19 oct 2026

Otra historia olvidada


Atardecía en Oklahoma, un estado donde se concentra el mayor número de indígenas de todo Estados Unidos, nada manos que 39 etnias diferentes. El adolescente Osceola Anumpa Smith miraba el ocaso del día y también recordaba el ocaso de su pueblo Seminola. Sí, porque la caprichosa historia y esa manía que tienen los estadounidenses de ordenar la historia hizo que en 1830 se desplazaran allí forzosamente a muchas de las tribus del Este y suroeste de EE. UU. Cómo sería el viaje que hoy se le recuerda como el Sendero de Lágrimas. Resulta que eran pueblos agrícolas y, por casualidades de la vida, esclavistas; en consecuencia, viajaban también cientos de afroamericanos que eran la servidumbre. Bueno, hay que apuntar que los africanos estaban allí, porque fueron acogidos por estos pueblos originarios cuando huían del mercado esclavista de los ocupantes europeos. Osceola Anumpa había oído contar a su abuelo cómo en 1830 despojaron de sus tierras a muchas tribus y cómo les concentraron en un estado que luego se llamó Oklahoma. Y que 60 años más tarde sufrieron la enajenación de más tierras para repartir en una carrera entre colonos a 160 acres por barba, unas 65 hectáreas por cada asentamiento. Hoy los nativos americanos son apenas el 10% de la población. Osceola Anumpa está cargado de resignación, no hay un ápice de rebeldía en su semblante. Vive en un país donde la empatía con los aborígenes es un sentimiento escaso. Por eso mira hacia el oeste y ve cómo el sol es empujado fuera del cielo sin resistencia. No olvides, Osceola, recuerda que le decía su abuelo, que perdimos todo y para más humillación nos hicieron llevar un apellido de rostro pálido.
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