Mostrando entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas

28 jul 2023

Abuelo voluntarioso

La familia entera estuvo confinada en la primera oleada del COVID 19. El abuelo pagaba de su bolsillo los test y él mismo nos pasaba la prueba a todos los miembros de la casa. Aunque siempre éramos asintomáticos nadie nos quitaba los 10 días de encierro. Así tres veces en medio de un año. Mi hermana, que aparte de estar harta era la más lista, se mosqueó y pidió al médico de familia que estudiara esa loca tendencia familiar a dar positivo sin padecer síntomas ni secuelas de la pandemia. Costó unos días, sí, pero el diagnóstico finalmente esclareció todo. El abuelo padecía discromatopsia, una alteración en la percepción del color, o sea, daltonismo.

10 may 2021

De otras pandemias

Leí ayer que la gripe española se llevó por delante la vida de más de 50 millones de personas, como para no tomar las pandemias en serio, decía el abuelo Simón. El tío Machuca prestó atención y escuchó la larga explicación de su amigo. Dicen que pudo empezar en una base militar de Kansas, EEUU, y que se propagó con fuerza por Europa en la Gran Guerra de 1918, llegando a infectar a 1/3 de la población mundial. Sin antibióticos, sin apenas medidas de higiene, con mascarillas no muy eficientes y sin saber qué hacer, la gente cayó como moscas. La pandemia desapareció en 1920, se fue como había venido, sin que los científicos tuvieran tiempo de entender qué pasó. Tremendo. Se supo luego que era un virus que afectaba al sistema respiratorio. Esto me recuerda al Covid 19, comentó el tío Machuca. Y tanto, aunque nos creamos inmunes, la humanidad es fácil pasto de las pandemias. Cierto, somos frágiles. Y testarudos, tropezamos siempre con la misma piedra. Y se hizo el silencio entre los dos amigos que se quedaron enfrascados en sus propios pensamientos. Al cabo de un rato el tío Machuca puso la pantalla del móvil delante de su amigo. ¿Te suena? Parece de Munch. Es el mismo Munch, un autorretrato. Leo que él mismo padeció la gripe española durante un año y nos dejó su incertidumbre y estupor en esta imagen. Mira, el bueno de Much nos quiso avisar del peligro. Pues no le hemos hecho ni caso, somos así. Bueno, no sigas, que grito. Eso hizo Munch.

26 mar 2021

Toque de queda


En la plazoleta de San Zenón hay una estatua dedicada al santo que nos es muy familiar a todos los vecinos. El ayuntamiento le puso iluminación para realzar de noche la escultura, de forma que su silueta se refleja en la pared norte de la iglesia de San Martín de forma muy evocadora. Hay quien se acerca al anochecer a rezar o a contarse sus cuitas y amores a los pies de la fuente que completa la escena. Pero en la plazoleta de San Zenón ocurren últimamente cosas extrañas e hilarantes que nos tienen a los vecinos asomados a ventanas y balcones. Cuando ya la calle se encuentra vacía y solitaria hay alguien, cuyo nombre todos callamos, que se apuesta junto a la estatua del santo y hace con las manos extrañas siluetas que se proyectan en la pared de la parroquia. Cada vez que algún viandante penetra en la zona, el desconocido pone en acción sus artes intimidatorias y espera la reacción del peatón. Como casi siempre es de espanto, los espectadores, nunca mejor dicho pues estamos expectantes, prorrumpimos en una sonora carcajada. Acto seguido el bromista acude a presentar sus disculpas a la víctima que reacciona como puede. Los vecinos hemos puesto un fondo para regalarles unos caramelos de malvavisco a modo de consuelo. En fin, de alguna manera tenemos que sobrellevar estas cosas de la pandemia.

_______


23 dic 2020

Pandemia para jubilados


El abuelo Simón estaba radiante. Ya tenía ganas de que la Navidad se fuera al carajo, decía. El tío Machuca le clavó la mirada. Como que no hay días al año para quedar con la familia, ¿no? Me libro de estas fiestas acartonadas, insistió. No hubo más conversación. Los dos amigos se comunicaban por skype. Al tío Machuca no le salía la voz. 

