Mostrando entradas con la etiqueta ambición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ambición. Mostrar todas las entradas

18 oct 2019

Vuelta a empezar

Compré 1/4 de kg de sana envidia y lo mezclé con 200 gr. de ambición y varios kg de tesón y sentido común. Resulté ser un emprendedor de éxito. Más tarde añadí algunas especias como la vanidad y la soberbia, lo cociné con un poco de riesgo y me convertí en un fracasado. Recuperé mis primeras virtudes y remonté el vuelo. Pero lo aliñé todo con algunos de mis defectos y todo fue de nuevo al traste. Desde entonces vivo en un bucle que me tiene atrapado. Soy como Sisifo, el hijo del dios Eolo, condenado por Hermes a empujar hasta una colina una roca que caía cuesta abajo nada más hollar la cima. Algo de divino ya tengo yo, ¿no?
_____ o _____

11 mar 2019

Mi pasión escondida

De niño vi en algunas peliculas del oeste que los buscadores de oro removían las arenas y cantos rodados de los ríos y localizaban de vez de cuando alguna pepita de oro. Leí en una enciclopedia, además, que en todos los ríos puede encontrarse oro, ya que sus aguas no dejan de erosionar la superficie terrestre y acaban desvelando los secretos del interior. Desde entonces tengo una obsesión. Voy a rincones escondidos del río de mi pueblo y recojo arena y piedrillas en una batea, luego me dedico a mecerla suavemente en el agua y trato de ver algun punto brillante. Alguna vez localizo un cachito de vidrio que destella y hasta una pepita de cerámica perfectamente pulida, pero oro, lo que se dice oro, nada. De todos modos, yo no me desanimo, que he leído que en todos los ríos acaba aflorando alguna vez el metal precioso oculto en las entrañas de la Tierra.
_____ o _____

11 ene 2019

Estrés en la granja

No es por nada, pero tengo que decirlo alto y claro. Me siento discriminada. Yo, siguiendo las ordenanzas, pasto todo el día, rumio durante horas y me dejo ordeñar mansamente al ocaso y al alba. 50 litros diarios. Soy una vaca, claro, de lo más normal y rentable. El granjero, sin embargo, dice que no soy comercial. ¡Por mis cuernos, no entiendo a estos humanos! Me explotan y quieren, además, forrarse conmigo. No sé, pero creo que voy a tener que hacerme cabaretera. Estos explotadores son insaciables.
_____ o _____

27 oct 2014

Claves del progreso

-El esfuerzo y la ambición ha hecho grande a este país -decía un deslenguado liberal, dueño de un banco, en una tertulia televisiva. 
- Sí, es cierto -le replicaba un tertuliano realista-. Tú pusiste ambición y los demás esfuerzo, mucho esfuerzo.
_____ o _____

16 may 2014

Un punto débil

Carecía de escrúpulos y cumplía sin remordimientos los encargos que se le hacían sin importarle circunstancias ni situaciones. Simplemente identificaba el objetivo y de forma eficiente y discreta apretaba el gatillo sin volver jamás la cabeza atrás. Le bastaban los periódicos para validar su acierto y los sobres que recibía para agrandar su curriculum.
Pero aquel sicario tenía también un punto de sensibilidad que fue su perdición. Porque el día que una mariposa inocente se posó en la mira de su rifle telescópico, prestó tanta atención al intruso que descuidó su blanco, errando el disparo y alertando, por ende, a la víctima que mutó repentinamente en agresor con éxito. El cadáver tirado entre la maleza fue cortejado por un enjambre de mariposas que dio un tierno final a quien jamás se preocupó de los muertos.

_____ o _____

21 abr 2014

Correspondencia

Era la tercera vez que el cartero hacía lo mismo y pensó que debía encontrar una solución. No sabía quién era Juana Alaña, el nombre que figuraba siempre en la dirección de aquel sobre que equivocadamente introducían en su buzón. Y cuantas veces lo devolvía por el conducto oficial, otras tantas le llegaba de nuevo a ella. 
Después de algunas pesquisas entre el vecindario consiguió que un jubilado le contara que ése era el nombre de una arrendataria que vivió en esa dirección unos 20 años ha y que falleció tras una larga enfermedad. Y con esta información se sintió libre ya de obligaciones. Un alivio.
Pero volvió a recoger la carta de nuevo en su buzón. La depositó en la mesa de la cocina, la examinó a la luz de la lámpara y sintió un irresistible ataque de curiosidad. La abrió.


