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24 may 2023

Insaciable

Escribió un libro y tuvo una hija, pero siempre lamentó no haber volado aún en helicóptero. Cuando lo consiguió, su vida quedó sin metas. 

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5 feb 2021

Gozos, deleites, complacencias y regocijos

Hace tiempo que Honorato se desencantó de la felicidad. Sostiene que no es un estado del ser humano, más bien un instante. Por esa razón, todos los días busca ratitos, así los llama él en honor a las dos últimas sílabas de su nombre, para procurarse satisfacción y goce. Pero este hombre es muy metódico y siempre apunta en una tabla Excell los motivos o circunstancias que le han producido chispazos de felicidad, clasificándolos de una manera particular. Registra el día, el escenario, la duración, los elementos y circunstancias, describiendo la actividad que lo hace posible. De tal manera que hoy en día tiene una base de datos sensacional, donde recoge las muchas posibilidades de disfrutar de ratitos felices que hacen la vida amable. El recurre a menudo a su Catálogo de Microfelicidades y nunca le faltan ideas para alcanzar la dicha, que al fin y al cabo es breve y efímera, pero siempre gozosa. Honorato reconoce que le ha servido de gran ayuda durante la persistente pandemia que nos sacude. Yo, que soy su amigo, le he pedido que me deje acceder a su archivo, pero no, no me deja. Me dice que la felicidad verdadera y genuina es personal e intransferible. Mierda.

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14 ago 2020

Confesiones de un hombre feliz


Desde que me explicaron siendo un niño qué era, siempre he querido ser un parásito, de esos que se coloca sobre su huésped, vive como un marajá y pasa desapercibido. Pero no me dieron oportunidad. Quise vivir de okupa en casa de mis padres, pero no fue posible. Alguna vez pensé hacerme político profesional y chupar del erario público, pero no es tan cierto eso de que se pueda vivir sin hacer nada, así que abandoné la idea. Solo me quedaba tener un título nobiliario o una herencia millonaria y eso, no es que me dé pena, tampoco ocurrió. El caso es que, llegado ya a una cierta edad, repaso mi historia y sí es cierto que he vivido siempre siendo un puro parásito de la felicidad. Yo he hecho lo que me correspondía, trabajar, holgar, querer, sufrir... Pero siempre he cabalgado a hombros de la felicidad. ¿No es eso ser un parásito? En el mejor sentido, claro.
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18 may 2020

Un sinvivir


Espero el milagro que dé un vuelco a mi vida, ya que no soy más que una desgraciada. Si en más de dos meses de confinamiento he visto la vida que me da, está escrito que así va a ser en los años venideros, hasta que la muerte nos separe, como dice, valga la redundancia, el dicho. Me arruina el vivir. Espero, ya sé que me repito, espero el milagro de que nos separemos de una vez y me deje respirar, dormir, gozar. Adiós, jodida ansiedad.

NOTA: Texto presentado el 06-05-20, en la  XII Edición de Relatos en Cadena, concurso de microrrelatos de la Cadena Ser, cuya condición de inicio es dar comienzo al relato con la última frase o fragmento del cuento ganador de la semana anterior.
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2 sept 2019

Brindis por la vida

En la cuadrilla de amigos alguien preguntó cómo nos imaginábamos el cielo. Dado que todos somos ya de una cierta edad, de incierta nada, las respuestas fueron previsibles. Que si no faltarían restaurantes con estrellas Michelín, que si unos increíbles paisajes para hacer senderismo, que si una butaca junto a una chimenea leyendo día y noche, que si unas series en el televisor para pasar días contemplándolas, que si el calor y cariño de quien sea, que si salud... Pero, algo falta ¿no? preguntó el que hasta hace poco era profesor de filosofía en la universidad. Sí, gritamos todos al unísono, ¡la cerveza! Y todos lo celebramos levantando nuestra copa de vino. Se ve que los viejos tenemos recursos para todo.
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2 ago 2019

