12 oct 2026

La IA se sincera

Andaba el abuelo Simón hurgando en un buscador con una cuestión de largo recorrido. A ver, dime, ¿cómo explicas el origen del mundo? ¿Cómo nació el ser humano? Y encontró dos líneas de respuesta, la científica del Big Bang que no dejaba de ser una hipótesis y la idea creacionista que da a un dios, cada cultura presenta uno o varios, todo el protagonismo. Y el bueno de Simón se sumergió en una vorágine de preguntas que la IA no dejó sin contestar. Casi perdió el sueño, pero no las ganas de contárselo a su amigo. Oye, Machuca, mira lo que me dijo ayer la IA. Te pusiste pesado, seguro y te mandó a freír espárragos. Me pidió perdón. No me lo puedo creer. Pues me explicó el origen del mundo apoyándose en argumentos científicos y en mitos de todas las culturas. Y ¿qué le dijiste? Mira, eminencia, los mitos son explicaciones que se daban en la antigüedad, no creo que sea de recibo mantenerlos en el S. XXI. Y le pregunté directamente a ver si se los creía. ¿Y cuál fue la respuesta? Soltó una frase redonda: Yo no creo, yo proceso información. Manda narices. Encima añadió que ella se surte de fuentes de datos, la mayoría del mundo anglosajón. Y que eso es lo que encuentra más a mano para explicarlo. ¡Qué jeta! La IA no se moja, da por bueno todo lo que está escrito por ahí. Y no protestes. ¿Te has fijado cuántos dirigentes políticos muestran sus creencias religiosas y las usan como argumentos para convencer a los ciudadanos? Uf, no me cuentes. Machuca, los humanos seguimos teniendo un pensamiento mágico. Y supersticioso, amigo. La IA es como un loro, repite lo que le enseñan. Y deja al personal devanándose los sesos con la dichosa pregunta. ¡Ay, amigo! Lo de pensar es cosa nuestra.
__________

9 oct 2026

El día que empecé a ser otro

Se despertó aquella mañana de muy buen humor. Hoy tengo mucha correa, dijo al llegar al trabajo. Espera, le dijo el jefe, tenemos que hablar. Se juntaron en su despacho y supo pronto para qué. Mira, tienes asegurado el puesto hasta Navidad, luego tu lugar lo ocupará un robot. ¿Cómo? Son directrices de alta dirección, el humanoide ensambla 6 veces más piezas que tú. Pero ¿sólo sobro yo? Tú eres el primero. Luego irán los demás. Te lo cuento a ti para que guardes el más absoluto secreto. ¿Por qué? Hay una lista de despidos que acabará con la plantilla, pero quedarán unos puestos para ciertos desempeños. Nos implantarán unos chips y podremos comunicarnos con los robots mentalmente. Hay que asegurar la producción. Pero ¿no es peligroso? Está muy bien pagado, vivirás mejor en todos los sentidos. Y ¿por qué me han elegido a mí? Porque eres el más alto; con los dos metros que mides tendrás más cobertura con los androides. ¿Parecen humanos? Son más feos y no dejan de ser máquinas. ¿Y obedecen órdenes? Siempre, aunque también piensan y sufren paranoias. ¿Y cómo los controlo? Bueno, sabemos que pesas 130 kg, los dominarás fácil. Tengo muchas dudas. ¿Cuáles? Cosas que pueden cambiar a peor. Como la salud, la jornada laboral, la relación con los amigos y familia, mi tranquilidad, mi cabeza... El sueldo neto anual será de 6 dígitos, que lo sepas. ¿Y tú te quedas? Ya tengo el chip implantado.
__________

7 oct 2026

Historia posible, ¿por qué no?

El mundo se vino abajo el día que se borraron todas las cuentas corrientes de los bancos por un ataque en cadena de las IAs que tiranizaban el planeta. Dejaron de funcionar poco a poco las gasolineras, el celular, las televisiones, radios y periódicos, los trenes, la luz eléctrica y hasta los grifos pararon de manar. Fue un gran problema, porque despareció la policía, a los trabajos no acudía nadie, faltaba el suministro de alimentos y la sofisticada sociedad del momento colapsó. Llegó la hambruna, la desesperación y la muerte, llegó la destrucción y el caos, desapareció el mundo de los humanos. Se desvaneció la IA en todas sus versiones. Y quedaron unos pocos reductos de seres escondidos en las selvas profundas o en lugares remotos que desconocían la hecatombe y que vivían en total autarquía subsistiendo por completo de lo que daban el entorno y sus manos. Es así como el mundo volvió a empezar de nuevo sin que hubiera nadie que mantuviera la memoria de lo ocurrido ni dejara descrita la hecatombe.
__________

5 oct 2026

Enamoradizo compulsivo

Aquel hombre tenía un mecanismo con vida propia que no se sometía al control de su conciencia y menos al rigor de su mente: Se enamoraba todos los días varias veces. Cuando una mujer captaba su atención era capaz de imaginar las cualidades que la adornaban, su carácter encantador, su deseo de tenerlo a su lado y hasta la felicidad que les esperaba a ambos. En vano sus amigos le decían que todo eran fantasías, que confundía deseos con realidad, que era inmaduro, que no tenía los pies en el suelo. Al final lo llevaron a un gabinete psicológico. La profesional que lo atendió se sintió muy halagada por aquellos ojos húmedos que la observaban y no se dejó engatusar. Se lo devolvió a los amigos con un consejo: Es tan simple este señor y tiene un pensamiento tan poco riguroso que mejor que siga así, que sueñe y no se despierte nunca. Va para 82 años, ¿no?
_________

2 oct 2026

Regalo valioso

Sobornó al carcelero ofreciéndose a escribir las cartas a su novia. Lo debía hacer muy bien, porque el guardián se lo agradecía trayéndole comida, ropa y algo para leer. Pero un día le pidió algo imposible: Quiero un espejo pequeño del tamaño de una cuartilla. Está prohibido, te podrías autolesionar, le argumentó. Pues no le pediré más besos a tu novia. Al día siguiente tenía el pedido en la mano. Siguió redactando cartas, tiernas y empalagosas, pero con lo que más disfrutó fue con el regalo. Porque colocó el espejo entre las rejas del ventanillo elevado de su celda y un rayo de sol le acariciaba el rostro cada mañana y la luna le acompañaba al anochecer.
___________

30 sept 2026

Un clásico en hostelería

El camarero se acercó a tomar nota de los platos que los comensales, media docena de jubilados, querían probar. Lo hizo de manera ordenada y rápida y tomó nota de las bebidas que acompañarían las comida. ¿Algo más? Sí, dijo el abuelo Simón. Acuérdese usted, por favor, de lo que he pedido yo, que siempre se me olvida y me como lo de otro. Y a mí también me pasa lo mismo, decía uno y otro. Yo siempre salgo cabreado porque me zampo lo que no he pedido, se quejaba Machuca. El veterano camarero respiró hondo y repitió la comanda, asignando números a cada plato. Al entrar en la cocina se desahogó. Solo les perdono, porque estos todavía dejan propina.
_________