6 jul 2026

Musas que no faltan

Cuando era niña su madre le leía cuentos al acostarse. Los fines de semana su padre, sentado en la cama, le contaba unas historias que él mismo inventaba. La madre, escritora de prestigio, no se explicaba la súbita creatividad del marido. ¿Cómo tienes tanta imaginación? Es innato, sonreía él encogiendo los hombros. Pero no tardó en saberse la verdad, En el ordenador de casa apareció un día el historial de búsquedas en la IA. Allí estaba el cuerpo del delito.
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