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25 jul 2025

¿Y quién era Cnido?

Ahora llegó en turno del abuelo Simón que no dejaba de consultar su celular. Mira Machuca, el tal Praxíteles era más listo que el hambre. Hizo dos esculturas hacia el año 360 a. C. y las sacó a la venta, las dos al mismo precio. Una vestida y otra desnuda. La primera la compró la ciudad de Cos, una isla en el Egeo oriental cerca de Turquía, porque les parecía, dice la Wikipedia, más púdica y severa y, según Plinio el Viejo, por no ser indecente para su ciudad. Y quien se quedó con la estatua desnuda fue la ciudad de Cnido, que está en una península del mar Egeo en Caria, la Anatolia turca. La ubicó en un santuario dedicado a la diosa Afrodita Euplea, protectora de los marineros, donde fue muy visitada. En el Amores, atribuido a Luciano, se cuenta que era una estatua que dejaba toda su belleza al descubierto, salvo la parte intima que ocultaba con la mano, que el mármol tallado hacía justicia a su belleza, que, además, el templo tenía dos puertas para poder ver la belleza de la diosa de frente o espalda de modo que ninguna parte de ella quedara sin admirar, que fue muy venerada, que... Los griegos se traían su cachondeo con la escultura. Fíjate, según Antípatro en Antología griega dicen que la misma Afrodita visitó el templo y exclamó algo así como que París, Adonis y Anquises me vieron desnuda, esto es todo lo que sé, pero ¿cómo lo consiguió Praxíteles?» Y que sepas, todo esto esculpido en mármol, tanto el cuerpo como los ropajes de los que se despoja. Hoy día se conocen unas 200 versiones de la escultura para la que posó Friné. El abuelo Simón, sorprendido por el silencio de su amigo, decidió parar. Machuca, acabo, no te duermas, de advirtió. A principios del S.V un tal Lauso la instaló en su palacio de Constantinopla y un incendio en 475 destruyó el palacio y también el original de Praxíteles. El cierre a esta parrafada lo puso el tío Machuca: Amén, amigo, me dejas sin palabraaaas. Je, je, es que era muy guapa. 
Pero no acabó aquí la historia. Por la noche el tío Machuca mandó un mensaje a su amigo contándole por qué reaccionaban así los griegos de antaño. Mira, la Wikipedia esconde un párrafo con mucha miga: “Los griegos creían firmemente en la Kalokagathia (lo bello es bueno), como una verdad absoluta. Su base era que, si algo era totalmente bello, era imposible que pudiera albergar maldad alguna”. No me digas que esto no es romántico, eso salvó a Friné de ser condenada. Su amigo le contestó tajante: Eres un viejo sentimental. Cómo todos, se defendió Machuca. ¿O no?

 

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23 jul 2025

La curva praxiteliana no vale para cualquiera

Un día más tarde el abuelo Simón y el tío Machuca tuvieron un paseo entretenido de nuevo a cuenta de Praxíteles. He leído, decía este último, que, a Praxíteles, el más famoso escultor de la Grecia clásica no se le conoce ninguna escultura, todas han desaparecido, que nosotros hablamos de él haciendo caso del enorme prestigio que tuvo entre los griegos y los romanos en los siglos posteriores. Estos sí que conocieron sus obras. Cuentan, decía su amigo, que los arqueólogos sueñan con encontrar alguna vez una pieza suya, su última esperanza está depositada en el fondo del mar, en algún naufragio de aquella época. Fíjate, dicen que la más famosa de sus obras, Afrodita la de Cnido, desapareció en el S.V d.C. en Constantinopla. No podían aquellos ojos puritanos soportar un desnudo tan logrado. ¡Qué sabrás tú! Desapareció en un incendio. Eso se cuenta. Él inició el desnudo como arte, algunos no lo digerían. La verdad es que el marcó un estilo que todos los escultores posteriores copiaron. ¿Sabes qué es la curva praxiteliana? Explica, explica. Mira en los desnudos, lo cuerpos apoyan el peso en una pierna y flexionan ligeramente la otra, y de manera sutil curvan el cuerpo y vuelven sutilmente la cabeza al lado contrario, dando sensación de movimiento y naturalidad imprimiendo una belleza sublime. Espera, le comentó el abuelo Simón que se paró e hizo una pose que quería imitar exactamente, eso dijo, a la Afrodita de Cnido. Anda ya, viejuno, no te pases.
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21 jul 2025

