2 ene 2026

Conversaciones de madre e hija

¿Damos por perdido el caso de tu padre? No, tiene que entrar por el aro. Así que trazaron un plan que consistía en no dejar sentado en el sofá más tiempo al marido que a la mujer. La hija le metió el veneno de la cocina y acabó siendo un empeñoso cocinero seguidor de los Arguiñano, metiendo mucho tiempo en los fogones y en las redes sociales del ramo. No solo cocinaba, sino que la cocina era un primor de limpieza y orden. Fue un alivio para la esposa y una satisfacción para madre e hija. Esto me gusta, decía el hombre, me da mucho pie a intercambiar recetas con mis amigos “cocinillas”. Las dos mujeres tenían otro punto de vista: Por fin tu hermanito tiene un modelo homologable, ja, ja. Con el tiempo alguna nos lo agradecerá, reía la otra. ¡Ja, ja, ja!
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