Sra. Juana Alaña: 
Represento a Mr. John McCocking, recientemente fallecido en Saint Patrick Hospital of California. Me dirijo a usted para hacerle saber que en el testamento figura un mandato de compensar con 1 millón de dólares a usted, Juana Alaña, que le acogió generosamente en la dirección que figura en este sobre en el año 1968, cuando recorrió Europa como hippy. Y como albacea de Mr. McCocking quisiera cumplir su mandato sin trámites engorrosos ni supervisión fiscal, por lo que le agradecería que a vuelta de correo me indicara una dirección segura a la que enviar el dinero camuflado en un paquete de correos ordinario. Como único aval de que usted es la persona indicada le pedimos que envíe alguna foto de Mr. McCocking que, sin duda usted guardará. Él siempre la recuerda como una fotógrafa apasionada. 

Atentamente 

Mr. Lewis McLaughing 

La leyó atentamente dos veces, incluso tres, deteniéndose en especial en el aval. Se levantó pausadamente, fue hacia la entrada y abrió un artístico armarito donde guardaba llaves. En la portezuela, tras un cristal protector, había una foto que siempre le había intrigado. La extrajo con cuidado y la observó. Efectivamente era un un hombre joven, con vestimenta hippy, que posaba con una mochila al hombro.
Aquel podría ser John McCocking, pensó. Y miró en el reverso del retrato. De manera borrosa aún se leía una proposición de casamiento muy directa: Juana, when will you marry me? John. De verdad debía apreciar mucho a Juana Alaña, pensó.
No hubo dilemas. Envió la foto al sitio indicado y al cabo de un tiempo recibió un paquete con la cantidad prometida en billetes usados y con numeración no consecutiva. Por si acaso, señaló astutamente la dirección de la Cruz Roja local y estuvo muy atenta a los envíos postales durante un mes. Ella trabajaba como voluntaria en la administración y aquel mes se mostró muy activa y enfervorizada con su filantrópico trabajo.

_____ o _____

1 dic 2013

Ambición

Víctor Belicosus se ha sentado en un banco y parece que consulta su impresionante teléfono de última gama. ¿Qué hace? Busca el eco de sus últimas acciones. Sí, claro, es un triunfador. Quiere tener constancia inmediata del éxito en sus negocios, si le reconocen diariamente su valía, si el mundo, que no está a su altura, por supuesto, le rinde honores de continuo. También repasa con avaricia sus cuentas bancarias, relamiéndose con la acumulación de riqueza y angustiándose con la ralentización de su fortuna. Y mira a los más como adoquines sobre los que pisar en ese largo camino del triunfo... 
Además repasa su correo y barre las redes en las que se mueve, tratando de encontrar quién le llama, quien le quiere, quien le necesita. Parece ser que nadie. Herido por el desapego, tiene un brote de cólera que traduce en orgullo por medrar aún más, por demostrar a todo el mundo que es el mejor. Y se levanta del banco dispuesto a seguir peleando en este mundo injusto para él, redoblando esfuerzos, acumulando méritos y saciando sus ambiciones. 
Y se aleja pisando enérgicamente, tratando de sacar un gemido a cada adoquín del camino. Pisa con fuerza.
_____ o _____


25 ene 2013

Lehman Brothers

Me encargaron pintar un gran mural para un banco local. Me pidieron que tratara de transmitir serenidad y confianza, y dicho en su jerga, que intentara cautivar a nuevos proveedores de fondos.
Y lo hice.
Pinté una escalera flotante suspendida en el aire y rodeada de brumas, junto a unos dados danzantes que preludiaban la fortuna sobre el fondo azul del cielo. Me lo rechazaron.
Argumentaron que sugería más inestabilidad financiera y volatilidad de activos (eso dijeron) que ese toque que ellos querían de “amigo que vela por los intereses ajenos”.
Al final, un conserje lo emborronó con brocha gorda y hoy soporta un anuncio publicitario de Lehman Brothers Holdings In.

_____ o _____




18 ene 2013

Lapsus





-Pide un deseo y te lo concederé -me dijo el genio de la lámpara maravillosa.
-Quiero pensar -dije.
Fue mi perdición.

NOTA: Este relato obtuvo el 1er premio de la primera quincena de 2012 en el Concurso de Minificciones en cadena (a partir de una frase) de Triple C.

            _____ o _____