Quién inspiró a Praxíteles

La copia de la Afrodita de Cnido
llamada de Altemps o Ludovisi.
Museo del Palacio Altemps, Roma.
El abuelo Simón venía al paseo matinal ya con ideas y antes de sentarse a la sombra del Árbol de las Confidencias inició la conversación. Machuca, hoy tengo una grieguería. ¿Otra de griegos? Cuenta, cuenta. Es la historia del juicio de Friné. Primera vez que oigo ese nombre. Tiene que ver con Praxíteles, el escultor del S. IV a. C. que esculpió nada menos que a Afrodita, una escultura perdida que los arqueólogos buscan como locos. ¿Y cómo ponderamos tanto algo que no vemos? Hoy hablamos de oídas. Dicen que La Afrodita de Cnido es una copia, fíjate qué nivel. Cuenta, cuenta. Resulta que Friné era una hetaira, una mujer que estimulaba, dígase así, intelectual y sensualmente a los hombres de la antigua Atenas. El mismo Praxíteles, dicen, la tuvo como modelo y amante. Pero con aquella Friné era una mujer de mucho desparpajo y amasó tanto poder y fortuna que llegó a mosquear a sus contemporáneos que la acusaron de impiedad, ya se sabe, la manida falta de respeto hacia las divinidades de la ciudad que era un pecado muy grave. Y la llevaron al Areópago donde el tribunal ateniense tuvo que dilucidar si merecía condena o no. Hipérides, su abogado, dice que se esforzó al máximo, pero no tenía, parece, argumentos poderosos y cuando ya veía perdido el juicio, desesperado, no se le ocurrió otra cosa que tirar de la túnica de Friné y dejarla desnuda frente a todos los presentes. Estos se quedaron mudos ante la belleza insultante de la misma Afrodita esculpida por Praxíteles. Claro, Friné había sido probablemente su modelo, dicho sea de paso, y la indultaron. Era como condenar a la diosa del amor y la belleza, debieron pensar. Y es así como acabó la historia. La leyenda, no te pases, la leyenda, le corrigió Machuca. Eso, eso.
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14 may 2025

Fakes de antaño

La historia que nos enseñaron está llena de fake news, Machuca. Y los antiguos fueron unos maestros, que sepas. A ver, qué te ronda por la mente, preguntaba su amigo. Es como para reírse, le replicaba el abuelo Simón. La leyenda es siempre tan bonita que a su lado sobra siempre la verdad. A ver, cuenta de una vez y no te enrolles. Mira, amigo, ayer leí que Helena de Troya huyó de Esparta, y de su marido Menelao, por amor a París o raptada por él, no se sabe. Vale, replicaba su amigo, así se encendió la mecha en la guerra de Troya. Pues cuentan que los espartanos salieron tras ella para rescatarla y poderla devolver a los brazos de su marido. ¡Qué bonito! ¿Y qué pasó? Tú dirás. Pues cuenta la leyenda que la dama hizo el camino soltando lágrimas de pena por abandonar Esparta y a su marido. Y ¿qué ocurrió? Pues que los soldados siguieron su rastro alimentándose de una planta que les daba vigor y coraje, nada menos que el tomillo (thymus vulgaris), que desde entonces crece allí donde fueron cayendo cada una de las lágrimas que surcaron el fino rostro de porcelana de Helena. ¡Hala, qué bonito! ¿Ves? Tú también te dejas engatusar por las falsas verdades. Bueno, de hace muchos siglos. Las de ahora son peor. Y ambos sonrieron en silencio.
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5 mar 2025

En qué manos está el mundo

El abuelo Simón llega inquieto al paseo matutino. Mira, me tiene irritado ese individuo que se ha convertido en el hombre más rico del mundo vendiendo coches y liderando redes sociales donde se divulgan verdades y bulos a mansalva. Ya sé quién es, asiente el tío Machuca. Y me pone los pelos de punta su amigo, otro personaje que dice ser el hombre más poderoso del mundo por presidir un país opulento. Entre esos dos nos van a amargar la vejez, Machuca. Esos dos demuestran su valía, añade uno, a costa de dejar por debajo a los demás. Menudo ego tienen esos dos, se queja el otro. Son amorales. Y empezó una letanía de quejas que aumentó la tristeza de los dos viejillos. Entre ellos se acabarán destruyendo. O anulando, a ver si es verdad. Harán como Saturno que se comía a sus hijos recién nacidos para que no le quitaran el trono. O como Caín con Abel. Y tienen relevo, hay muchos seguidores. Son como la hidra de mil cabezas.
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3 ene 2025

