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Es cierto que detrás de cada ser humano se esconde una historia, pero no es menos cierto que a cada persona le acompañan otras muchas más historias, tantas cuantas dinosaurios encuentra en cada despertar...
27 abr 2026
Pensamientos que llegan del aire
Aprovechando que el abuelo Simón y el tío Machuca ya no descansaban bajo el árbol de las confidencias, las aves del lugar celebraron al anochecer una asamblea de vecinos en el famoso árbol. Nosotras, estamos preocupadas por el rumbo que toma el mundo, anunció una cigüeña ¿Qué pasa con los hombres?, preguntó el chorlito. Y las mujeres, añadió rápido la golondrina. Sí, sí, me has pillado. He visto muchas guerras en mi vuelo hacia acá, contó el vencejo. Es que vemos ese mundo de ahí abajo inquieto y sin rumbo, ¿podemos hacer algo?, preguntó la lechuza que, como siempre, hacía de moderadora. Esperar a que se mueran, que yo me los como, je, je, dijo el buitre. Menos bromas, que eso va en serio, protestó el milano. ¿No veis que están acabando con el mundo? No seas pesimista, aquí hemos venido a hacer propuestas constructivas, se quejó la paloma. A ver, pidió atención el mirlo, ¿qué deben cambiar los humanos? Se hizo un murmullo que dio paso a oír algunas propuestas. Un jilguero trinó fuerte para decir que hay cosas que sobran en la vida humana, por ejemplo, el egoísmo y la ambición. Muchos aplaudieron con las alas. Lo peor es la soberbia, no hay quien los apee de sus errores, manifestó el cuco. Para mí es la falta de empatía, parecen que solo valen sus vidas y nada la de los demás, protestaba la paloma. Y qué decís del odio que sobra por todas partes, exponía el cuervo. La lechuza pidió silencio porque el búho pedía la palabra. Hay una lista de pecados capitales que los humanos se saben de carrerilla. Los enumeró y propuso una votación. ¿Cuál creéis que es el peor? Venga, empezar a discutirlo en cada rama en la que estáis posados, sugirió la moderadora. Como los pájaros diurnos tenían prisa por cerrar los ojos en sus cobijos, la votación se hizo rápido y fueron soltando propuestas. Al final ganó la que recitó el murciélago que, muy gracioso empezó diciendo que, aunque él estaba bocabajo colgado de una rama, él no veía el mundo al revés. Menos rollo, le cortó la lechuza. ¿qué propones? Que no hay peor defecto en los humanos que el orgullo y la ambición, les ciega y no dan una a derechas. Fue el que más movimiento de alas recibió y quedó como la propuesta final. Como siempre el pájaro escribano hizo el acta y la dejó pinchada en el tronco con un picotazo de la urraca. Al día siguiente, bajo el árbol de las confidencias se oyó esta conversación. Machuca, buena nos ha caído. Estos pájaros son muy ingenuos, Simón. Bueno, por lo menos nos dan la razón. Pero ¡qué difícil es abandonar el orgullo! Sí, lo contaremos por ahí, pero ni tú ni yo valemos para profetas. Nadie vale. Bueno, aprovecharemos a Juan Badaya para que divulgue este mensaje. Eso, Simón.
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