El anciano recuerda el tibio cuerpo de su mujer en los años mozos. Y se consuela acariciando el gato que dormita en su regazo.
_________
Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
El anciano recuerda el tibio cuerpo de su mujer en los años mozos. Y se consuela acariciando el gato que dormita en su regazo.
_________
Nací el día más cursi del año, nací el día de San Valentín. Siempre fue una festividad que se celebraba en casa con toda pompa y alboroto. Si miro atrás, veo que hay una circunstancia curiosa. Cuando éramos niños, la vecindad pensaba que mi padres se querían mucho y eso, luego me contaron, les daba envidia. Cuando era ya joven los mismos vecinos me tomaban por un enamorado en ejercicio, y eso les excitaba. Y ya de casado todos me consideraban un amante decidido y me admiraban. Nunca les saqué del equívoco. Me gusta dar envidia a la gente.
__________
Toda la familia fue a la estación a despedir al joven que iba a hacer la mili. Antes de subir al tren le llovieron los abrazos, los besos y le bañaron en lágrimas. Una vez asomado a la ventanilla llegaron los consejos y recomendaciones. Cuando el vagón se comenzó a mover vio agitarse los brazos de todos y tras los cristales de la puerta de la sala de espera de la estación una cara llorosa que agitaba una mano temblorosa. Fue lo que más le emocionó. Era su novia. Pero, claro, eso sólo lo sabían él y ella. En el primer permiso lo haremos oficial, se prometió. Tardó en volver. Las cosas habían cambiado. Solo encontró el cariño y la devoción de la familia. Sin embargo, hoy ya en la vejez, sigue pensando en el gran amor de su vida. Sí, piensa, fue fugaz e intenso como ningún otro. Aún hoy tiene clavada en su retina aquella imagen de una cara llorosa y una mano agitándose tras el cristal empañado de aquella sala de espera de la estación. Morirá con ella.
_________
La adolescente intentaba convencer a su abuela de que esta vez sí se había enamorado de la persona perfecta. Es que reúne todo lo que puede desear una mujer, argumentaba. Es guapo, buen estudiante, atento y sensible, tiene buen humor y siempre me respeta. Estoy muy a gusto con él, concluía. La abuela, un poco escéptica en estas lides, preguntó de qué familia era. La chica protestó, eres una clasista, dijo. No, mira. Conocí a su abuelo, que nos pretendió a mí y a mi hermana, el padre anduvo detrás de tu madre y de tu tía, que lo sepas, y ninguna nos dejamos conquistar. ¿Tú serás la primera que emparente con los Osorio? La nieta se quedó sorprendida. ¿Qué tiene que ver eso? Pues que los Osorio siempre han tenido mucho orgullo, mal genio, poca memoria y un gusto que se les pasa pronto. No entiendo. Espera y repetimos la conversación dentro de un tiempo, ¿vale? La chica se enfurruñó un poco, pero en atención a la abuela aceptó el reto. Espero dos meses. Yo también espero. Las dos hicieron el gesto mágico, cruzaron los dedos índice de cada mano y los besaron. Había que cumplir aquel juramento. Pasaron los días, pasaron las semanas, pasaron los dos meses y nadie habló más de aquel tema. Bueno, la abuela sí, hablaba para sus adentros sobre ello, con una sonrisa socarrona escurriéndose entre los dientes.
_______
Decidió por fin declararse y convertirla en su novia. Se preparó lo mejor que supo, eligió bien las palabras que iba a decir y buscó una excusa para ir de paseo al río y detenerse bajo la sombra de un viejo aliso que ofrecía sus raíces desnudas para sentarse como si fueran un diván. Todo salió perfecto, salvo su discurso aprendido que soltó con los ojos cerrados para concentrarse mejor. Quiero, susurró entre el murmullo del agua que corría por el cauce, vivir contigo, envejecer contigo, cuidarte y hacerte feliz. ¿Te parece buena idea? Como no obtuvo respuesta abrió los ojos y vio a su amada pendiente de la pantalla del móvil. Vaciló un instante sin saber si debía sufrir un ataque de cólera o de depresión. Parece ser que optó por lo segundo, pues quedó mudo como un canto rodado del río que corría a sus pies. Al poco ella reanudó la conversación. Me ibas a decir algo, ¿no? El, con una lágrima surcándole la mejilla, improvisó una explicación. Es que me emociona el agua cantarina, ¿a ti no? ¡Uy, qué sensible eres! ¿Me vas a querer así? Se cogieron de las manos y ya no hizo falta declaración oficial.
_________
Le gustaba aquel chico, tanto que no dejaba de mirarle sin que él se diera cuenta. A fuerza de posar sus ojos en él fue imaginándose cómo era de atento, dulce, resuelto, alegre, fuerte y optimista. No solo su cara, sino su cuerpo elástico y vigososo, le hicieron adelantar muchos momentos gozosos y placenteros que la colmaban de ilusión. Pero, eso se lo dijo su mejor amiga, te falta lo más importante. ¿Qué? ¿Que me corresponda? No, que lo que te imaginas se corresponda con la realidad. Es que mi abuela dice que eso es difícil, a la par que imposible.
_________