Suplantación de identidad

Spoofing, se llama, Machuca, apréndetelo bien. Ya se me ha olvidado... ¿Qué es eso? Algo alucinante, escucha. Ayer recibí una llamada telefónica de mi mujer. Ella estaba a mi lado. La miré y vi que andaba abstraída leyendo el periódico. Su móvil estaba sobre la mesa y nadie podía haberlo activado. Confuso, me fijé en la pantalla de mi aparato y estaba bien claro que ella me hacía una llamada. No dije nada y activé mi terminal. Diga, dije. Yo nunca suelto un sí sonoro, que ya estoy advertido de su peligrosidad. ¿Y? Pues Machuca, no te jode que se arrancó una voz robotizada que me empieza a decir que si quiero un servicio capaz de convertir mensajes orales en textos escritos... Vamos, qué se ha creído. Y ¿qué hiciste tú? Colgar, claro ¿Sin palabrotas? Bueno, las de protocolo. Ya, ya. Mi incrédula mujer me miraba convencida de que se me sigue yendo la olla. No me extraña, je, je. Pues ríete. Llamé a la compañía del teléfono y me aseguraron que todo era cierto, que los delincuentes buscan que entres en algún enlace y les proporciones datos del escritorio, correos, contactos, claves y demás. Oye, ¿y qué hay que hacer? No entrar para nada, y si se repite, presentar denuncia a la policía. Pero ¿sirve para algo? Si te estafan, te pillan con las espaldas cubiertas, por ejemplo, ante los bancos. No es poco, la verdad. Y ¿cómo dices que se llama ese ciberdelito? Spoofing. O sea, que tengo que ir a la comisaria y decir que me han “spoofingao”, ¿no? Anda, que te den, soltó el abuelo Simón mientras su amigo luchaba por convertir la carcajada en una sonrisa imposible.

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6 dic 2024

Ultracrepitarios por todas partes

Machuca, ayer me encontré con una palabra sonora y definitiva. El aludido levantó la cabeza y clavó sus ojos en el abuelo Simón. Cuenta. Espera, que coja carrerilla. Y sin vacilar soltó de golpe: Ultracrepitario. Vaya, tú dirás qué es eso. Mira es un tipo de gente que abunda mucho, nos rodean por todas partes, no descansan nunca, no callan ni debajo del agua. Pero, ¿qué es? Son los que opinan sin tener conocimiento, hablan sin saber ni entender nada. Jo, de esos sí que hay en abundancia en todo sitio y lugar. Están en todas las redes. Antes solo los encontrabas en los bares... Pero, ¿de dónde sale esa palabra, preguntaba Machuca? De Plinio el Viejo. ¿Cómo? Mira, el abuelo Simón tomó su móvil e hizo una búsqueda en pantalla. Lo contaba Plinio el Viejo, un militar y escritor del S. I, autor de una enciclopedia muy completa para su tiempo. Relata la historia de un zapatero que se puso a opinar de unos cuadros pintados por un tal Apeles. Primero criticó un defecto de una sandalia, algo en lo que se supone que sabía, pero luego se puso a opinar sobre más detalles del cuadro, que si esto, que si lo otro. Apeles, enfadado le soltó una frase redonda, Sutor, ne ultra crepidam que, dicho en román paladino es zapatero a tus zapatos. Joder, el Plinio, se enfadó, ¿eh? Pues a mí también me enfadan los ultracrepitarios que andan sueltos por todas partes. Y a mí.
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6 nov 2024

