Max Estrella se
escapó una noche de Luces de Bohemia y estuvo deambulando por
Madrid, fuera de la disciplina de su personaje. Se topó con Antoñito
el Camborio, harto de aguantar la métrica del poema lorquiano.
Juntos formaron una pareja de crápulas que, con el tiempo acabó
arrasando en los reality-shows de las cadenas televisivas en boga.
-El mundo cambia
una barbaridad -decía el Camborio-. Me palmean los picoletos.
-Ya no somos
antisistema, nos llaman “frikis”.
-¡Por mis
muertos, soy Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios!
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