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22 mar 2024

Herencia

Murió la abuela de la familia y, como era de esperar, dejó sus bienes en este mundo. Y no esperaron mucho sus herederos que se apresuraron a abrir el testamento y hacer reparto. Y hubo un trajín tremendo con lo que había en la casa para ver qué se podía llevar cada cual, de recuerdo, como decían eufemísticamente. Entre tiras y aflojas arramplaron con vajillas, cubertería, juegos de cama, abrigos de piel, algún sillón, tallas de marfil, muebles... No dejaron de escudriñar todos los rincones con la esperanza de encontrar dinero en metálico escondido, una afición que sabían que la difunta abuela tenía. Por fin, satisfechos todos a medias pusieron la casa en venta. A la mujer ecuatoriana que había cuidado durante años a la fallecida le ofrecieron los muebles que quedaban. Ella se llevó la mesa del comedor y 6 sillas torneadas. Y la familia reanudó su vida olvidándose pronto los unos de los otros. No ocurrió así con la empleada que se llevó la mesa. En el traslado a su casa se rompió la tapicería de una de las sillas y no hubo más remedio que coser con grapas la tela a la estructura. Allí encontró un sobre escondido con cierta cantidad de dinero. No era mucho, y a pesar de algún que otro remordimiento, se lo quedó. Se lo devuelvo y se matan por el reparto, pensó. Y para no hacer mala conciencia y meterse en mayores problemas no investigó lo que había, o podría haber, en las 5 sillas restantes. Esperaré al finiquito final y ya veré qué hago, se dijo, recordando cómo la difunta pagaba sus servicios con retraso muy frecuentemente.
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11 mar 2024

Familia modelo: hablan,

Llevaba tiempo intentando moderar las explosiones de ira de mi marido. Que no se dice a los hijos, le repetía, eso de “eres un inútil” o “pareces tonto del todo...”. No, debes decirles que “hoy te he visto hoy un poco torpe”, o “andas lento de reflejos...”. Y lo argumentaba: Deja caer que son cosas puntuales sin importancia y no apliques etiquetas humillantes con un “eres...”, porque, aparte de injusto, ya salta el orgullo y hay trifulca. Pero todo ha sido inútil. Me ha disparado con un “ya está la psicóloga aficionada dando clases”. En fin, ya veis que esto es la guerra. Me he despachado a gusto tachándole de “caso perdido”. Mañana seguiremos con lo mismo. Esto sí que son rutinas de la vida. 

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13 nov 2023

Paz familiar

Aquella familia estaba cortada por el mismo patrón. El padre era un hombre tranquilo, aunque tenía de vez en cuando un genio muy vivo. El hijo menor era una reproducción del carácter paterno, por lo que los choques entre ambos hacían saltar no solo chispas, sino rayos y truenos, La madre era más serena y estaba acostumbrada a templar gaitas y arrostrar tempestades hasta llegar a la calma. La hija mayor era de perfil parecido a la madre, pero era una mala estratega, siempre con la pregunta más inoportuna, con el comentario más fuera de lugar para volver a agitar el avispero. Su madre le propinaba a menudo alguna que otra patada en la espinilla bajo la mesa para que se mantuviera callada. Debes considerar, le solía decir, que cuando hay tensión nunca hay que volver al tema, hay que esperar. El padre, en un momento de serenidad y no falto de humor, llegó a bautizar a su hija como “La pirómana”, algo que los demás aceptaron enseguida, porque le venía al pelo. Ella se lo pensó y con el paso del tiempo acabó pareciéndose más a la madre. Y colorín colorado este problema se da por terminado. 

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15 sept 2023

Unos tanto y otros tan poco


Una nidada de patos que seguía ciegamente a una madre, pata por supuesto, cruzó atolondradamente una carretera y todos los patitos cayeron por la rejilla de una alcantarilla, desapareciendo de forma incompresible para la madre. La desolada progenitora quedó muy afligida y no dejó de gritar desesperadamente ¡cuá, cuá, cuá! Esto creó alarma entre los paseantes y hubo gente que se movilizó para salvarlos. Tuvieron que llamar al cuerpo de bomberos, a la par que a tres patrullas de policía, para arreglar el asunto y devolver la paz y el concierto a la atribulada y agresiva madre. Todo ello ocurrió ante los ojos de un grupo de refugiados estupefactos que se arremolinaban en las ventanas del Centro de Acogida de Refugiados (CEAR) que estaba al lado y que, no hace falta decirlo, quedaron sin palabras y estupefactos ante semejante escena.

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19 jul 2023

Haciendo presión


Una cigüeña se ha posado en mi terraza durante unos segundos. Mi hijo me ha preguntado a ver si va a tener un hermanito. Yo me he reído maliciosamente. A mi mujer no le ha hecho ni pizca de gracia.