Idealista con perspectiva

Luis Antonio aspiró a ser santo desde el primer día que oyó contar historias de misioneros y frailes heroicos. En aquel entonces una consigna se quedó grabada en su mente, había que cambiar el mundo. Y aquella certeza testaruda se le quedó grabada a fuego en el corazón. Probó con ser cura, y después de verificar que la justicia y la felicidad se transportan en un coche que avanza con el freno de mano echado, lo dejó. Después se hizo político, y tras ver que todo el mundo se miraba demasiado al ombligo, lo dejó. Anduvo un tiempo despistado y confuso, hasta que el destino le llevó a vivir al lado de un terreno yermo que le llamó la atención. Lo hizo revivir y se hizo hortelano, una vocación que nunca abandonó. Por lo menos, decía, esto me hace feliz, es la última frontera pausible que me aparece en el horizonte.
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8 may 2019

Éxito y fracaso

Me dijeron en una ocasión que yo no era capaz de cruzar a nado un lago. Lo hice, 2 km. Me desafiaron a escribir una vez un cuento con 50 palabras. Lo hice, esto es un ejemplo. También me retaron a demostrar que era feliz. Me rendí. No puedo disimularlo.
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15 feb 2019

El sentido de mi vida


Una vez me contó un chamán que la felicidad existía, que se podía comprar en su tienda, ya que él había contactado con los espíritus y poseía la fórmula de una pócima milagrosa. Me lo creí y le solicité un frasquito. Me dijo que había un inconveniente, nada menos que los productos que la componían, que eran difíciles de localizar. Me ofrecí a ayudarle. Unos pocos adeptos financiamos un gran viaje del que todavía no ha vuelto. De esto hace años. No pierdo la esperanza, sé que cuando regrese seré feliz. Mientras tanto, empobrecido y sin recursos, mendigo por las calles y duermo a la intemperie, con una fe ciega y una esperanza inmensa en que esto cambiará. Hasta creo que ahora mismo ya soy feliz. El chamán ya se acerca, lo presiento.
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16 ene 2019

La fortuna del escritor

En una ocasión me pidieron que escribiera 9 cuentos. Acepté. Surgieron 9 textos con personajes variopintos en contextos diferentes que luchaban por mantener el orden en el mundo en el que vivían. Todos fueron celebrados, y yo mismo fui aplaudido. Pero en esos momentos a solas en los que uno queda ensimismado, me di cuenta de que todas las historias eran iguales, que siempre escribo de lo mismo, de lo difícil que es ser feliz... Lo que pasa es que, ésta es mi suerte, mientras juego con las palabras, las junto, las combino, las decoro... se me olvidan las penas, las penurias, los ahogos, las fatigas, las frustraciones... Es un chollo ser escritor.
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7 sept 2018

Cada uno disfruta a su manera

Se pasó toda la vida trabajando como tratante de ganado. Recorría pueblos perdidos y regateaba con los ganaderos para sacar cuatro perras a cuenta de los cerdos, terneras, potros, burros que él llevaba a otros mercados o al matadero. Al final, todos sabían que había amasado una fortuna, porque gastar, gastaba poco. Por eso chocó a todo el mundo que fuera tan obsequioso con su hijo, un vivalavirgen que no sudó en toda su vida ni la enésima parte de lo que hizo su padre. Todo emprezó el día en el que le regaló un coche de alta gama para que fuera de pueblo en pueblo y de juerga en juerga presumiendo de su cartera. Y cuando el coche acabó sus días en un siniestro total, repitió regalándole un coche mejor. Los que conocían al viejo tratante no dudaron en plantear su extrañeza. ¿Cómo tú, que has mirado tanto la peseta, vives con un derrochador como tu hijo? La respuesta que les dio les dejó boquiabiertos a todos. Es cuestión de entender en qué consiste la felicidad. No creo que mi hijo disfrute gastando, tanto como yo he disfrutado juntando dinero. Pero en ello está, ni os preocupéis.
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29 ago 2018

