Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
22 mar 2024
Herencia
11 mar 2024
Familia modelo: hablan,
Llevaba tiempo intentando moderar las explosiones de ira de mi marido. Que no se dice a los hijos, le repetía, eso de “eres un inútil” o “pareces tonto del todo...”. No, debes decirles que “hoy te he visto hoy un poco torpe”, o “andas lento de reflejos...”. Y lo argumentaba: Deja caer que son cosas puntuales sin importancia y no apliques etiquetas humillantes con un “eres...”, porque, aparte de injusto, ya salta el orgullo y hay trifulca. Pero todo ha sido inútil. Me ha disparado con un “ya está la psicóloga aficionada dando clases”. En fin, ya veis que esto es la guerra. Me he despachado a gusto tachándole de “caso perdido”. Mañana seguiremos con lo mismo. Esto sí que son rutinas de la vida.
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13 nov 2023
Paz familiar
Aquella familia estaba cortada por el mismo patrón. El padre era un hombre tranquilo, aunque tenía de vez en cuando un genio muy vivo. El hijo menor era una reproducción del carácter paterno, por lo que los choques entre ambos hacían saltar no solo chispas, sino rayos y truenos, La madre era más serena y estaba acostumbrada a templar gaitas y arrostrar tempestades hasta llegar a la calma. La hija mayor era de perfil parecido a la madre, pero era una mala estratega, siempre con la pregunta más inoportuna, con el comentario más fuera de lugar para volver a agitar el avispero. Su madre le propinaba a menudo alguna que otra patada en la espinilla bajo la mesa para que se mantuviera callada. Debes considerar, le solía decir, que cuando hay tensión nunca hay que volver al tema, hay que esperar. El padre, en un momento de serenidad y no falto de humor, llegó a bautizar a su hija como “La pirómana”, algo que los demás aceptaron enseguida, porque le venía al pelo. Ella se lo pensó y con el paso del tiempo acabó pareciéndose más a la madre. Y colorín colorado este problema se da por terminado.
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15 sept 2023
Unos tanto y otros tan poco
Una nidada de patos que seguía ciegamente a una madre, pata por supuesto, cruzó atolondradamente una carretera y todos los patitos cayeron por la rejilla de una alcantarilla, desapareciendo de forma incompresible para la madre. La desolada progenitora quedó muy afligida y no dejó de gritar desesperadamente ¡cuá, cuá, cuá! Esto creó alarma entre los paseantes y hubo gente que se movilizó para salvarlos. Tuvieron que llamar al cuerpo de bomberos, a la par que a tres patrullas de policía, para arreglar el asunto y devolver la paz y el concierto a la atribulada y agresiva madre. Todo ello ocurrió ante los ojos de un grupo de refugiados estupefactos que se arremolinaban en las ventanas del Centro de Acogida de Refugiados (CEAR) que estaba al lado y que, no hace falta decirlo, quedaron sin palabras y estupefactos ante semejante escena.
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19 jul 2023
Haciendo presión
Una cigüeña se ha posado en mi terraza durante unos segundos. Mi hijo me ha preguntado a ver si va a tener un hermanito. Yo me he reído maliciosamente. A mi mujer no le ha hecho ni pizca de gracia.
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10 may 2023
Palos que da la vida
Lloraba desconsoladamente desde que estupefacta vio cómo su hijo se había convertido en un joven egoísta, impertinente e ingrato, y no podía dejar de recordar aquel niño que tanto cariño le dio en otros tiempos. Yo era así de joven, trataba de consolarle su marido. En aquel momento ya todo era un torrente de lágrimas.
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3 jun 2022
Abuelos con carácter
El abuelo es duro de mollera para todo aquello que suponga el uso de las nuevas tecnologías. Sí, asegura, soy capaz de usarlas, pero no quiero que el médico me atienda desde el ordenador, ni comprar chorizo en la tienda de Manolo on line. No le insistimos, porque sabemos que no cambiará de opinión. Pero a veces tiene que ceder a sus principios, ante el regocijo de la familia que no pierde ocasión de ver que claudica de vez en cuando. Por ejemplo, ayer mismo un médico le telefoneó para marcarle la pauta del Sintrom, el anticoagulante que le ayuda a vivir sin riegos coronarios. El abuelo atendió al doctor muy educadamente y anotó las dosis que le indicó, mientras yo no disimulaba la risa de verle en aquella situación. Algo captó él en mí que no le gustó y preparó su venganza. Eres Pablo, el nuevo médico de cabecera, ¿verdad? Pues mira, le dijo, tengo una nieta que también es paciente, ¿sabes? Se llama Sonia, está soltera y busca novio. Atiéndela bien, por favor, que tiene muchos encantos. Ni que decir tiene que he jurado no ponerme enferma hasta que le den nuevo destino al tal Pablo ese. ¡Qué vergüenza!
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25 abr 2022
Chismes familiares
Mi
abuelo siempre tuvo mucho sentido del humor y kilogramos de ironía.
Nunca olvidaré cómo contaba su relación dispar con frutas y
hortalizas. Cuando estaba un poco animado solía decir que "de
la manzana extraje sidra y de la uva vino", dos logros que,
argumentaba, hablan bien de la humanidad. Pero que cuando "le
dieron calabazas solo logró sinsabores". Como nosotros éramos
unos niños no entendíamos bien qué quería decir, pero nos
percatábamos de que algún pensamiento profundo escondía el dicho,
porque la abuela siempre intervenía para reprender a su marido.
