2 abr 2025

Primera clase en la universidad

El profesor de Filología preguntó a sus alumnos cuál pensaban que podía ser el gentilicio de los habitantes de Singapur. Uno de Madrid dijo que singapureños, el de Córdoba que singapureses, el de Valencia que singapuranos, el de Santander que singapurinos, el de Villacencio que singapurunos... Vale, vale, les cortó el docente. Alabo su intuición y su fidelidad a los sufijos hispanos, pero siento decepcionarles. Allí se habla inglés, mandarín, malayo y tamil, que yo sepa. Y parece que se refieren a sí mismos como singaporean, 新加坡共和国 (chino) Xīnjīapō Gònghéguó Republik Singapura (malayo) சிங்கப்பூர குடியரசு (tamil). No me pidan que lea o explique lo que aparece en pantalla. Nuestro saber es limitado y éstas son cosas inextricables de las lenguas de este mundo poliédrico. Abran los ojos y disfruten de no entender ni pizca, pero eso sí, no seré tan condescendiente con sus conocimientos de la lengua en la que hablo. Y así quedó inaugurado el curso.

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31 mar 2025

Amores a distancia

Resulta que en una madriguera de erizos se juntaron media docena de ejemplares que huían del crudo invierno. Se arremolinaron unos junto a otros para darse calor y uno de ellos, que ya era abuelo y tenía canas en las espinas, marcó el espacio y hasta el criterio. Guardemos la distancia, ¡eh! Que mucha cercanía no nos conviene, no sea que vaya a correr la sangre. El caso es que se hicieron muy amigos, eso sí, sin derecho a roce.
NOTA: Texto finalista en el concurso de Micronarrativa de febrero. Tema: Amando se entiende la gente. Límite 500 caracteres.
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28 mar 2025

Amores de leyenda

Cuenta una leyenda la historia trágica de Leandro, un joven que vivía en Abido, en la orilla asiática del estrecho de Helesponto, hoy Dardanelos, que es paso previo al estrecho del Bósforo. Pues resulta que en la ciudad griega de Sestos, pegada al lado europeo del canal, vivía Hero, una sacerdotisa que cuidaba el templo de Afrodita y que era, dicen, muy bella, tanto que Apolo y Eros la deseaban como acostumbraban a hacer los dioses griegos sin decencia alguna. Pero, por esas cosas del destino y de los caprichos del amor, la sacerdotisa cayó rendidamente enamorada de Leandro que no era más que un plebeyo que cruzaba el estrecho para trabajar. Como corresponde a este tipo de historias enternecedoras que siempre perduran, los padres se opusieron a esta relación y al chico le prohibieron cruzar en barca el canal de Helesponto. Pero la pareja se lo montó muy bien, porque Hero encendía cada noche una antorcha en una ventana de Sestos y Leandro acudía nadando hasta allí, con tan mala suerte, ¡ay!, que una noche de tempestad con el mar encrespado y amenazador, se apagó la llama y el muchacho desorientado y sin fuerzas fue tragado por las aguas. Hero lo buscó por toda la orilla al amanecer hasta que lo encontró muerto y, desconsolada, más bien desesperada, se arrojó al mar que se encargó de engullirla para siempre. Los paisanos de ambos, conmovidos por la historia, se encargaron de convertirla en leyenda y hacérnosla llegar hasta nuestros días.

NOTA: Texto finalista en el concurso Creatividad Cuento Breve en febrero. Tema: Historias de amor. Límite entre 1000/1500 caracteres.
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26 mar 2025

Ni Salomón lo hace mejor

Sé que mis padres discutieron para ponerme nombre. Que si Moisés por el abuelo, que si Valentín por el bisabuelo, que si son feos, que si son nombres de viejos, que si... Que se llame como yo, gritaba mi padre, Y ¿por qué no como yo? Porque tú tienes nombre de mujer, Ya, se resignaba mi madre. Algo debió pasar para que se pusieran de acuerdo, porque finalmente me cayeron los dos nombres, el de padre y madre. Luis y María. Curiosamente, porque, para más inri, nací un 14 de febrero.

NOTA: Texto presentado al concurso El muro del escritor en febrero. Tema: De tu Valentín. Límite 500 caracteres.
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