_______


9 dic 2020

Humor en confinamiento

En mi comunidad de vecinos hay cierta confianza. De vez en cuando surgen diálogos pelín surrealistas en el whatsapp compartido. Una muestra. Alguien, por lo que se ve, buscaba un interlocutor que supiera algo de anatomía. ¿Alguno sabe qué es un antepecho? Respondió un vecino del gremio de la construcción: Lo que tocas con la tripa cuando te asomas a la ventana. Osea, insistió con sorna el curioso, ¿un pecho caído? El interpelado lo dejó mucho más claro. Si te asomas a una ventana, tocas con el michelín el antepecho o alféizar. Y si es en un muro, mismo efecto, también tocas con el michelín el antepecho, ¿OK? El vecino que inició la conversación emprendió la retirada con un poco de vergüenza torera. Joder, aquí se aprende la hostia. Gracias. Más tarde, y fuera del foro, me confesó que le molestó un poco que le recordaran lo del michelín. Todavía me estoy riendo.

_______


24 abr 2020

Pandemias


El diálogo entre el Abuelo Simón y su amigo, el tío Machuca, no tenía desperdicio. Recuerdo un día ya lejano en que lo pasé mal, tuve un acceso de tos en una taberna y la gente no dejó de mirarme. Y ¿te acuerdas? Me atraganté con una miga y hasta que no la saqué de la tráquea no paré de toser. Ya. Y tuve que dar explicaciones para tranquilizar a la camarera y tres clientes. Menos mal, había gente que velaba por ti. Pero me mosqueó la susceptibilidad del personal. ¡Qué menos, los medios no dejaban de meternos miedo! Ya. Oye, una pregunta, la sonrisa ya asomaba en la cara del abuelo Simón, ¿al final del acceso de tos saliste vivo del bar sin que llamaran a las autoridades? No te rías, qué tiempos aquellos. Había bares abiertos y todos estábamos apelotonados. Y ¿ahora? Pues ya ves, tú y yo hablando por teléfono. Paciencia. Eso. Paciencia y ánimo.
_______

20 abr 2020

Postración



El ejercito invasor disparó una sola bala. Era un proyectil on line que llevaba una carga intimidatoria eficaz. Todos nos rendimos, todos quedamos sometidos. Inmediatamente los estados al uso desmantelaron sus ejércitos convencionales y reclutaron hackers y expertos en psicología de masas. Desde entonces esto es un sinvivir. Y yo que pensaba que pertenecía a la primera generación que no había sufrido una guerra...

______

13 abr 2020

Confinamiento familiar


Tres tristes tigres en un trigal...”. ¡Eh, no sigas! ¿Por qué? Porque ahora son dos. No me digas, ¿qué ha pasado? Que uno murió en el zoo de Nueva York. No fastidies, ¿de qué? Dicen que de un virus. No me digas que un bicho tan pequeño puede acabar con un animal tan fiero. Sí, no puedes minusvalorar al enemigo pequeño. Ya. Bueno, sigo. Dos tristes tigres en un trigal... ¡Eh, que no vale, que eso es un trabalenguas que juega con la “r”. Entonces tienes que decir “dros”. ¡Ah, vale! Así pasaron todo el confinamiento. Al final, aquella familia tenía una jerga consagrada ya desde el despertar mañanero. Se oía, por ejemplo, un “bruenros drías crariñro...” “¿Qurieres dresrayrunrar? “Vralre”. “Ahrí trienres lrechre cron....”. Dicen que el abuelo, cuando acabó el confinamiento, salió corriendo a tomar un tren no se sabe a dónde. Lo busca la Interpol al día de hoy.
______

10 abr 2020

En tiempos de peste

El doctor Rieux me trató amablemente desde el primer minuto. Me lo presentó un amigo común, el periodista Rambert, en una terraza soleada del puerto viejo de la ciudad. Me habló de experiencia en la epidemia que asoló Oran en 1846. Los primeros dos meses, me confesó, fueron tremendos, la gente moría a diario por centenas, las escenas en las casas o en el hospital eran estremecedoras, viendo sufrir a los enfermos y consolando a los familiares. Le entiendo y no le envidio, le dije, hace falta mucha humanidad para permanecer entero en esos casos. ¿Acaso usted no la hubiera tenido? Habría que verlo y no lo sé, por eso le admiro. Pues siento decepcionarle, porque al principio me movía mi deber y la piedad hacia los que sufrían. Y ¿ahora? La piedad creo que no me sirve, es algo inútil en este momento, ya solo atiendo, curo y que sea lo que tenga que ser; solo deseo que esto acabe. Me quedé confuso, me parecía un hombre muy empático, capaz de ponerse en la piel de los otros. Pero pronto comprobé que mentía a medias. Doctor, le dije, no sé si decírselo, pero es que tengo unos bultos sospechosos en la ingle... Cambió la cara, cambió de postura, tomó un trago largo de cerveza y sin mirarme a la cara me indicó que pasara al día siguiente por el hospital público. Le recibiré yo, me dijo perdiendo su mirada en el mar azul que se extendía ante nosotros. Y se acabó la conversación.
NOTA: Inspirado en la Peste, de Albert Camus.