Los amigos ríen más que sonríen

¿Sabes lo que ha hecho el nieto? Al Tío Machuca se le escapa una carcajada antes de contar nada. El Abuelo Simón aguza el oído. Resulta que, ya sabes, yo preparo patxaran en plan casero. Ya. Pues como siempre, ya sabes, después de macerar las endrinas en un garrafón con el licor de anís preceptivo se hace el trasiego del “caldo” a botellas. Como todos los años, ¿no? Sí, como siempre. El asunto es que ayer dejé en una palangana todas las frutas sobrantes empapadas en alcohol. ¿Y qué? Que se me olvidó tirarlas a la basura. Claro, en casa te han reñido por dejar estorbos. Dos veces me han reñido, contaba el Tío Machuca sin poder contener la risa. Pero ¿qué pasó? Pues que por mandato de la abuela fue el nieto a tirarlas y las esparció por la huerta al lado de las berzas con su mejor voluntad. Ahí la carcajada fue incontenible. Y ante la perplejidad de su amigo contó el desenlace de la historia. Pues resulta que hoy, ja, ja, ja, han aparecido los pájaros borrachos, ja, ja, ja. Ninguno en los árboles, todos dando trompos por el suelo. Y hasta el gato se ha quedado dormido ¡Ja, ja, ja! Total, que me riñó la abuela por poco fuste y la nieta por poner en peligro a la fauna. Merecido, je, je, je. No veas a todos recogiendo pájaros y poniéndolos en un cesto a dormir la mona, ja, ja, ja. Y sin parar de reñir a este viejo sin fundamento. Los dos amigos reían ya abiertamente a carcajadas, tanto que el Abuelo Simón no dudó en preguntar a su amigo. ¿Te comiste tú alguna de las endrinas? Joder, un puñado, ja, ja, ja. Se nota todavía.
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23 sept 2024

Truhan, pendenciero y bebedor (y IV)

Ayer me encontré en la calle con Juan Badaya y hablamos un rato, comentó el abuelo Simón. ¿Te contó algo interesante? Mira, Machuca, ese es un hombre de conversación interesante siempre y más si le invitas a una cerveza, je, je. ¿Qué te contó? Pues que se lo ha pasado muy bien investigando sobre los dichos y hechos de Francisco de Quevedo y Villegas. ¡Ah, claro! Ya he visto que ha publicado varias historias últimamente. Me comentó que se ha dejado otras muchas más del Diablo Cojuelo. ¿Era ese su mote? Tenía varios alias: Poeta de cuatro ojos, Patacoja, el Diablo Cojuelo... Pero ¿era cojo de verdad? Zambo y miope, me dijo. ¡Joder! Y fíjate, protestaba el tío Machuca, que él se reía del pobre Góngora con aquello de que “era un hombre entre paréntesis”, aludiendo a su chepa y su barriga. Pues mira, a pesar de todo fue un personaje de origen noble, bien situado en la corte, culto (hablaba bien latín, griego, hebreo y se defendía en francés, italiano y árabe), escritor maestro entre maestros y que llegó a ejercer de diplomático; y, por otro lado, era buen espadachín (estuvo en la cárcel, se dice, por matar a un hombre en duelo), misógino (parece ser que su única mujer le duró 3 meses), asiduo a las mancebías de Madrid, pendenciero, bebedor y un truhan de armas tomar. Por lo que he leído era amado y odiado en la corte sin existir término medio. ¡Uf! Desterrado, murió en la cárcel... El tío Machuca cogió aire y dejó caer una frase lapidaria: Ya veo que el Badaya y tú disfrutáis de los chismes y alcahueterías... ¡Eh, eh! Que también me dijo que se está leyendo “La vida del Buscón”, un respeto.