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10 may 2023

Palos que da la vida

Lloraba desconsoladamente desde que estupefacta vio cómo su hijo se había convertido en un joven egoísta, impertinente e ingrato, y no podía dejar de recordar aquel niño que tanto cariño le dio en otros tiempos. Yo era así de joven, trataba de consolarle su marido. En aquel momento ya todo era un torrente de lágrimas. 

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3 jun 2022

Abuelos con carácter

El abuelo es duro de mollera para todo aquello que suponga el uso de las nuevas tecnologías. Sí, asegura, soy capaz de usarlas, pero no quiero que el médico me atienda desde el ordenador, ni comprar chorizo en la tienda de Manolo on line. No le insistimos, porque sabemos que no cambiará de opinión. Pero a veces tiene que ceder a sus principios, ante el regocijo de la familia que no pierde ocasión de ver que claudica de vez en cuando. Por ejemplo, ayer mismo un médico le telefoneó para marcarle la pauta del Sintrom, el anticoagulante que le ayuda a vivir sin riegos coronarios. El abuelo atendió al doctor muy educadamente y anotó las dosis que le indicó, mientras yo no disimulaba la risa de verle en aquella situación. Algo captó él en mí que no le gustó y preparó su venganza. Eres Pablo, el nuevo médico de cabecera, ¿verdad? Pues mira, le dijo, tengo una nieta que también es paciente, ¿sabes? Se llama Sonia, está soltera y busca novio. Atiéndela bien, por favor, que tiene muchos encantos. Ni que decir tiene que he jurado no ponerme enferma hasta que le den nuevo destino al tal Pablo ese. ¡Qué vergüenza!

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25 abr 2022

Chismes familiares

@angieayala

Mi abuelo siempre tuvo mucho sentido del humor y kilogramos de ironía. Nunca olvidaré cómo contaba su relación dispar con frutas y hortalizas. Cuando estaba un poco animado solía decir que "de la manzana extraje sidra y de la uva vino", dos logros que, argumentaba, hablan bien de la humanidad. Pero que cuando "le dieron calabazas solo logró sinsabores". Como nosotros éramos unos niños no entendíamos bien qué quería decir, pero nos percatábamos de que algún pensamiento profundo escondía el dicho, porque la abuela siempre intervenía para reprender a su marido. Tordo, más que tordo, no digas tonterías. Seguidamente se dirigía a nosotros y nos avisaba. No hagáis caso al abuelo. A la vista está que no lo consiguió, porque hoy día recuerdo sus palabras y ya me río abiertamente.

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11 ago 2021

Huyendo de guerras

Mi abuelo Juan Badaya contaba de un tío abuelo que, harto de las guerras del S. XIX, emigró a América. Explicaba que se libró por los pelos de Napoleón y le tocaron de lleno dos guerras carlistas por el trono de España. Contaba que su tío abuelo no entendía que por defender a un rey hubiera que matar a sus súbditos, y menos a él. Así que durante la larga travesía se informó bien de qué país había en aquel entonces en el que no hubiera ni reyes, ni vasallos, y optó por acabar en México. Mi abuelo Juan Badaya se reía al llegar a este punto del relato. Porque, explicaba, pinchó en hueso. En México se encontró con que entre 1864/67 la Junta Provisional de Gobierno mexicano instauró la monarquía ofreciendo el trono del país al emperador Fernando Maximiliano de Habsburgo, un subordinado de Napoleón y familia. Menos mal, que solo duró 3 años, porque si no el tío se vuelve para acá. Pero no te lo pierdas, en su vejez escribía que no había país con más revueltas que la República de México. Le tocó sufrir la guerra con Estados Unidos, varios golpes de estado, y murió en plena Revolución de Pancho Villa. Y en este punto, el abuelo se ponía serio. ¿Qué se esperaba aquel hombre? ¿Acaso puede haber un lugar más tranquilo que Sendadiano? Yo asentía, mientras la campana del reloj de la torre de la iglesia hacía sonar dos campanadas. Abuelo, le dije, vamos a comer...

