5 jun 2026

El triste destino

El día que la maestra enseñó a sus niños como escribir los sonidos, Yefry se puso muy contento. Mamá, sé dibujar tu nombre, dijo, y lo escribió en el suelo del patio rayando el concreto con la punta de un machete. ¿Y el de papá? También lo escribió. Cuando se juntaron a cenar quisieron sorprender al padre. Que dice el niño, que aquí estaremos para siempre Yefri, tú y yo. El papá se entristeció mirando aquellas rayas del suelo que no entendía y protestó. ¿Nunca dejaremos de ser pobres?

NOTA: Texto presentado en el concurso del mes de abril en El Muro del escritor. Condiciones: No más de 500 palabras, incluyendo espacios, y "Letras y más letras" como tema.

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