Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

12 jul 2021

Amigos para siempre

Germán del Cerco era un hombre solitario. Se sentía muy inseguro a la hora de entablar una relación con cualquiera, por lo que prefería estar solo y mirar a los demás lo justo y, si era posible, desde lejos. Sus mejores amigos, por decir algo, eran el panadero, una cajera fija del supermercado, el de correos, el médico, el vendedor del cupón y un gato fiel que se paseaba por su casa. Así muchos años. Hasta que tocó la lotería en su barrio. El no dijo nada, y tampoco el afortunado ganador, pero se corrió la voz de que el premiado era Germán. ¡Qué agobio! No solo se sintió observado, sino que eran muchos, para los que él había sido un ser transparente e ignorado, los que no dudaron a acercarse y conversar. La mayoría en plan amable y algunos pocos con intenciones aviesas. Fue un período para olvidar, lleno de momentos incómodos y desagradables. Todo acabó el día que un vecino discreto, Bernardo Cardoso, apareció con un coche nuevo y dio un alegrón a sus dos hermanas quitándoles alguna deuda y dos hipotecas. Fue la liberación para Germán del Cerco que fue capaz de ir hasta el nuevo rico para felicitarle y darle un abrazo por haberle librado de aquel calvario. El nuevo rico entendió la franqueza de aquel hombre angustiado y agradeció sus explicaciones. Es curioso cómo acaba la historia, pero tengo que terminar diciendo que en aquel momento nació una gratificante amistad entre ambos. 

__________ 


21 may 2018

Túnel del tiempo

De niño, Julio Diez, mi compañero de pupitre, siempre quiso ser guardia civil, como su padre. Le notaba tan convencido que nunca le llevé la contraria. Y él lo tomó como apoyo por mi parte. El tiempo, los años y los caminos de la vida nos distanciaron. Y tengo que contar una cosa, siempre he deseado encontrármelo por ahí, aunque sea un día incómodo como la operación salida de Semana Santa, por ejemplo, teniendo que ponerme una multa. Tú eres idiota, oigo que me dicen. Es mi mujer. ¡Mierda! Con esto de la edad, cada vez me pasa más que pienso en voz alta. 
_____ o _____
 

7 may 2018

Un buen desenlace

El cartero repartió el correo de manera muy profesional, como siempre, haciendo llegar cada envío a su destinatario. Pero tengo que decir que cometió un fallo, porque a mi buzón llegó una carta equivocada. Iba dirigida a una persona con mi apellido, que no era yo, y que vivía en mi calle, pero no se indicaba el número del portal. Hombre, para mí fue una sorpresa saber que alguien más, y encima en mi calle, se apellidara Badaya. Ane Badaya. La carta venía de Universität Erlangen-Nürnberg y supuse que contenia algo importante para la destinataria. Tenía dos opciones, devolverla o tratar de buscar a mi homónima. Hice esto último. Localicé a alguien en Twitter con nombre y apellido idéntico y le mandé un aviso claro y conciso. Tuve éxito. A las 24 horas aparecieron ella, su hermana gemela y la madre, todas ellas sorprendidas por los hechos. Me hicieron las preguntas justas y me agradecieron de corazón el favor: Eran las notas del curso de Erasmus que Ane Badaya había realizado en Alemania y que necesitaba para incluir en su curriculum de estudiante de Ingeniería. Todos felices y una amiga más.
_____ o _____

2 feb 2018

Esta vida nuestra

La semana pasada un grupo de amigos hicimos un viaje en avión. Llegamos al aeropuerto y, entre otros trámites, pasamos el control de seguridad. Una empleada nos iba diciendo qué objetos debíamos depositar en la cinta para ser escaneados y de qué prendas debíamos despojarnos. Fuimos obedientes y ordenados. Pero mi amigo Carlitos, en qué estaría pensando, se quitó la chaqueta, los zapatos y los calcetines, el reloj, el cinto y se bajó los pantalones como un acto reflejo de lo más familiar para él. Su mujer, muerta de vergüenza, lo detuvo con un grito, un guarda de seguridad miraba estupefacto, yo inicié una risa floja que acabó en carcajada y los demás viajeros, amigos incluidos, creo que ni se enteraron. Explicar lo ocurrido fue complicado, así que recompusimos la situación y entre el enfado de una y las risas de los otros quisimos dar el episodio por acabado. Pero no. Un policía de aduanas se le acercó. Hemos observado por las cámaras que usted está nervioso, necesitamos interrogarlo y hacerle un registro más a fondo, sígame. Tardó una hora en volver libre de polvo y paja. Tras él corría un empleado trayéndole el cinto. Carlitos nos confesó todo. Esta vez me han desnudado. ¿Para qué? Abriendo los ojos como platos, visiblemente molesto, confesó su drama. Me ha hurgado de verdad... Ya no hubo paz en aquel grupo. Aún estamos riéndonos. O llorando. Somos unos malvados.
_____ o _____

