29 may 2023

Defectos que son virtudes

Todos querían trabajar con aquel albañil hiperactivo. Nos da de comer a todos, decían. Y no les faltaba razón, porque no había más que ver a qué velocidad levantaba tabiques. Los peones sólo tenían que ponerle en la mano izquierda un ladrillo y en la derecha un cesto de mortero que él cogía en la paleta sin apenas mirar y acababa todo en la pared en décimas de segundo alineados a caballete. Quedamos agotados, decían sus acompañantes, pero a destajo ganamos en un día lo de tres. El empresario, mientras tanto, sonreía. 

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