El
regidor era un hombre respetado. Era cierto que tenía algunos
capítulos oscuros en su biografía, pero se eclipsaban con sus
gestos para la galería. Es un buen cristiano decía el obispo, es un
buen vasallo comentaba el rey, es un hombre misericordioso añadían
en el hospital... Muchos hablaban, pero eran más los que callaban.
Los que por miedo no denunciaban su honestidad dudosa, su avaricia,
su soberbia temible, su falta de escrúpulos, sus abusos diarios...
Murió dejando más pobres en su derredor, bastardos por doquier,
dolor y penurias en abundancia y, lo que pasó a la posteridad,
bendiciones del obispo, honores del rey, oraciones de las monjas del
hospital y un cierto nombre en la historia que a todos nos tocó leer
siglos más tarde.
_____ o _____