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9 abr 2025

Antirrobo no compartido

En tu casa no roban nunca en la huerta, qué suerte tienes. A nosotros nos entran a menudo, me cuentan. No te extrañes, explico, somos un pueblo de paso, hay mucho desconocido merodeando y más de algún desaprensivo que se aprovecha. Pues como le coja a alguien in fraganti se lleva un garrotazo, amenaza. Yo sonrío y no explico mi truco. Tengo un pequeño ventilador que mueve el visillo de la ventana que da a la huerta y da sensación de alguien espiando. Así ahuyento a los ladrones, probablemente vecinos de todos los días. Je, je.
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10 mar 2025

Impotencia

Eso es lo que sintió Carlos cuando llegó a la tanquilla del gimnasio y la encontró abierta. Le faltaba la chamarra, el resto lo encontró en su sitio. Todos los compañeros del spinning se enteraron de su tragedia. ¡Me han robado! Y les explicó que allí iba su cartera, teléfono móvil, llaves y documentación. Se desató un rosario de juramentos en el que todos contribuyeron a su manera. Llamaron al de seguridad y éste recogió su testimonio y juró que miraría las grabaciones de las cámaras de seguridad de las instalaciones para tratar de identificar al autor del hurto. Porque ha sido hurto, explicó, aquí no hay evidencias de violencia o desperfectos. Pero, aconsejaba, presente denuncia para proteger sus cuentas bancarias o el mal uso de su identidad. Así lo contaba meses después Carlos ya sonriente y relajado, olvidados los sudores y penas de sustituir lo sustraído. Al cabo de un tiempo se le acercó el guarda a preguntar sí sabía algo del ladrón. Sí, le contestó. Vive al sur de la ciudad y no pasa frío. ¿Cómo lo sabe? Cuando salió a la calle, le vio mi mujer. Llevaba la capucha puesta y pensó, mira, uno que lleva la misma chamarra que mi marido, je, je. Y eso es todo. Ya sabemos más que la policía.
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23 dic 2024

Día triste en el Winnipeg

En aquella travesía de 28 días, a 14 nudos de velocidad y cubriendo unos 500 km diarios desde Pauillac hasta Valparaíso, nacieron 2 bebés. Uno era la ya citada Agnes América Winnipeg Alonso Bollada. El 26 de agosto a la altura de Ecuador nació Andrés Martí Castell Torelló, un niño de origen catalán que tardó años en pasar a los papeles de aquellos emigrantes atrevidos, pues asistió por primera vez a conmemorar el 50 aniversario del viaje y abrazar a su compañera de lloros y biberones Agnes América Winnipeg. Pero tiene el honor de haber sido el primer inscrito en un registro chileno, pues su padre descendió exprofeso del barco en Arica cuando atracaron allá. Pero no todo fueron días grandes en el Barco de la Esperanza. Según fuentes de la Fundación Pablo Neruda, un niño de 3 meses murió a la altura de Perú por culpa de una infección que no se pudo controlar. Otros informantes hablan de una niña. El caso es que la ceremonia de despedida fue un concierto de lágrimas. Hay que imaginarlo. El cadáver fue arrojado al mar en un féretro de madera, según una fuente, o amortajado
en un paño blanco y cubierta con la bandera francesa según otras. Fue en aguas de Perú, cuando Valparaíso se vislumbraba. En todo caso y en su honor, el Winnipeg (144 m. de eslora, 18 m. de manga y 8307 toneladas) dio tres vueltas alrededor mientras sonaba seguramente un Agur Jaunak del coro vasco de a bordo.
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13 may 2024

Consuelo de viejo


Él llevaba su huerto con pericia y era la envidia de los vecinos y paseantes. ¡Qué perfección, qué gusto, qué detalles, qué cariño le pone usted...! Algunos eran capaces hasta de interrogarle. Usted debió ser un trabajador excelente, debió hacer su trabajo muy bien. No crea, respondía él, aquí encuentro consuelo tras mi mal desempeño en la vida activa. ¿Cuál fue su trabajo? Fui político. 

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1 mar 2024

Corcheas que naufragan

El niño se puso muy contento cuando encontró una botella semienterrada en la arena de la playa. Enseguida se la llevó al padre que se alegró más, sobre todo cuando descubrió un papel en el interior. Cuando la vio la madre, que estaba bajo una sombrilla y con el cerebro más fresco, impuso la prudencia. No podemos abrirla sin más, a ver si estropeamos el escrito. El marido aceptó, pero no dejó de mostrar una pequeña decepción. Contiene una partitura de música, se quejó. Pues se la llevamos a mi hermana que estudió solfeo, propuso la madre. La llevo yo, gritó el niño. Así lo hicieron. La tía confirmó que era la partitura de una canción y la interpretó con una flauta. Sonaba bien. Por la noche, las dos hermanas trazaron un plan. Llevaron la botella a la playa y sacaron la foto que acompaña este relato. La presentaron luego a la prensa local y, después del revuelo que provocó la publicación, se fueron con la partitura al conservatorio donde ensayaba la JOM (Joven Orquesta de la Municipalidad). Allí sacaron chispas al pentagrama y presentaron una composición musical pegadiza y contundente que daba gusto escuchar. ¡Qué éxito! La familia entera se hizo famosa, pero, por más que lo desearon, nadie les pagó por su hallazgo. Al final el padre impuso el título de la canción: “Las corcheas que Alvarito Navia salvó de un naufragio”. Y así ha llegado hasta hoy. 

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