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21 jul 2021

Antepasados para no recordar

Mi tatarabuelo sabemos que fue un desertor. Cuentan que no quería saber nada de guerras. Se sospecha que una noche tomó un barco y cruzó el Atlántico en busca del olvido o de nueva fortuna. Abandonó a la familia sin dar explicaciones y no mandó noticia alguna sobre su paradero, hasta el punto que mis abuelos cuentan que lo dieron por muerto hace mucho tiempo. Pero gracias a las pesquisas de un primo curiosón que nos queda en la familia, se ha desentrañado el misterio y conocido parte de su historia. Resulta que el tal primo pasó por la ciudad de Querétaro, en la República de México, paró a comer algo en una cantina y se entretuvo en leer la etiqueta de una botella de limonada que, para su sorpresa, resultó ser un refresco embotellado por Juan Badaya Asociados, casa fundada en 1915 y casualmente enclavada en aquella misma ciudad de pasado colonial. Pues allí que se presentó el primo a visitar la empresa. Y le dieron cumplida información del difunto fabricante de gaseosas y de su nutrida familia. Que llegó a colaborar con Pancho Villa le contaron con orgullo. ¡Vaya con el que no era amigo de las guerras! Pues allí mismo, el primo curiosón se dio media vuelta y no quiso saber más. Orgullo que no falte a los Badaya, nos explicó. Y me pasó a mí toda la responsabilidad de continuar la investigación, por aquello de que compartía nombre y apellido. Ya, comenté, si fuera por cobrar una herencia a lo menor haría algo. Y ahí quedó la cosa.

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7 jun 2021

Las cosas siguen su curso natural

La adolescente intentaba convencer a su abuela de que esta vez sí se había enamorado de la persona perfecta. Es que reúne todo lo que puede desear una mujer, argumentaba. Es guapo, buen estudiante, atento y sensible, tiene buen humor y siempre me respeta. Estoy muy a gusto con él, concluía. La abuela, un poco escéptica en estas lides, preguntó de qué familia era. La chica protestó, eres una clasista, dijo. No, mira. Conocí a su abuelo, que nos pretendió a mí y a mi hermana, el padre anduvo detrás de tu madre y de tu tía, que lo sepas, y ninguna nos dejamos conquistar. ¿Tú serás la primera que emparente con los Osorio? La nieta se quedó sorprendida. ¿Qué tiene que ver eso? Pues que los Osorio siempre han tenido mucho orgullo, mal genio, poca memoria y un gusto que se les pasa pronto. No entiendo. Espera y repetimos la conversación dentro de un tiempo, ¿vale? La chica se enfurruñó un poco, pero en atención a la abuela aceptó el reto. Espero dos meses. Yo también espero. Las dos hicieron el gesto mágico, cruzaron los dedos índice de cada mano y los besaron. Había que cumplir aquel juramento. Pasaron los días, pasaron las semanas, pasaron los dos meses y nadie habló más de aquel tema. Bueno, la abuela sí, hablaba para sus adentros sobre ello, con una sonrisa socarrona escurriéndose entre los dientes.

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15 mar 2021

Tía Edel

La tía Edelvira, hermana de mi padre, dice que fue pintora en su juventud. Que sus cuadros competían con dignidad entre sus compañeros de la Facultad de Bellas Artes, que sus profesores le auguraban un futuro exitoso, que llegó a vender una docena de cuadros a gente importante cuyo nombre ha olvidado, que... Pero, tía, le preguntamos, ¿no podemos ver alguna obra? No, desde que me quedé ciega, los cuadros los tengo todos en la cabeza, sólo los veo yo. Entonces, todos los sobrinos nos acercamos a la tía, juntamos nuestras mejillas con los suyas, por turnos, por supuesto, y le decimos que nosotros también los vemos. Ella sonríe, nos acaricia y nos habla de algún bodegón, de los paisajes impresionistas que captó desde la ventana del salón, de alguna marina... Siempre acaba prometiendo que cuando seamos mayores nos contará cómo fue el óleo de Adán y Eva, ambos desnudos, que pintó con modelos en vivo. Entonces sonríe maliciosamente y nos suelta de sus brazos. Y a todos los sobrinos nos entran muchas ganas de comer para crecer pronto y oír la explicación del enigmático cuadro.

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11 sept 2020

Todo se hereda



Cuando nací yo me bautizaron con el nombre del padre. Luego llegó mi hermana y le impusieron el nombre de la madre. A la tercera hija le tocó llevar el nombre del perro, Toni. Siempre que se lo recordamos se enfada. Pero es verdad.
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26 ago 2020

Okupa


Papá creo que quiero ser arqueólogo. Ayer me dijiste que piloto. Es que hoy he visto una película de Indiana Jones. Ya, a ver si mañana ves siete novias para siete hermanos y te emancipas, que tienes 39 años.
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17 jul 2020

Aunque duela


Manuel, con el hijo es mejor no discutir, ¿no te das cuenta que lo desquicias? Mujer, tu hijo tiene 23 años, se ha divorciado, ha perdido la custodia del niño y no tiene trabajo, ¿tengo que ver cómo se equivoca de seguido? Sí.
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29 may 2020

