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10 jul 2020

Apuestas suicidas



Estaba seguro que iban a salir pares y aposté arriesgadamente. Salieron nones y perdí todo. Eres tonto, me dijo mi mujer, no se puede echar a perder lo que tanto tiempo te ha costado conseguir. ¿Y el subidón de adrenalina que he tenido? Si sale al revés, ¿dirías lo mismo? Eres gilipollas, haberte apostado lo que llevas entre las piernas, no la casa, estúpido. Llegué a pensar que tenía razón, porque acarrear dos maletas, una mochila y un colchón era demasiado peso para mis espaldas.

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22 feb 2019

Destino

Erase una vez un ramo de rosas rojas que iba dirigido a una joven querida. Era una prueba de amor destinada a sellar una unión de por vida. Una de las flores se desprendió y cayó al suelo, donde fue pisoteada y menospreciada. Sus compañeras del ramo ni se enteraron, que ellas recibieron alabanzas, cuidados y elogios en abundancia. La desgraciada, sin embargo, padeció toda clase de calamidades y expiró sin entender qué hace que la vida sea de repente un infierno. Fui educada para ser admirada y respetada, se quejó momentos antes de morir a voz en grito. Sin embargo, ¿por qué a mí, precisamente a mí, y ahora me pasa esto? Nadie escuchó, nadie respondió. 
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4 ene 2019

Todo a las 4:00 horas.

Juan Lorenzo mueve nerviosamente la escoba para recoger las hojas que el viento ha dejado amontonadas en el rincón de la plaza. El tiene que dejarlo todo limpio, es su oficio. Con movimientos mecánicos vacía las papeleras y carga los desperdicios en el contenedor. Para todos es un trabajador de la limpieza. Para él no, que él es el marido de Aurora, el padre de Inés y Jorge, el que, ¡por fín!, puede llevar un sueldo a una familia que ha estado a punto de ser desahuciada por el poder judicial. Barre con alegría, barre con determinación. Es un hombre feliz. Se siente útil, capaz de sustentar a una familia, de ahí su energía. No sabe que en esa misma esquina, un camión descontrolado irrumpirá en la plaza, no sabe que acabará con su vida, no sabe que el seguro estudiará su caso con detalle, no sabe, en fin, que los suyos quedarán protegidos por muchos años. De saberlo, quizás estuviera de acuerdo con ser arrollado por el camión de la basura.
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29 oct 2018

Lamentos de mendigos

No sabemos nunca quien reparte la mala suerte entre las gentes. Lo que sí sabemos es que es muy poco ecuánime, porque no hay derecho a que unos transiten gozosos por esta vida y otros andemos como alma en pena. Señor licenciado, no se queje tanto, que vive bien. ¿Bien yo? Si vivo de propinas, no como tú que vives de un sueldo. Pero si soy enterrador, el oficio más triste del mundo, ni te compares conmigo. La verdad, que ninguno estamos para presumir. Ninguno, sí. Mira que yo soy Licenciado en Historia. Y yo hice un curso completo en CEAC de Técnico en Cocina y Gastronomía. Y ¿para qué nos sirve? Para nada. Sí, somos un mendigo muy culto y un cocinero que no tiene que dar de comer a sus clientes. Ni tú enseñar Historia. ¡Bah! No somos nadie. Pura mala suerte.
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29 may 2017

Metáfora envenenada

Cada vez que visito el molino me entretengo mirando el agua que discurre por la aceña, la velocidad endiablada que adquiere en la escasa pendiente, los resquicios que aprovecha para escapar, los remolinos que surgen, los obstáculos que supera, las hojas que arrastra, los peces que luchan por no ser engullidos y, sobre todo, el sonido cantarín que inundaba el espacio. Así es mi vida, pienso yo. Siempre para adelante, con decisión y energía, hasta llegar al mar que, dicen, es el destino final de todas las aguas terrestres. Y ¿quién es el mar para mí? No tengo que pensar mucho la respuesta. Sobre unos cantos rodados, en el fondo de la presa, veo una trucha muerta que va derecha al sumidero perseguida por unos cangrejos. Y con ese presagio doy la vuelta y continúo meditabundo mi paseo.
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5 abr 2017

Sic transit gloria mundi

Saqué punta al lapicero y lo dejé pulido y hermoso, presto a dejar su rastro en cualquier folio que se cruzara en el camino. Hizo su trabajo y lo miré con agradecimiento, como que casi le di un beso. En los días siguientes repetí la operación y quedé igualmente satisfecho. Ya han pasado dos semanas y el lápiz ya es difunto. Quise hacerle un homenaje, agradecérselo, pero no encontré a quien dirigirme. Aún estoy confuso, sé que hizo una gran contribución al arte, pero lo mandé al otro barrio sin decirle en ningún momento que le estaba muy agradecido. Soy un ingrato.
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15 abr 2016

Noche de poca fortuna

Salió a la calle a contemplar la luna que su hijita le había señalado con el dedo antes de dormir. Miró a diestra y siniestra y allí acabó su suerte, pues una mala mujer le atracó por la izquierda y su cómplice por la derecha, dejándole sin bolsa y afortunadamente con vida. Son cosas del destino, los ladrones no siempre son hombres, le comentó un policía. Tan diestras o más que ellos, si se lo proponen, le apuntó una agente. Y tan siniestras como usted ha podido comprobar, le añadió el sargento que hizo las diligencias. Vista la discusión en ciernes en la comisaría, el atracado hizo mutis. Confundido, muy confundido. Y sin cartera.
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1 ene 2016