Diálogos silenciosos

En una ocasión se encontraron frente a frente un suspiro recién salido de la boca de una joven enamoradiza con el lamento de un joven poeta acodado en la barra de un bar. El suspiro se quejó de lo cerca que estaban los sueños y lo inaccesibles que resultaban. Se escurren entre los dedos, dijo. El lamento se disculpó diciendo que él no había inventado ni la tristeza, ni la alegría, ni el dolor o el gozo, el amor o el odio, y menos la pena, la soledad, la paz, la desgracia... Todo eso me lo encontré de balde desde el primer día que salí al mundo. El suspiro se entristeció. Pero yo, continuó el lamento, no conozco la fórmula para lograr el éxito o evitar el fracaso, la vida es una chispita de energía dentro del cosmos que se apagará algún día. Y mientras brilla, ¿qué?, preguntó el suspiro. Hay que aprovechar, aconsejó el lamento extinguiéndose poco a poco entre las volutas de humo del bar. El suspiro se agrandó y acabó iluminando con una sonrisa la cara de la joven que no apartaba la mirada del joven poeta.
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22 jun 2018

La felicidad en pequeños detalles

Alejandra tenía un cuaderno lleno de palabras bonitas que le venían muy bien para darse algún baño de alegría, optimismo o buen humor. Y curiosamente la primera que aparecía en la página doce era mocos. Inocencia, su mejor amiga, no entendía por qué una palabra tan vulgar y nada poética aparecía allí. ¿Tú sabes lo bien que te quedas cuándo puedes dejarte bien limpia la nariz? ¡Claro, era por eso! ¡Ah! Inocencia entendía que mencionara cosas como leer, salvar grillos caídos en el pozo, contar nubes, escuchar el murmullo del agua, adivinar el vuelo de las golondrinas, descubrir un rayo furioso... Pero ya no siguió preguntando por las que aparecían en la página trece, por ejemplo, rascarse, pedo, estornudar.
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28 may 2018

Microfelicidad

Por pura casualidad tropecé ayer con una imagen que me sedujo. Era una ventana de una vetusta casa de madera con flores a la altura del alféizar. Amplié la imagen todo lo que pude: Eran petunias. Por mi imaginación pasó que allí residía una anciana, no se por qué, que vivía humildemente, probable, y que cuidaba sus plantas con mimo, seguro. ¿De dónde sería? Hurgué por la página y encontré una frase en un idioma desconocido. Herkese mutlu bir hafta diliyoruz. Indagué con un traductor, de esos que nos han puesto tan a mano, y no tardé en descubrir que era turco y que exactamente significaba Todos deseamos una feliz semana. Sonreí y pensé en el inmenso Bósforo que tan buenos recuerdos me traía. Aquella anciana, quizás más el fotógrafo, me querían. Encontré en la web otra ventana, esta vez para contestar. Me las apañé para escribir teşekkür ederim, que juro que significa, según el traductor de marras, gracias. Fue un instante de felicidad.
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11 oct 2017

La tentación de ser bello

Se me acercó un día la virtud de la belleza y me dijo que yo con ella tenía poca relación comercial, que si yo estuviera interesado podíamos llegar a algún acuerdo. Vale, le dije, qué me ofreces. Y me leyó todo el catálogo de productos. Que si un cuerpo 10, una mente brillante, una moral de altura, un enorme porvenir literario, una paz interior que se reflejaría en mi rostro, una pléyade de amigos, amores incontables... Ya, ya, le repliqué, ¿qué hay de la felicidad? ¡Uf!, me contestó. Este agente comercial está de baja y te digo la verdad, que quede entre tú y yo, somos incompatibles comercialmente hablando, vamos, que nos pisamos el mercado. Bueno, le despedí, prefiero seguir siendo discretamente feo, creo que es lo mejor para los dos. Y así quedó todo. 
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26 jul 2017

La familia habla de la felicidad

Todo el mundo quiere ser feliz, decía ella. Claro, nadie quiere ser feo, ni gordo, ni viejo, ni pobre, ni no sé qué, replicaba el marido. Eso es imposible, aseveraba el hijo. ¿No se puede ser feliz?, cuestionaba la niña. Lo importante, ahora hablaba el abuelo, es no hacerse preguntas y conformarse con lo que hay. Una gran conclusión, remataba la abuela. Miau, añadió el gato.
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8 may 2017

