Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
27 oct 2025
Conversaciones que me faltan
24 oct 2025
Onomástica griega
15 oct 2025
La que nos ha caído
Durante el paseo, el tío Machuca contó una vieja historia que conoció en su infancia. Mira, no se sabe cómo, pero lo cierto es que Facundo, de ser pregonero municipal en los tiempos que no había WhatsApp, llegó a ser alcalde durante 9 meses, los meses más embarazosos del pueblo. Porque su gobernación fue caótica. La gente pasó del estupor a la pena. Sin mediar palabra todo el mundo acabó convencido de la idiocia que padecía. Acabó cuando su madre lo mandó al hospital de un sartenazo. Nadie protestó, ni hubo atestado ni nada, todo el pueblo contento, pues se libraban de un idiota consumado e incorregible. El abuelo Simón, que ya sabía parte de la historia, no le interrumpió y dejó que su amigo fuera dando detalles de aquel bochornoso capítulo de la historia local. Pero no pudo callar cuando le vino a la mente una frase de Voltaire que se sabía de memoria: “La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”. Uf, añadió con media sonrisa Machuca: Eso vale para más de un gobernante actual, ¿no? Y tanto, Machuca, y tanto.
25 jul 2025
¿Y quién era Cnido?
23 jul 2025
La curva praxiteliana no vale para cualquiera
21 jul 2025
Quién inspiró a Praxíteles
| La copia de la Afrodita de Cnido llamada de Altemps o Ludovisi. Museo del Palacio Altemps, Roma. |
14 may 2025
Fakes de antaño
5 mar 2025
En qué manos está el mundo
3 ene 2025
Suplantación de identidad
6 dic 2024
Ultracrepitarios por todas partes
6 nov 2024
Los amigos ríen más que sonríen
23 sept 2024
Truhan, pendenciero y bebedor (y IV)
Ayer me encontré en la calle con Juan Badaya y hablamos un rato, comentó el abuelo Simón. ¿Te contó algo interesante? Mira, Machuca, ese es un hombre de conversación interesante siempre y más si le invitas a una cerveza, je, je. ¿Qué te contó? Pues que se lo ha pasado muy bien investigando sobre los dichos y hechos de Francisco de Quevedo y Villegas. ¡Ah, claro! Ya he visto que ha publicado varias historias últimamente. Me comentó que se ha dejado otras muchas más del Diablo Cojuelo. ¿Era ese su mote? Tenía varios alias: Poeta de cuatro ojos, Patacoja, el Diablo Cojuelo... Pero ¿era cojo de verdad? Zambo y miope, me dijo. ¡Joder! Y fíjate, protestaba el tío Machuca, que él se reía del pobre Góngora con aquello de que “era un hombre entre paréntesis”, aludiendo a su chepa y su barriga. Pues mira, a pesar de todo fue un personaje de origen noble, bien situado en la corte, culto (hablaba bien latín, griego, hebreo y se defendía en francés, italiano y árabe), escritor maestro entre maestros y que llegó a ejercer de diplomático; y, por otro lado, era buen espadachín (estuvo en la cárcel, se dice, por matar a un hombre en duelo), misógino (parece ser que su única mujer le duró 3 meses), asiduo a las mancebías de Madrid, pendenciero, bebedor y un truhan de armas tomar. Por lo que he leído era amado y odiado en la corte sin existir término medio. ¡Uf! Desterrado, murió en la cárcel... El tío Machuca cogió aire y dejó caer una frase lapidaria: Ya veo que el Badaya y tú disfrutáis de los chismes y alcahueterías... ¡Eh, eh! Que también me dijo que se está leyendo “La vida del Buscón”, un respeto.
4 sept 2024
Grabado en la memoria
2 sept 2024
Estragos de la guerra
16 ago 2024
Los amigos en el árbol de las confidencias
24 dic 2021
Cosas de hoy mismo
El abuelo Simón, paseando muy de mañana, con las manos cogidas atrás y con su amigo de confidencias, el tío Machuca, se luce con una parrafada de antología. Hoy, 24 de diciembre, se abre la tregua en la guerra que por la subsistencia y la felicidad libramos todos los seres humanos, hoy nos miraremos a la cara y nos diremos que estamos vivos, que pertenecemos al clan, que reconocemos a los mayores, a los de en medio y a los recién incorporados al árbol genealógico familiar. Hoy comprobaremos que peleamos por la vida, que sentimos el orgullo de unos apellidos y que nos volveremos a ver el año que viene. Amén, sentencia su amigo, ni un día más, ni un día menos, un año. Es que los viejos tenemos una forma de medir el tiempo un poco viejuna. ¿Eso? Pues que hoy con Internet y sus variadas aplicaciones estamos en contacto más de lo que te crees. A mí me vas a decir, donde esté una cara y un vis a vis que se quite todo lo demás. Pero es lo que hay, toca ver el lado positivo. Pues eso, feliz navidad. Añade, por favor, la sorna se ve que no falta, ni olvides lo de próspero año nuevo. Así será si nos lo peleamos. Y lo pelearemos, no lo dudes. ¿Quién puede con nosotros? Ni el virus ese que anda por ahí. A ese ni le felicito. Yo tampoco, eso para los que sobrevivimos. Nosotros, claro. Clarísimo.