Predestinado

La vida de Jorge Malaespina fue siempre insulsa y anodina, hasta tal punto que se puede decir que no suscitó interés en ninguna persona del entorno. Más de una vez se preguntó por qué había recibido tal castigo, por qué se le habían negado los placeres mundanos que sus coetáneos parecían disfrutar, por qué los días de su vida eran tan parecidos a sus noches, por qué... Creyó encontrar la respuesta el día que su madre, ya mayor y en el lecho de la muerte, le confesó.
-Hijo, tú naciste de nalgas, ni desde el primer momento fuiste normal.
Tamaña confesión no sumió a nuestro hombre en la desesperación, ni sirvió para que se rindiera. Sabedor de que el destino se había injustamente torcido con él desde el primer minuto de su vida, decidió tomar cumplida venganza y militar con fervor en el hedonismo, traspasando todas las fronteras autoimpuestas hasta el momento y llegando literalmente a reventar de tanto placer. La culpa la tuvo el medio quintal de helados de vainilla, coco y chocolate que se trajinó en las últimas tres semanas de su vida.
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22 dic 2014

El destino

En lo profundo de un sueño robado en un largo trayecto aéreo encontró su propia biografía encuadernada bellamente, en la que se relataba al detalle su historia transcurrida y la que aún le faltaba por disfrutar. Así se enteró de acontecimientos futuros que le hicieron sonreír y llorar. Juró que no haría nada por cambiar el devenir, pues hasta el momento se sentía sobradamente pagado por la Diosa Fortuna. Y siguió durmiendo, a pesar de que en la página 145 se leía que el Boeing 777 en el que viajaba tenía que estrellarse en mitad de una ventisca de un aeropuerto malhadado, su inminente destino. Le parecía un buen final.
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25 jul 2014

El riesgo de dormir en un bosque de las Montañas Rocosas


Dormía plácidamente en el bosque cuando le despertó un visitante maleducado.
-¿Quién osa importunarme? -se quejó.
El recién llegado ni se molestó en contestar "yo oso", porque era evidente. En un zarpazo lo desmembró y se comió entero su bote de mermelada.

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5 feb 2014

Predestinados

Aquella pareja nació gafada por el destino. El novio, ebrio de felicidad el día de su boda, en el momento culminante de la partición de la tarta nupcial, ante las cámaras que grabaron todo lo ocurrido, se roció en whisky y, con imprudencia temeraria, prendió un puro que inmediatamente extendió el fuego a sus ropas empapadas.
En prueba de amor la novia lo abrazó para frenar las llamas y su vestido de tul sintético agrandó el drama. Los invitados al evento se sumaron a la lucha contra el terrible elemento y acabaron sumidos en un terrible incendio que consumió al final todo el restaurante. No hubo muertos, pero las secuelas en quemaduras de gravedad dejó una familia marcada para siempre, con caras sembradas de tremendas cicatrices.
El novio se llamaba Fulgencio Cienfuegos, ella Aurora Llamas. Todo un presagio.
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28 dic 2013

La venganza del pez espada

Tiró con fuerza del sedal para cobrar la pieza que había picado en el anzuelo. Como pescador inexperto que era no luchó contra su presa soltando y tirando del hilo hasta cansarla y rendirla, más bien hizo lo contrario. Tiró con fuerza para tratar de imponerse desde el primer momento y ahí estuvo su error. Con el último estrincón que realizó surgió del mar un pez que literalmente voló hacia su captor hasta chocar con él.
La policía aún no sabe a qué atribuir la muerte de aquel pescador que apareció con un pez espada clavado en su corazón.

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15 nov 2013

Desaparecido

Darío Andarím organizó el viaje de su vida a un lejano país. Había estado esperando mucho tiempo la oportunidad de realizar el sueño de conocer paisajes increíbles, gentes extrañas, animales imposibles, noches inquietantes, aires nuevos. Y a fe que lo consiguió. Lleva ya diez años sin regresar, sin que se sepa nada de él, y su familia desconfía ya de volverle a ver.
Mientras tanto, un mendigo deambula perdido por una ciudad cercana, sin papeles, sin futuro, sin memoria, sin ningún parecido con Darío Andarim. Y sin embargo es él. Está sólo a 50 km. de recuperar su ser, pero a años luz de conseguirlo. Un mal golpe en la cabeza le dejó sin recuerdos.
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18 oct 2013

Quimeras



Hablé con el aire para saber hasta dónde llegarían mis pensamientos más elevados.
Pregunté al fuego para saber cómo purificar las miserias de mi alma
Esperé que el agua ahogara mis ilusiones imposibles.
Y al final me quedé a solas con la noche.
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29 sept 2013

Destino en crisis

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Hizo tanto sol aquella quincena de mayo que los insectos proliferaron en abundancia la charca donde abrevaban los cuadrúpedos del lugar. Estos se defendían agitando frenéticamente sus colas sin dejar de maldecir por el castigo que, antes de la canícula, les había enviado el destino.
Mientras tanto, la rana veterana de la charca, que se reponía de un mal pisotón que había recibido en plena hibernación sumergida en el barro, se reponía de sus quebrantos zampando cómodamente los insectos voladores que enviados por el destino se cruzaban ante su hocico.
Y el tercer invitado en esta historia, el destino, entraba en su enésima crisis de ansiedad, angustiado por repartir suerte de manera tan poco equitativa. Llevaba mal las críticas afiladas de los cuadrúpedos y le parecían excesivas las alabanzas agradecidas de los batracios.
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