 _____ _____

8 abr 2020

Un mundo al revés

Los dos amigos se comunican por teléfono. Ya ves, dice el tío Machuca, ya tenemos en vigor la ley marcial. No exactamente, corrige el abuelo Simón, porque esta vez no manda el ejército, sino las autoridades sanitarias. El caso es que estamos sometidos a un encierro severo en nuestras casas y, a fuer de sincero, lo estamos cumpliendo bien, ¿no? Menos los perros, que no tienen carnet de ciudadanos y callejean caprichosamente. Cierto. Pero una cosa, ¿no te parece que todos los perros, sin faltar ninguno, sacan a pasear a sus dueños? Es que son los que mandan. Ya, da sensación de que los canes deberían caminar erguidos y sus dueños a cuatro patas. 
_____ _____ 

6 abr 2020

Perdimos la última guerra


El batallón invisible avanzó por las calles de la ciudad sin encontrar resistencia. Todo el mundo se daba por rendido. Las redes sociales habían difundido un pensamiento incuestionable que defendía quien quisiera vivir tenía que estar confinado en su casa sin rechistar y respetar todas las consignas dictadas por la autoridad. Básicamente le estaba permitido salir a trabajar o adquirir viandas o ir directamente a los hospitales. De lo contrario quedarían atrapados por la nueva pandemia que aniquilaba a la gente. ¿Con qué armas contaba la potencia extranjera que nos sometió? Dos únicamente: un poderoso sistema de propaganda y difusión de ideas y consignas y, por otra parte, una poderosa vacuna que les hacía inmunes al virus malhadado. No se disparó un tiro, no se vio un misíl, no se necesitaron grandes naves por cielo y mar, ni siquiera se vio un cuerpo de choque uniformado que colocara una bandera que expresara su dominio. La verdadera infantería era un ejército de virus que simplemente hacía su labor, masacrar a los enfermos y aterrorizar a los vivos. Aquel día los supervivientes nos convertimos en peleles. Hubo dudas entre los historiadores sobre cómo nombrar aquellos acontecimientos. O se llamó la I Guerra Biológica Mundial o se la citó como la I Guerra On Line de la historia.

3 abr 2020

En éstas andábamos


La propia de los buenos espantapájaros, me dijo el policía que me había detenido en la vereda. Me dejó confuso. Primero me había preguntado que qué hacía yo allí. Pues usted verá, le expliqué, espanto los pájaros, ¿no ve cómo están picoteadas mis berzas? Hago la labor propia de un horticultor. El policía me miró de arriba a abajo, frunció el ceño y me soltó la frase del principio. Le miré, tratando de entender la situación. El señaló el Marca que llevaba doblado en el bolsilllo trasero y me dijo con cara de perdonavidas. Ande para casa...

NOTA: Texto presentado el 25-03-20, en la  XII Edición de Relatos en Cadena, concurso de microrrelatos de la Cadena Ser, cuya condición de inicio es dar comienzo al relato con la última frase o fragmento del cuento ganador de la semana anterior.
_____   _____

30 mar 2020

Nadie es profeta en su tierra


Mis cálculos son falsos, piensan los parroquianos del bar, pero no es así, sé que estoy en lo cierto. He avisado que el IBEX se desploma, que no habrá repunte del petróleo en unos meses, que el PIB se ralentiza más de lo previsto, que los ERTEs se multiplican, que los sueldos se congelan, que los supermercados se vacían... Pero no me creen. Me preguntan si soy analista. No, soy lector de periódicos y radioyente. Ah, no me vale tu opinión. Hay que joderse. Ni que hubiera que pasar por la Universidad para tener razón.
_____   _____