9 ene 2026

Cómo se estropea una bonita historia

El abuelo Simón venía con ganas de contar algo a su amigo. Machuca, ayer estuve con Juan Badaya y se desahogó conmigo. ¿Estaba en plan protestón? Sí, se reía el abuelo Simón. Te cuento. Mira, dice que tenía escrita una narración preciosa y se le estropeó al final. Bueno, eso es frecuente, ¿no? Pero fíjate por qué. Resulta que hay una historia en Internet de un tal Charles Brown que pilotaba un bombardero aliado en la 2ª Guerra Mundial y que estaba siendo atacado por un caza alemán de un tal Franz Stigler. El grande iba tocado y de retirada, echando humo y volando a duras penas. El caza se puso a la par e hizo gestos amistosos. No lo quiso derribar y lo dejó irse. Franz no lo olvidó jamás y durante años se esforzó por saber quién era el piloto que le perdonó la vida. Y lo consiguió 40 años más tarde. El encuentro con Franz fue muy emotivo y más cuando salió la pregunta que se había hecho el americano durante tanto tiempo. ¿Por qué? El alemán contó que había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que tenía una máxima: Si quieres sobrevivir moralmente a una guerra, debes combatir con honor y humanidad. Era la manera de vivir relativamente tranquilo después, explicaba el expiloto. Eso era, interrumpió el Tío Machuca, en la época que se guerreaba con caballerosidad, como en la Edad Media. Sí, era un código de honor no escrito. Ya, pues es una historia bonita que Juan Badaya contará con su fluidez habitual. Calla, calla, que me dijo que se cabreó al final y la dejó sin acabar. ¿Por qué? Porque se le ocurrió consultar con el tío Google quién era el tal Gustav Roedel. ¿Y qué descubrió? Míralo tú si quieres, pero, vamos, te lo resumo. Era un héroe de no sé cuántas guerras, derribó, bien contaditos, hasta 98 aviones en sus escaramuzas y fue condecorado múltiples veces. Ya ves, mucho romanticismo y un matador incansable. Ahí va, cortó el Tío Machuca que ya estaba consultando una página web. Leo aquí que Gustav Siegfried Rödel participó en la Guerra Civil Española bajo el mando de la Legión Cóndor... ¡Manda narices! O sea, que también ametrallaba civiles en Gernika, Teruel... Eso parece, aunque no consta
. Tuvo una condecoración, la Cruz Española en Bronce con Espadas (6 de junio de 1939), que otorgaba la Alemania nazi con ese nombre. Por eso se quejaba Badaya de que le estropeó la historia. Le entiendo. Menos mal que la has contado tú. Mañana le tomamos el pelo. Le invitamos a una cerveza. Pagas tú...

NOTA: La historia circuna en Internet. Por ejemplo, en el blog "La 2º Guerra Mundial" de Santiago Serna Duque, creo.
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7 ene 2026

De Dr. Jekyll a Mr. Hyde

Cuando se repartieron las virtudes y vicios entre todos los hermanos a mí me tocó la humildad y la paciencia. Fue una desdicha, porque todos mis hermanos se aprovecharon de mí. Siempre cedía el primero y soportaba los excesos de soberbia, ira, codicia, envidia, ambición o gula de los demás con mansedumbre. Pasé hambre, vergüenza, perdí la herencia, quedé sin casa ni cobijo. De mayor muté harto de todo y me convertí en un escritor prolífico y exitoso de thriller policiaco. No perdoné a ninguno.

NOTA: Texto presentado en el concurso Creatividad literaria en noviembre de 2025. Condiciones y tema: No más de 500 caracteres y "Te echamos de menos" como tema. Finalista.
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5 ene 2026

Realismo de pobres

Hacer turismo en otoño es barato, ¿nos vamos al sur? Que sí, dijo ella. Y en dos días se presentaron en un cabo perdido donde zumbaba un viento inmisericorde. La primera noche en la caravana no durmieron de puro miedo y al amanecer, ateridos de frío, espantaron las gaviotas que merodeaban por allí y se refugiaron en un invernadero abandonado. Ella se quejó. Demasiado barato sale el viaje, ¿no? Ahorrar no es buena idea, reconoció él. Y buscaron un hotel.


NOTA: Texto presentado en el concurso de Letras como espada en noviembre de 2025. Condiciones y tema: No más de 500 caracteres y "Noviembre" como tema. Finalista.

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2 ene 2026

Conversaciones de madre e hija

¿Damos por perdido el caso de tu padre? No, tiene que entrar por el aro. Así que trazaron un plan que consistía en no dejar sentado en el sofá más tiempo al marido que a la mujer. La hija le metió el veneno de la cocina y acabó siendo un empeñoso cocinero seguidor de los Arguiñano, metiendo mucho tiempo en los fogones y en las redes sociales del ramo. No solo cocinaba, sino que la cocina era un primor de limpieza y orden. Fue un alivio para la esposa y una satisfacción para madre e hija. Esto me gusta, decía el hombre, me da mucho pie a intercambiar recetas con mis amigos “cocinillas”. Las dos mujeres tenían otro punto de vista: Por fin tu hermanito tiene un modelo homologable, ja, ja. Con el tiempo alguna nos lo agradecerá, reía la otra. ¡Ja, ja, ja!
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