29 sept 2017

Homenaje

La orquesta seguía con precisión las órdenes del director y la pieza, hay que reconocerlo, sonaba maravillosamente. Los instrumentos de cuerda, los de viento y la percusión se acompasaban con naturalidad dejando a músicos y público embelesados con tanta armonía. Y de repente ocurrió lo inesperado, todos callaron y quedaron mudos, menos la flauta travesera que empuñaba en aquel momento Ángel Dionisio. Éste, sin dejar la melodía que entonaba, miró sorprendido al director que con un gesto decidido le invitó a seguir. Y continuó. Aquello acabó en apoteosis con la tres notas finales, un sol-fa-re pianísimo, como sólo sabe hacer un maestro. La orquesta puesta en pie aplaudió como aplauden los músicos sujetando los instrumentos como si fueran malabaristas, el público correspondió entusiasmado y Ángel Dionisio sonrió comiéndose las lágrimas de felicidad que le brotaban de sus ojos, mientras con la mano en corazón, no cesaba de hacer reverencias al público y, sobre todo, a los compañeros músicos. Nadie explicó nada, pero no hacía falta. Era un día importante aquel para el protagonista inesperado, ese día cumplía 65 años y era su último día de trabajo. Desde el día siguiente sería ya un jubilado. Y músico siempre.
_____ o _____
 

6 jul 2016

Decepción


Le pregunté si realmente me consideraba un amigo de verdad y guardó silencio. 
_____ o _____
 

14 ago 2015

Algún pero a Isaac Newton

Yo soy una manzana descendiente de la que un día cayó de un árbol y dio a Isaac Newton la idea precisa y exacta de la fuerza gravitatoria que impera en el planeta Tierra. En mi familia nos seguimos riendo todos de este suceso, porque todas las manzanas sabemos que colgamos de un árbol apuntando siempre al suelo, por eso tenemos un rabillo que nos sujeta y no hace falta que alguien nos diga que somos atraídas al centro de la Tierra. Además esto no es exacto del todo. Muchas de mis antepasadas han sido atraídas sin más al centro de la tripa de los humanos, y aún de algunas vacas, burros y caballos, por pura gula, hambre o sibaritismo, porque hay que ver, sin ir más lejos, cómo nos torturan para hacer un pastel de manzana...
Manzano bajo el que dormitaba Newton el día de autos.
 (F
amilia Woolerton
)
La verdad es que he venido a este foro a protestar contra el viento y la lluvia, que son nuestros mayores enemigos, más que esa Ley de la Gravedad que tanto placer nos da cuando estamos ahí arriba colgadas del rabito. Que se entere Isaac Newton.
_____ o _____


29 may 2015

Amigos que no falten

Observó una a una cada una de las camisetas apiladas en las baldas, todas limpias y bien dobladas.
-A ver hoy -pensó- qué me puedo poner.
Era martes, un día sin especial encanto, el sol se resistía a salir y todo amenazaba lluvia. Y optó por una de color claro y un mensaje alentador: Busco amigos. Así que salió a la calle con un eslogan en el torso que prometía mejores momentos.
Al poco se le acercó un individuo que le hizo sentir el frío del metal en un riñón.
-Dame lo que tienes -le exigió-. Todo lo que te abulta en los bolsillos del pantalón.
Allí mismo se quedó sin móvil, ni cartera, ni consuelo. Porque, en efecto había encontrado un amigo, para su desgracia, un amigo de lo ajeno.
______ o _____

27 feb 2015

¡Ay los amigos!

Los novios aguantaron pacientemente todo el ritual del casorio, desde el arroz lanzado contra ellos y los invitados, el beso público en la boca, la partición de la tarta entre aplausos y, lo que creyeron era ya lo último, el escandaloso arrastre de una latas atadas al tubo de escape del vehículo en la despedida. Ya solos los dos, y agotados tras los acontecimientos vividos, se refugiaron en su casa, prestos para tomar un descanso reparador en la paz de lo que ya era su dulce hogar.
-Mikel -gritó la esposa reciente desde el baño- ¿Qué es esto? -protestó, a la vez que añadía un comentario desolador-. ¡Estoy hasta las narices de tus putos amigos!
El hombre quiso respirar profundamente para relajarse, pero tuvo que contenerse por aquello del hedor. No obstante, se llenó de coraje y cumplió con su deber. Vestido aún con el smoking de rigor, tomó un cerdito bajo el brazo y lo llevó a una granja cercana donde lo soltó en medio de un piara que dormitaba en la noche.
Por el camino envió un WhatsApp al hijo del dueño.
-Hijo de puta, me lo crías gratis y me lo entregas por San Martín abierto en canal. -Y añadió- Crotal F437, que le he cogido la matrícula.
Grandes carcajadas acogieron el mensaje en la taberna donde los "entrañables" amigos aún continuaban la celebración del día.