4 sept 2024

Grabado en la memoria

De niño vi una "película del oeste" que me impactó tanto, tanto que aún la recuerdo, contaba el tío Machuca. No recuerdo el título, pero sí la historia, seguía mientras el abuelo Simón escuchaba respetuosamente. Hablaba de un pueblo tranquilo donde abundaban los prejuicios larvados solo contenidos por el respeto a la ley y las creencias religiosas. Todo saltó el día que apareció el cadáver de una niña en el fondo de un pozo. El impacto social fue tremendo. El sheriff, nada menos que John Wayne, empezó a investigar y los bulos comenzaron a correr. El que más credulidad levantó, y que se repitió como un mantra durante horas, fue el que ponía en la diana a los peones mexicanos de los ranchos y a los esclavos de una plantación de algodón cercana. Se organizó una cacería espontánea y montaron un linchamiento exprés para media docena de coitados. Aquella escena macabra fue cortada por el sheriff que llegó a tiempo para detener aquella arbitrariedad. El culpable de todo es este joven que traigo detenido, gritó presentando al heredero de un rancho poderoso y conocido en el pueblo. Ha confesado su crimen. La plebe no le creyó y siguió en su propósito de linchar a los inocentes. Parecía imposible parar aquella injusticia. Milagrosamente apareció Kirk Douglas, el padre del detenido, que paró aquel infierno. Mi hijo es el culpable, soltad a estos inocentes. Estupefactos, los feroces paisanos reaccionaron con desgana sí, pero se dispersaron rezongando. Les costaba aceptar que la realidad fuera tan contraria a sus deseos. La película acababa contando cómo el asesino entraba en prisión y era llamado un juez para dictar sentencia conforme a la ley. El abuelo Simón interrumpió a su amigo. ¿A qué vienen estos recuerdos de tu infancia ahora? Muy sencillo: La película me confirma que hoy día esto es algo muy actual, eso de que una mentira repetida nos hace dudar a todos de la verdad.
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2 sept 2024

Estragos de la guerra

Los amigos tienen días tristes. Hoy es uno. Se arranca el abuelo Simón y le sigue el tío Machuca. Y esto dicen. Me planté una vez y en un pueblo cualquiera de la Francia meridional delante de un monolito para leer la inscripción que tenía tallada en la misma piedra. Había una ristra de nombres sin más detalles. Me di cuenta que muchos apellidos se repetían. De repente me entró una congoja irrefrenable. Y lloraste, ¿no? Casi. Allí había mucha tragedia callada, muchos hijos, maridos, hermanos que murieron deshaciendo familias enteras. Y me pregunté si sirvió para algo. Pregúntaselo a los próceres que organizaron la guerra, seguro que ellos murieron sin remordimientos después de hacer morir a tantos. Eran carne de cañón. Ahora se dice que la guerra es un trituradora de carne. Las metáforas siempre aciertan. Contento, Machuca, que somos la primera generación en mucho tiempo que no ha sufrido en sus carnes una guerra. Cierto, muy cierto. La Guerra es la depravación completa del ser humano. Toquemos madera.
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16 ago 2024

Los amigos en el árbol de las confidencias


Antes, cuando no se vivía rodeado de tecnología, las horas dicen que pasaban lentamente, que la vida se disfrutaba, ¿A qué viene eso? Escucha Machuca, ahora sabemos la hora, el minuto y hasta el segundo en el que respiras, se quejaba el abuelo Simón. Y siempre vamos con prisa sabiendo en cada momento preciso qué hacer. Pues es verdad, ratificaba el amigo. Antes disfrutabas pausadamente de la vida, paladeabas cada cosa sin acoso ni presión alguna. Como ahora, ¿no? Claro que sí, respondió el abuelo Simón. ¿No ves que bajo este árbol masticamos el tiempo con pausa? La verdad es que se está muy bien, me voy a echar una siesta, anunció Machuca. ¡Eh, que son las once de la mañana! Ves, ya estás mirando al reloj tú también. Vale, haz lo que te plazca, pero ahórrate los ronquidos para la noche. Esto es vivir, murmuró Machuca que añadió una queja final. ¡Tener que llegar a jubilado para disfrutar de esto...!
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24 dic 2021

Cosas de hoy mismo

El abuelo Simón, paseando muy de mañana, con las manos cogidas atrás y con su amigo de confidencias, el tío Machuca, se luce con una parrafada de antología. Hoy, 24 de diciembre, se abre la tregua en la guerra que por la subsistencia y la felicidad libramos todos los seres humanos, hoy nos miraremos a la cara y nos diremos que estamos vivos, que pertenecemos al clan, que reconocemos a los mayores, a los de en medio y a los recién incorporados al árbol genealógico familiar. Hoy comprobaremos que peleamos por la vida, que sentimos el orgullo de unos apellidos y que nos volveremos a ver el año que viene. Amén, sentencia su amigo, ni un día más, ni un día menos, un año. Es que los viejos tenemos una forma de medir el tiempo un poco viejuna. ¿Eso? Pues que hoy con Internet y sus variadas aplicaciones estamos en contacto más de lo que te crees. A mí me vas a decir, donde esté una cara y un vis a vis que se quite todo lo demás. Pero es lo que hay, toca ver el lado positivo. Pues eso, feliz navidad. Añade, por favor, la sorna se ve que no falta, ni olvides lo de próspero año nuevo. Así será si nos lo peleamos. Y lo pelearemos, no lo dudes. ¿Quién puede con nosotros? Ni el virus ese que anda por ahí. A ese ni le felicito. Yo tampoco, eso para los que sobrevivimos. Nosotros, claro. Clarísimo.

