Leyendo
el periódico he visto que en mi ciudad van a construir un nuevo
puente. He seguido la información con mucho interés y ya sé un
montón sobre pilares, apoyos, tableros, tirantes, luces, así como
también del subsuelo de mi ciudad que, dicen, está asentada en una
terraza aluvial de cantos rodados y lodos. Además ya sé qué
sectores urbanos va a comunicar y de qué modo aliviará el tráfico
de otras zonas más densas. No sé, pero me da como que me he sentido
experto en urbanismo, geología, construcción... Y ya un poco
crecido por la sensación me he aventurado a internarme en un
buscador on line para conocer más a fondo el mundo de la
construcción de puentes. Animado porque he entendido rápidamente la
definición de puente, estructura
construida para cruzar un cauce (río, barranco, etcétera) o bien
atravesar otra vía de comunicación, me
he lanzado directamente a los párrafos siguientes. A los diez
minutos ya tenía aprendida la lección de humildad que me
correspondía. Eso de los pilares, estribos, cimientos, resulta que
se completa con aspectos como la estabilidad, resistencia de
materiales al desplazamiento y a la rotura, pretensados, protección
catódica de materiales en medios marinos, flexión y compresión de
arcos y armaduras, cargas dinámicas en tablero, arriostrados
laterales o vientos... ¡Qué locura! Os lo juro, y ya podéis
perdonar, se me ha acabado el cuento.
_____ o _____
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