9 mar 2026

Incertidumbre

El abuelo se ponía muy triste con los noticiarios de la televisión y sólo se relajaba cuanto llegaba el parte meteorológico y podía encontrar un poco de lógica a este mundo. Te compadezco, menudo mundo te espera, prefiero no mirar al futuro, le comentaba a su nieto. Tranquilo, abuelo, le respondía el chaval. Ahora la historia corre mucho y mañana mismo puedes encontrarte lo que no quieres ver hoy. El anciano cerraba los ojos y dejaba escapar un suspiro.


NOTA: Texto presentado en el concurso de Creatividad literaria en enero de 2026 en modalidad de micronarrativa. Condiciones y tema: No más de 500 caracteres, incluido espacios, y "mirando hacia delante" como tema. Finalista.

__________

6 mar 2026

Cansada de la vida

Lo mío es pura rutina, decía. Sé qué voy a hacer cada día de la semana, cada mes, cada año. Soy como una funcionaria atada a un protocolo inalterable. El abuelo miraba por encima de las gafas y se arrancó con una idea. Hazte hortelana, nunca te aburrirás. ¿Y eso? Conocerás las plantas, sabrás de sus costumbres, manías y debilidades, aprenderás a defenderlas, les darás cariño y sufrirás con sus penas... ¿De verdad? Ya lo dijo un sabio chino, quien tiene una huerta conoce la senda de la felicidad.

NOTA: Texto presentado en el concurso El muro de escritor en enero de 2026. Condiciones y tema: No más de 500 caracteres, incluidos espacios, y "año nuevo, vida nueva" como tema. Finalista.

________





El muro del escritor Año nuevo vida nueva (500)

4 mar 2026

Reproches de hermanos

Al entierro se acercó la familia y fue el momento de arreglar cuentas pendientes. Te olvidaste de tu padre y me dejaste a mí toda la responsabilidad de atenderle. Es que vivo lejos. No es excusa, te olvidaste de él. Tengo tres hijos. No vale, los cuida tu ex, ¿no? Mira, hermana, no valgo para cuidar viejos. ¿Y yo sí? Se hizo el silencio y sus miradas se posaron en el perro que hacía guardia junto al féretro. Este tiene más humanidad que tú. Y aquí se acabó la relación para siempre.

NOTA: Texto presentado en el concurso de Letras como espada en enero de 2026. Condiciones y tema: No más de 500 caracteres, espacios incluidos, y "valores humanos"como tema, FINALISTA.
__________


2 mar 2026

Pasaporte sellado

Crucé la frontera de aquel país irredento y encontré tres fieros soldados que me apuntaban con sus armas. Hablaban un idioma desconocido y llegué a entender que pedían dinero, les di 5 $ y casi se pegan en el reparto. Se acercó un sargento que con una miraba elocuente pidió más. La sonrisa de la niña que le acompañaba me hizo ver que con otros 5 $ bastaba. Y así cambié de país con unas palmadas amistosas en la espalda.

NOTA: Texto presentado en el concurso de Mundo Escritura en enero de 2026. Condiciones y tema: No más de 80 palabras y "por una sonrisa un cielo" como tema. Finalista
________

27 feb 2026

Macabro final y vida próspera

El sargento Deria fue granadero de la Guardia del ejército imperial de Napoleón. Cuando vio en Waterloo que la derrota era inminente emprendió la huida hacia el río Loira por su cuenta y, no sin penurias, alcanzó a cruzar la frontera. Exhausto se refugió en su país, donde sufrió el desprecio de sus coetáneos por desertor y llevó una vida cercana a la indigencia convertido en vagabundo durante una buena temporada. Por azares de la vida y su vivir errante, regresó al campo de batalla en busca de fortuna y la halló, vaya que sí la halló. Estuvo unos años haciendo dinero en el saqueo de tumbas, donde coleccionaba ¡dientes! que se pagaban muy bien en la incipiente industria de la ortodoncia. Cuánta gente adinerada lució dentaduras gracias al sargento granadero de Napoleón. Cuando este negocio languideció le volvió a sonreír la suerte, la miserable suerte, pues el negocio era igual de lúgubre. Entre 1830 y 1840 se dedicó a recolectar huesos en la llanura de Waterloo, daba igual que fueran de caballos que de soldados. Todas las semanas entregaba un carro con su siniestra mercancía y así cobraba mucho más de lo que pagaba la república a las tropas desmovilizadas de aquel ejército que dominó Europa. Pagaba, por cierto, media paga. El vagabundo y adinerado Deria contribuyó así a dos negocios boyantes: Los huesos era molidos y se vendían como fertilizante para la campiña tanto inglesa como francesa y molidos también servían, se cuenta, para blanquear el azúcar de remolacha o de polvo que ayudaba a filtrar el jarabe del azúcar, nada menos, en la floreciente industria azucarera. Y pensar que yo, comentaba con una carcajada el sargento granadero Deria a sus secuaces, podía haber estado en este carro. Un soldado siempre sirve a la república, vivo o muerto, añadía orgulloso levantando el brazo y soltando una nueva carcajada más perturbadora que la anterior. Volvió a París al cabo de unos años como nuevo rico, llegó a ser nonagenario y hasta apareció de fondo en uno de los cuadros que Tolouse Lautréc hizo en el Moulin Rouge.
__________

25 feb 2026

El valor de un soldado de Napoleón

El abuelo Simón y el tío Machuca hablaban de Waterloo, la batalla que en 1815 hundió definitivamente al ejército imperial de Napoleón. Me ha llamado la atención un aspecto anecdótico y macabro de aquella batalla. ¿Has oído hablar alguna vez de Waterloo teeth? Los “dientes de Waterloo”, consultaba en su teléfono Machuca, dice el tío Google que son los dientes humanos que sirven para hacer dentaduras postizas, ¡uf, qué asco! El abuelo Simón se reía. En aquella batalla hubo unas 50.000 bajas de ambos ejércitos y los cadáveres se amontonaban en el barro de aquella llanura situada a unos 20 km. de Bruselas. Los tuvieron que enterrar en muy poco tiempo, fíjate qué trabajo. Y ¿qué pasó de verdad? Pues que aparecieron pronto los saqueadores que se llevaban todo lo que tuviera valor y para estupor tuyo, los dientes humanos eran muy apreciados. ¡Uf! ¿Qué me dices? Mira, por lo que he leído en aquella época ya se consumía azúcar de caña de las colonias americanas y las caries estaban acabando con las dentaduras de la gente adinerada, así que todos buscaban prótesis dentarias y, según se decía, las mejores eran las de dientes humanos. No me digas que les extraían los dientes a los caídos en la batalla. Eso digo exactamente. ¡Madre mía! Ya ves que los soldados servían a la patria hasta el final. Siempre han sido carne de cañón. Qué poca consideración han tenido. Siempre se les ha visto como material fungible. Y tanto. Hay una frase del propio Napoleón que lo deja claro. Mira, antes de la invasión de la península dicen que dijo que si esta guerra fuera a costarme 80.000 soldados, no la haría, pero no llegarán a 12.000. Se equivocó, murieron 250.000. ¿Se le movió algún músculo por tanta muerte? Creo que ninguno. ¡Qué horror de emperador, qué horror de guerra y de guerras! 6.000.000 de personas menos en Europa por culpa de Napoleón. ¿Y todavía hay gente que lo admira? Los dos amigos se miraron y quedaron callados.
_________