9 ago 2021

El mundo que nos rodea


El Tío Machuca ojeaba habitualmente los periódicos en su teléfono móvil. A menudo comentaba lo que leía y en esta ocasión no pudo frenarse.
Mary McCarthy, una mujer neozelandesa, sufría de dolor crónico en la nariz y descubrió el motivo gracias a que le hicieron una PCR para saber si estaba contagiada de Covid 19. El abuelo Simón le lanzó una mirada inquisitiva. Pues sí, continuó su amigo, al meterle un sanitario el dichoso bastoncillo en la nariz notó algo raro que no dejó de producirle molestias en los días siguientes. Acudió al médico y ¿qué encontró? Tú dirás. Pues nada menos que una ficha de parchís que siendo niña se introdujo en el apéndice nasal, 37 años antes. ¡Ja, ja! Y ¿no se dio cuenta? No, tiene narices la cosa, nunca mejor dicho. El abuelo Simón calló un rato, al cabo del cual soltó su consabida sentencia. A muchos otros se les mete en la cabeza alguna idea tóxica y no sé si al cabo de 37 años se percatan de que es un estorbo. ¿Hablas de mí? No, qué va. De más de un político pernicioso, de algún periodista verborreico, de más de un visionario que llena periódicos... ¡Uf, no sigas!

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6 ago 2021

Árboles en la memoria

Todos tenemos un árbol en nuestras vidas, decía el abuelo Simón. Bueno, en nuestra infancia, precisaba. Ya fuera porque jugabas alrededor, conversaras con la gente, comieras sus frutos o porque ocurriera algo bajo su copa. El Tío Machuca se quedó pensativo. Al cabo de un rato asintió. Cierto, recuerdo que de niño vi por primera vez un nido de jilguero en el árbol que había frente a la ventana de la cocina de casa y toda la familia estaba en éxtasis. O cuando un temporal rompió una rama y se cargó todo el tendedero de ropa. ¿Eso fue lo más trágico? El Tío Machuca se rio. Sí, se cargó unos calzoncillos míos. ¿No tenías más? Justo, justo. Pues mi experiencia más triste nunca la olvidaré. Un día apareció una soga colgada con un nudo corredizo en el árbol de nuestros juegos. Unos hombres tuvieron que disuadir a Tomasín para que no se colgara. Me quedé muy impresionado. ¿Qué le pasaba? Tenía cuatro hijos y se había quedado sin empleo. Lo bueno fue que al día siguiente le salió una oferta de trabajo en el ayuntamiento y asunto arreglado. ¿De qué trabajó? De podador y jardinero. Y se notaba, nos dejó varios años el árbol sin ramas. ¿Represalias? Algo así. De verdad que yo tengo perfectamente grabada la imagen de aquellos árboles de la infancia. Y yo.

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25 jun 2021

La superluna de ayer

Al abuelo Simón se le inundó la casa, llegando el agua a la altura de la cama donde dormía. Le salvó un pescador anónimo que lo llevó a sus espaldas hasta una colina cercana. Allí fue el alcalde a recibirlo y a posar descaradamente para la prensa. Explicaba, ufano y parlanchín, que con el perigeo la luna estaba más cerca de la Tierra, aproximadamente a 361.536 kilómetros, y eso producía mareas vivas. El abuelo Simón, enfadado, le dijo al alcalde que con el perigeo él era todavía más tonto. A micrófono abierto.

 NOTA: Relato finalista en el VII Concurso Literario de minicuentos "Un caleidoscopio de letras". Ver Mundo escritura. junio 2021. (http://www.mundoescritura.com/concursos/microrrelatos.php).