Discusiones con nivel


Leo en voz alta la noticia de que el 1 de junio de 2020, lunes por más señas, a las 0'00 horas mismamente, se levanta la veda del cangrejo rojo y cangrejo señal. Mi padre, de siempre aficionado a estos crustáceos de agua dulce, comenta algo sobre la buena suerte de los pescadores. Y mi hermana, por contra, habla directamente de la extinción de los cangrejos. Pobres, dice, los van a exterminar. Y ambos se enzarzan en la enésima discusión en la que median términos como depredador, conservacionista y demás. A mí me toca restablecer la paz, que para ello soy el hijo mayor y el más veloz de la familia en encontrar información en el sabelotodo Google. Y les digo. Que sepáis que, tanto el cangrejo rojo como el señal, son especies invasoras que están exterminando al cangrejo autóctono, que llevaba en nuestro ríos europeos desde la última glaciación. Transmiten un patógeno que provoca la expansión de la afanomicosis, un hongo exterminador. Con datos tan documentados les dejo callados a los dos. Y sigo. Las autoridades promueven iniciativas que los erradiquen de los cauces fluviales y permitan la supervivencia de las poblaciones autóctonas. Por eso, se permite pescar sin control de cupo ni de talla. Eso es como el coronavirus, ironiza el padre, que se pongan mascarilla, propone. Eso es frivolizar, protesta airada mi hermana que aún tiene tiempo de inventarse un par de neologismos. Papá, eres un cangrejófobo y hasta un cangrejicida. ¡Depredador! Y allí los dejo enzarzados en lo que más les gusta, discutir. No sin antes corregir a mi hermana, previa consulta a tío Google. Lo que padece tu padre sería ostraconofobia, conste... ¡Ejem, que se note quién tiene más fundamento en esta familia!

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1 abr 2020

Tres generaciones


Se va a estrellar, dijo Juan Marañón. Sí, se va a romper la crisma, coincidió Juanito Marañón. ¡Ay! gritó Juanín Marañón antes de estampar su cabeza contra el muro del jardín. 
¡No sé cuánto va a durar este nieto! ¡Qué difícil es criar un hijo! ¡Ay, ay!, siguió gritando el chaval tirado allá en el suelo. 
Bueno, dijo aliviado el abuelo, parece que los Marañón no se extinguen. De momento, añadió el hijo, exhalando despreocupadamente una bocanada de humo. ¡Ay, ay, ay!, se oía exclamar al nieto al fondo del jardín.
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27 dic 2019

Cosas de familia

Llegó la primera noche de Navidad y se desataron las hostilidades entre la familia restante, digo restante, porque es lo que quedaba tras la muerte de la matriarca de la familia con 98 años. Los descendientes apretados por la angustia, por la necesidad o por el miedo sacaron el hacha de guerra diciéndose de todo. Repito, de todo, que aquello parecía ser el ocaso de una saga completa. El advenedizo alucinaba en distintas dimensiones, hasta llegar a pensar que aquella familia se difuminaba en un ir y venir. Se equivocaba. Después del maremoto llegó las calma. ¡Gilipollas!, le gritó al amanecer un hermano a otro. No me has dejado dormir en toda la noche con tus ronquidos. Había vuelto la normalidad.
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23 dic 2019

En la familia somos muy retorcidos


Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Fui el último en llegar. Todos me saludaron contentos por verme, aunque yo sea, lo sabemos todos, la oveja negra de la familia. Digamos que estoy en tercer grado y conseguí permiso para celebrar la Navidad en casa. Me sentí como nunca. Hasta me quedé afónico de tanto cantar villancicos. Cuando al día siguiente regresé a dormir a la penitenciaría todos me desearon lo mejor. Hasta la abuela desmemoriada, que no sabe, ni sabrá, que le sisé de la cartera 300 pavos. Yo creo que mi madre colocó en su bolso la propina que me quería dar ella.

NOTA: Texto presentado, el  19-12-19, en la  XII Edición de Relatos en Cadena, concurso de microrrelatos de la Cadena Ser, cuya condición de inicio es dar comienzo al relato con la última frase o fragmento del cuento ganador de la semana anterior.
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18 dic 2019

Las nuevas sabidurencias

Es cierto que la sombra del monte Marinda se proyecta sobre mi casa en los atardeceres del mes de junio. Sólo ocurre esto en los días cercanos al solsticio de verano. Es una casualidad que siempre ocurre y que me ha costado más de 60 años constatar. Claro, yo no soy muy observador y, mucho menos, científico. Cuando se lo comento a mi nieto me deja boquiabierto con su respuesta. Eratóstenes, que nació 2200 años antes que tú, se dio cuenta de todo esto y más. Hasta pudo calcular la distancia de la Tierra al Sol y llegó a medir la circunferencia de nuestro planeta con un margen de error muy bajo. ¡Ahí va! ¿Este mocoso qué sabe? protesto. Abuelo, me dice, que esto lo dice wikipedia, que lo acabo de consultar, que la observación de los cielos es un entretenimiento muy antiguo... Decidí callarme, porque, la verdad, estos jovencitos cada día están mejor preparados.
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