Historia de un nunca jamás


Ayer intenté leer el “Libro de los Imposibles” y abrí al azar un capítulo que hablaba de la felicidad. Cerré el libro sin más, lo arrojé lejos. Ya conocía todo el contenido.
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12 abr 2017

Vida sin magias

Ayer me dejaron usar durante no más tiempo de lo que dura un suspiro una aguja mágica con la que podía hilvanar fantasías. Tiré por el lado práctico y cosí un vestido con un tejido hecho de alegrías y sueños, dejando las penas en el interior, como si fuera un forro que nadie ve ni siente. Quedé realmente satisfecho, yo era un hombre feliz. Pero quiso el destino que se torcieran las cosas en el vestidor, pues me coloqué la prenda al revés y quedaron las penas al descubierto y los sueños ocultos en el interior. Me sentí un desgraciado. Ya sé que en la vida nunca faltan los sinsabores, pero aquel vestido mágico me dejaba en evidencia. Pena, que la felicidad sea tan esquiva.
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20 mar 2017

Transacciones imposibles


¿Esta es la casa de los trueques, verdad? Usted dirá. Cambio prisas, que tengo muchas, por tiempo, necesito tener más tiempo, presiento que, si no, me voy a morir antes. La verdad es que tenemos mucho surtido de prisas y no necesitamos más, que se vende poco y mal. Pues mire, le pudo ofrecer ganas, arranque, entusiasmo, ambici... No siga, usted me vende mercancía averiada, eso que ofrece es simplemente ansiedad. ¿Cómo lo sabe? Su corazón late a ritmo acelerado. Bueno, entonces si quiero comprar tiempo ¿qué me acepta usted a cambio? Paz, tráigame paz, se vende bien y no tengo nada en stock. Es que no tengo.
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26 dic 2016

Igualmente


Doña Mercedes ha salido esta semana de compras con intención de mantener la despensa como mandan los cánones navideños, lo justo y necesario por un lado y lo típico y excesivo por otro. Todos los tenderos la han atendido amablemente y le han deseado “felices fiestas” y, alguno más preciso, “feliz navidad”. A todos ellos doña Mercedes les ha respondido que “igualmente”, que es lo menos que se les puede ofrecer, decía, que sean tan felices como ella, que es dichosa en abundancia. ¡Qué bien vivirían ustedes, les decía, si tuvieran la felicidad que yo tengo! Pues no está mal, le contestó alguno, es usted muy equitativa deseando a los demás lo que usted goza. Y ella, ufana y crecida, regresó a su casa con el objetivo cumplido, había hecho vida social y resuelto el problema de intendencia doméstica. En el camino se cruzó con Richar, el mendigo habitual en su calle, y con el automatismo de todos los días le ofreció unas monedas. Pero con el automatismo navideño adquirido en la compra se le escapó el deseo más convencional del momento, “feliz navidad”, dijo, y el mendigo, muy correcto él, le contestó con un “igualmente”. Doña Mercedes se quedó perpleja. ¿No le estaría deseando a ella ser igual de feliz que él? Le miró con cierto desdén, convencida de que aquel hombre era sólo un desgraciado y se retiró con aires de ofendida. Por lo noche, en una interminable conversación telefónica se lo contó todo, con pelos y señales, a su amiga Pepita del Amo, profesora jubilada, que, sin más le lanzó una pregunta. ¿No sabes quién era Diógenes? Un filósogo griego que vivía rodeado de escasez, con lo mínimo necesario, dormía en un tonel en plena calle y... ¿Era feliz? Le interrumpió. Mucho, chica, fíjate, el mismísimo Alejando Magno le admiraba y un día que le visitó le preguntó qué era lo que deseaba que él se lo concedería al momento. Pues, ¿sabes que contestó Diógenes de Sínope? Que se apartara, por favor, que le estaba quitando el sol... Imagínate lo feliz que debía ser. Doña Mercedes se quedó pensativa y aquella noche dio muchas vueltas a la idea de que la felicidad era un misterio para ella. 
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