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29 mar 2021

Cómo relajarse en tiempos de pandemia

Al tío Machuca con esto de la pandemia se le han quitado las ganas de leer. Me da pereza, me cuesta arrancar con un libro, confiesa. Eso es de perezosos, le acusa su amigo. Sí, esto lo dijo bajando un poco la voz, no te lo quería contar, pero me he hecho adicto a un juego. El Abuelo Simón se temió lo peor. ¿Qué? Que me gusta el curling, que paso horas viendo partidas de ese juego maravilloso que consiste en deslizar unos discos de granito de 20 kg por una superficie helada y dejarlos situados en un círculo, mientras empujas a golpes, si aciertas, las piezas del equipo contrario. ¿Me estás diciendo que visionas durante horas videos de competición de curling? Sí, admitió con voz queda. Y ¿qué gusto sacas? Mucho. Mira, es un deporte de equipo, el lanzador suelta la piedra a casi 50 m de la diana y sus tres compañeros de equipo, los barredores, pasan frenéticamente un cepillo especial por delante del pedrusco para lijar o suavizar la superficie y dirigirlo a su sitio. El trayecto del disco de granito parece eterno y no veas qué rugido suelta al deslizarse por el pasillo de hielo. Vale, vale. Y pregunto yo ¿te relaja? Un montón. Los participantes saben lo que hacen y ponen el corazón, te encandilan. Prueba, ya verás, tú busca videos de curling. El abuelo Simón se encogió de hombros, sabiendo que iba a acabar probando. Días más tarde intercambiaron pareceres. Relaja mucho, lo admito. Y no me contaste que las chicas son muy guapas. Más razón para mirar, reía el tío Machuca. Pero, esto lo dijo el abuelo Simón levantando el dedo índice, no me va a quitar de leer, conste. Sí, el marcador del partido y los nombres de las deportistas, ja, ja.

19 mar 2021

Lo mío fue casualidad

Mañana podemos hablar de Anaxágoras, propuso el abuelo Simón. ¿Por qué? Tengo algo leído y me intriga. El tío Machuca aceptó. Y a él le tocó empezar la conversación al día siguiente. Ya sé que Anaxágoras fue el primer gran filósofo griego allá por el año 500 a. C. Pero es un poco espeso para mí con eso del nous como origen del universo y causa de su existencia. Ya, dijo con una sonrisa maliciosa el abuelo Simón, yo me quedé en cuestiones más peregrinas y no pude seguir adelante. ¿Por qué? De risa. Mira, se interesó en la concepción humana y llegó a proponer que el sexo de los hijos dependía de ciertas posturas incómodas. Explícate. Sostenía que las hijas son concebidas con semen del testículo izquierdo y los varones con el del derecho. Y ¿cómo lo hacían? Se lo ataban. Aquí los dos amigos estallaron en una risa franca. Ríete, continuó el abuelo Simón, en la Francia del S. XVIII había gente que seguía sus consejos. No fastidies. Pues te digo una cosa, bromeó el tío Machuca, tú tienes dos hijas, ergo, ya sé de qué lado cojeas

NOTA: Fuente. de inspiración.

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23 dic 2020

Pandemia para jubilados


El abuelo Simón estaba radiante. Ya tenía ganas de que la Navidad se fuera al carajo, decía. El tío Machuca le clavó la mirada. Como que no hay días al año para quedar con la familia, ¿no? Me libro de estas fiestas acartonadas, insistió. No hubo más conversación. Los dos amigos se comunicaban por skype. Al tío Machuca no le salía la voz. 

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31 jul 2020

A propósito de Colón


El tío Machuca se desahogaba con su amigo. A mí me parece que Colón, si es cierto lo que se cuenta, hizo trampa cuando puso de pie un huevo aplastándolo ligeramente en la base. La apuesta era otra, decía. Su amigo le contestaba. El caso es que yo también he abordado el reto de dejar vertical el dichoso huevo y no veas la de artimañas que he utilizado para, lo confieso, fracasar siempre. Es que Colón no se anduvo con sofisticaciones. Sí, y jodió el huevo, algo que un marino que sale a la aventura no hace. Bah, no creo, se lo comería, que los marinos no están para desperdiciar alimentos. Y menos los de aquella época. Pero si la mayoría no sabía nadar. ¿Has leído si pescaban algo? Nada, pasaban hambre. ¡Qué duro oficio! Sí, y el de los aventureros más. Oye, Simón, que hemos perdido el hilo de la conversación... Déjalo, Machuca, que a Colón le va a dar igual. Y el huevo ni se acuerda.
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