9 ago 2021
El mundo que nos rodea
El Tío Machuca ojeaba habitualmente los periódicos en su teléfono móvil. A menudo comentaba lo que leía y en esta ocasión no pudo frenarse. Mary McCarthy, una mujer neozelandesa, sufría de dolor crónico en la nariz y descubrió el motivo gracias a que le hicieron una PCR para saber si estaba contagiada de Covid 19. El abuelo Simón le lanzó una mirada inquisitiva. Pues sí, continuó su amigo, al meterle un sanitario el dichoso bastoncillo en la nariz notó algo raro que no dejó de producirle molestias en los días siguientes. Acudió al médico y ¿qué encontró? Tú dirás. Pues nada menos que una ficha de parchís que siendo niña se introdujo en el apéndice nasal, 37 años antes. ¡Ja, ja! Y ¿no se dio cuenta? No, tiene narices la cosa, nunca mejor dicho. El abuelo Simón calló un rato, al cabo del cual soltó su consabida sentencia. A muchos otros se les mete en la cabeza alguna idea tóxica y no sé si al cabo de 37 años se percatan de que es un estorbo. ¿Hablas de mí? No, qué va. De más de un político pernicioso, de algún periodista verborreico, de más de un visionario que llena periódicos... ¡Uf, no sigas!
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6 ago 2021
Árboles en la memoria
Todos tenemos un árbol en nuestras vidas, decía el abuelo Simón. Bueno, en nuestra infancia, precisaba. Ya fuera porque jugabas alrededor, conversaras con la gente, comieras sus frutos o porque ocurriera algo bajo su copa. El Tío Machuca se quedó pensativo. Al cabo de un rato asintió. Cierto, recuerdo que de niño vi por primera vez un nido de jilguero en el árbol que había frente a la ventana de la cocina de casa y toda la familia estaba en éxtasis. O cuando un temporal rompió una rama y se cargó todo el tendedero de ropa. ¿Eso fue lo más trágico? El Tío Machuca se rio. Sí, se cargó unos calzoncillos míos. ¿No tenías más? Justo, justo. Pues mi experiencia más triste nunca la olvidaré. Un día apareció una soga colgada con un nudo corredizo en el árbol de nuestros juegos. Unos hombres tuvieron que disuadir a Tomasín para que no se colgara. Me quedé muy impresionado. ¿Qué le pasaba? Tenía cuatro hijos y se había quedado sin empleo. Lo bueno fue que al día siguiente le salió una oferta de trabajo en el ayuntamiento y asunto arreglado. ¿De qué trabajó? De podador y jardinero. Y se notaba, nos dejó varios años el árbol sin ramas. ¿Represalias? Algo así. De verdad que yo tengo perfectamente grabada la imagen de aquellos árboles de la infancia. Y yo.
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25 jun 2021
La superluna de ayer
Al abuelo Simón se le inundó la casa, llegando el agua a la altura de la cama donde dormía. Le salvó un pescador anónimo que lo llevó a sus espaldas hasta una colina cercana. Allí fue el alcalde a recibirlo y a posar descaradamente para la prensa. Explicaba, ufano y parlanchín, que con el perigeo la luna estaba más cerca de la Tierra, aproximadamente a 361.536 kilómetros, y eso producía mareas vivas. El abuelo Simón, enfadado, le dijo al alcalde que con el perigeo él era todavía más tonto. A micrófono abierto.
NOTA: Relato finalista en el VII Concurso Literario de minicuentos "Un caleidoscopio de letras". Ver Mundo escritura. junio 2021. (http://www.mundoescritura.com/concursos/microrrelatos.php).
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29 mar 2021
Cómo relajarse en tiempos de pandemia
Al tío Machuca con esto de la pandemia se le han quitado las ganas de leer. Me da pereza, me cuesta arrancar con un libro, confiesa. Eso es de perezosos, le acusa su amigo. Sí, esto lo dijo bajando un poco la voz, no te lo quería contar, pero me he hecho adicto a un juego. El Abuelo Simón se temió lo peor. ¿Qué? Que me gusta el curling, que paso horas viendo partidas de ese juego maravilloso que consiste en deslizar unos discos de granito de 20 kg por una superficie helada y dejarlos situados en un círculo, mientras empujas a golpes, si aciertas, las piezas del equipo contrario. ¿Me estás diciendo que visionas durante horas videos de competición de curling? Sí, admitió con voz queda. Y ¿qué gusto sacas? Mucho. Mira, es un deporte de equipo, el lanzador suelta la piedra a casi 50 m de la diana y sus tres compañeros de equipo, los barredores, pasan frenéticamente un cepillo especial por delante del pedrusco para lijar o suavizar la superficie y dirigirlo a su sitio. El trayecto del disco de granito parece eterno y no veas qué rugido suelta al deslizarse por el pasillo de hielo. Vale, vale. Y pregunto yo ¿te relaja? Un montón. Los participantes saben lo que hacen y ponen el corazón, te encandilan. Prueba, ya verás, tú busca videos de curling. El abuelo Simón se encogió de hombros, sabiendo que iba a acabar probando. Días más tarde intercambiaron pareceres. Relaja mucho, lo admito. Y no me contaste que las chicas son muy guapas. Más razón para mirar, reía el tío Machuca. Pero, esto lo dijo el abuelo Simón levantando el dedo índice, no me va a quitar de leer, conste. Sí, el marcador del partido y los nombres de las deportistas, ja, ja.















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