qué enamorados. Claro, son jóvenes y no les falta ilusión. Al poco otro golpe seco le hizo fijarse en la acera. Allí apareció la señora del 1B, que dejó que su perro se desahogara en el árbol de al lado mientras ella prendía un cigarro. Pronto empieza la fresca de ella, pensó don Víctor. Luego encontraremos la colilla en la puerta. Por la plazoleta se acercaba un hombre haciendo eses. ¡Ahí va, si es el del 4C! Menudo golfo tenemos en la escalera, je, je. No le gustó verle con el periódico en la mano. Seguro que ha abierto el paquete y lo ha robado antes de que llegue el quiosquero. Así estuvo un rato más pasando revista al barrio hasta que empezó a sentir frío. Me voy, se dijo a sí mismo, esto del insomnio me gusta, mañana repito, ¿no?
NOTA: Texto presentado en el concurso de Creatividad Literaria, modalidad "cuento breve", del mes de junio. Condiciones: Entre 1000/1500 caracteres, incluidos espacios, y "héroes cotidianos" como tema. Finalista y GANADOR.