Tordo, más que tordo, no digas tonterías. Seguidamente se dirigía
a nosotros y nos avisaba. No hagáis caso al abuelo. A la vista está
que no lo consiguió, porque hoy día recuerdo sus palabras y ya me
río abiertamente.@angieayala
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11 ago 2021
Huyendo de guerras
Mi abuelo Juan Badaya contaba de un tío abuelo que, harto de las guerras del S. XIX, emigró a América. Explicaba que se libró por los pelos de Napoleón y le tocaron de lleno dos guerras carlistas por el trono de España. Contaba que su tío abuelo no entendía que por defender a un rey hubiera que matar a sus súbditos, y menos a él. Así que durante la larga travesía se informó bien de qué país había en aquel entonces en el que no hubiera ni reyes, ni vasallos, y optó por acabar en México. Mi abuelo Juan Badaya se reía al llegar a este punto del relato. Porque, explicaba, pinchó en hueso. En México se encontró con que entre 1864/67 la Junta Provisional de Gobierno mexicano instauró la monarquía ofreciendo el trono del país al emperador Fernando Maximiliano de Habsburgo, un subordinado de Napoleón y familia. Menos mal, que solo duró 3 años, porque si no el tío se vuelve para acá. Pero no te lo pierdas, en su vejez escribía que no había país con más revueltas que la República de México. Le tocó sufrir la guerra con Estados Unidos, varios golpes de estado, y murió en plena Revolución de Pancho Villa. Y en este punto, el abuelo se ponía serio. ¿Qué se esperaba aquel hombre? ¿Acaso puede haber un lugar más tranquilo que Sendadiano? Yo asentía, mientras la campana del reloj de la torre de la iglesia hacía sonar dos campanadas. Abuelo, le dije, vamos a comer...
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21 jul 2021
Antepasados para no recordar
Mi tatarabuelo sabemos que fue un desertor. Cuentan que no quería saber nada de guerras. Se sospecha que una noche tomó un barco y cruzó el Atlántico en busca del olvido o de nueva fortuna. Abandonó a la familia sin dar explicaciones y no mandó noticia alguna sobre su paradero, hasta el punto que mis abuelos cuentan que lo dieron por muerto hace mucho tiempo. Pero gracias a las pesquisas de un primo curiosón que nos queda en la familia, se ha desentrañado el misterio y conocido parte de su historia. Resulta que el tal primo pasó por la ciudad de Querétaro, en la República de México, paró a comer algo en una cantina y se entretuvo en leer la etiqueta de una botella de limonada que, para su sorpresa, resultó ser un refresco embotellado por Juan Badaya Asociados, casa fundada en 1915 y casualmente enclavada en aquella misma ciudad de pasado colonial. Pues allí que se presentó el primo a visitar la empresa. Y le dieron cumplida información del difunto fabricante de gaseosas y de su nutrida familia. Que llegó a colaborar con Pancho Villa le contaron con orgullo. ¡Vaya con el que no era amigo de las guerras! Pues allí mismo, el primo curiosón se dio media vuelta y no quiso saber más. Orgullo que no falte a los Badaya, nos explicó. Y me pasó a mí toda la responsabilidad de continuar la investigación, por aquello de que compartía nombre y apellido. Ya, comenté, si fuera por cobrar una herencia a lo menor haría algo. Y ahí quedó la cosa.
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7 jun 2021
Las cosas siguen su curso natural
La adolescente intentaba convencer a su abuela de que esta vez sí se había enamorado de la persona perfecta. Es que reúne todo lo que puede desear una mujer, argumentaba. Es guapo, buen estudiante, atento y sensible, tiene buen humor y siempre me respeta. Estoy muy a gusto con él, concluía. La abuela, un poco escéptica en estas lides, preguntó de qué familia era. La chica protestó, eres una clasista, dijo. No, mira. Conocí a su abuelo, que nos pretendió a mí y a mi hermana, el padre anduvo detrás de tu madre y de tu tía, que lo sepas, y ninguna nos dejamos conquistar. ¿Tú serás la primera que emparente con los Osorio? La nieta se quedó sorprendida. ¿Qué tiene que ver eso? Pues que los Osorio siempre han tenido mucho orgullo, mal genio, poca memoria y un gusto que se les pasa pronto. No entiendo. Espera y repetimos la conversación dentro de un tiempo, ¿vale? La chica se enfurruñó un poco, pero en atención a la abuela aceptó el reto. Espero dos meses. Yo también espero. Las dos hicieron el gesto mágico, cruzaron los dedos índice de cada mano y los besaron. Había que cumplir aquel juramento. Pasaron los días, pasaron las semanas, pasaron los dos meses y nadie habló más de aquel tema. Bueno, la abuela sí, hablaba para sus adentros sobre ello, con una sonrisa socarrona escurriéndose entre los dientes.
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15 mar 2021
Tía Edel
La tía Edelvira, hermana de mi padre, dice que fue pintora en su juventud. Que sus cuadros competían con dignidad entre sus compañeros de la Facultad de Bellas Artes, que sus profesores le auguraban un futuro exitoso, que llegó a vender una docena de cuadros a gente importante cuyo nombre ha olvidado, que... Pero, tía, le preguntamos, ¿no podemos ver alguna obra? No, desde que me quedé ciega, los cuadros los tengo todos en la cabeza, sólo los veo yo. Entonces, todos los sobrinos nos acercamos a la tía, juntamos nuestras mejillas con los suyas, por turnos, por supuesto, y le decimos que nosotros también los vemos. Ella sonríe, nos acaricia y nos habla de algún bodegón, de los paisajes impresionistas que captó desde la ventana del salón, de alguna marina... Siempre acaba prometiendo que cuando seamos mayores nos contará cómo fue el óleo de Adán y Eva, ambos desnudos, que pintó con modelos en vivo. Entonces sonríe maliciosamente y nos suelta de sus brazos. Y a todos los sobrinos nos entran muchas ganas de comer para crecer pronto y oír la explicación del enigmático cuadro.
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