_____ o _____

14 ene 2015

Obvio




Tengo un amigo invisible. Si digo la verdad, aún no lo conozco.


_____ o _____

9 jun 2014

Dedos

Los dos viejos amigos estaban sentados de nuevo bajo el árbol de las confidencias.
-He llegado a viejo sin saber todavía el nombre de los dedos de la mano -dijo de pronto el tío Machuca con una cierta frustración -. No he conseguido nunca aprender sus nombres.
-¿Lo has necesitado alguna vez? -preguntaba el abuelo Simón, con ánimo de quitar importancia a aquel repentino ataque depresivo de su amigo.
-Sí, una vez me sentí muy mal -confesó.
-¿Por qué?
-En el control de pasaportes de un aeropuerto argentino me pidieron que colocara el dedo índice en un aparato y tuve que preguntar al funcionario cuál de los cinco dedos de mi mano era el índice... No veas qué humillación.
-¡Je, je! -se reía el abuelo Simón-. Haberle enseñado el dedo corazón.
-Y ¿cuál es ése?
El abuelo Simón, riéndose ya a carcajadas, elevó su mano hacia él con el dedo corazón extendido y encogidos el pulgar, índice, anular y meñique.
-Tú sí que no cambias -acertó a quejarse el bueno del tío Machuca.
_____ o _____

6 jun 2014

Deuda enquistada

Allá por sus años mozos Inocencio de la Rica prestó 2.000 pesetas de las antiguas a su amigo Plácido de Armengol, que olvidó la deuda la misma noche en la que se produjo.
El confiado amigo esperó ingenuamente un cobro que no se produjo jamás. Tampoco lo reclamó por pura vergüenza, timidez o cobardía.
Han pasado los años y ambos son dos profesionales de una reputación contrastada en lo alto de la judicatura del país y muchos dan por hecho que más que colegas, son incluso amigos.

Pero no es así, pues Inocencio de la Rica mantiene en su memoria la deuda pasada, como un escollo insuperable para establecer lazos de amistad. Es más, nunca en el Consejo del Poder Judicial ha dado su voto para favorecer los ascensos de su colega. Y eso es algo que no entiende Álvaro.
-No sé, no sé -les comenta éste a sus amigos- Parece que como si me tuviera atravesado y no entiendo el porqué... -y añade-. Para ser juez su postura es bastante irracional.
A los oídos del señor juez han llegado alguna vez estos comentarios y ha sentido el viejo placer que produce la venganza, pues sabe que, aún por muchos años más, seguirá cobrando la antigua deuda.

1 ene 2014

Amigos invisibles

-Lo mejor que me ha dado la vida son los amigos -me dijo ayer mi carnicero, amigo y cómplice de muchas cosas. Y añadió-. Con ellos pasas penas cuando no hay más remedio y disfrutas de muchas alegrías las más de las veces, ya sea en forma de compañía, haciendo algo juntos o platicando sobre lo que se tercie.
-Razón no te falta -le comenté.
-Además es gente con la que puedes vivir relajado -me explicaba-, porque por mucho que discutas nunca te distancias...
-Pero tú hablas de amigos de carne y hueso -le planteé.
-¿Es que hay otros? -me interrogó sorprendido.
-Yo tengo amigos invisibles que me visitan muy frecuentemente, incluso son reservados y apenas me dirigen la palabra.
-¡Imposible que sean amigos!
-Acuden a mi blog -le expliqué-, leen mis historias y creo que las aprecian, porque insisten un día y otro en visitar mi casa virtual.
-Si no te hablan, no son amigos -me cortó tajante-. Son conocidos, nada que ver. Ni siquiera discuten contigo, seguro.
-Bueno, tendré que pensármelo-le repliqué un tanto incómodo-. A lo mejor se lo planteo.
-Eso te pasa por ser Juan Badaya, un fantasma al que nadie puede ver.
Y con esta frase me cerró la boca. La verdad es que apenas conozco el nombre de mis amigos virtuales. ¿Habrá un abismo infranqueable en la nube? Lo tengo que consultar con algún oráculo, papá Google, por ejemplo.
_____ o _____